Sector primario
Las políticas de protección por la gripe aviar afecta a 47 municipios de la provincia de Tarragona
Las nuevas medidas incluyen el decreto de confinamiento de las aves de corral, la prohibición de crianza de aves, aunque se establecen excepciones, entre otras prohibiciones

Fotografía de archiva de una gallina.
El Gobierno de España decretó una nueva serie de restricciones que entraron en vigor en la jornada de ayer para luchar contra la epidemia global de la gripe aviar que está afectando al sector avícola a nivel mundial. Estas nuevas medidas afectan a 47 municipios de la demarcación de Tarragona, de los que 27 de ellos ya contaban con restricciones severas desde julio, porque fueron designados por el Ministerio de Agricultura como zonas de especial riesgo. A estos municipios se les suman las 16 localidades enmarcadas como zonas de especial vigilancia, que también contaban con restricciones, aunque más laxas.
La principal novedad es el decreto de confinamiento de las aves de corral. También la nueva norma prohibe la crianza de aves, aunque se pueden autorizar si se cumplen unas determinadas circunstancias. Asimismo, se prohibe el acceso a agua no tratada procedente de depósitos accesibles para aves salvajes y tampoco se permite la presencia de aves en ferias, certámenes ganaderos, exhibiciones o celebraciones culturales.
De momento en Catalunya los casos de gripe aviar se limitan a la fauna salvaje. Desde el verano se han dado casos en la zona de Els Aiguamolls de l’Empordà, y este mes de octubre se han confirmado dos muertes de aves por la enfermedad en el Baix Ebre, informa Maribel Millán. Se trata de un cernícalo común (Falco tinnuculus) en el término municipal de Deltebre; y una gaviota de Audouin (Ichthyaetus Audouinii), encontrada en L’Ametlla de Mar. Los positivos se confirmaron el 20 de octubre pero las muertes eran de unas semanas antes. Sin embargo, en el resto de España se han llegado a detectar casos en corrales.
De hecho, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, declaró que en las últimas semanas se han tenido que sacrificar «más de dos millones de gallinas ponedoras en España, sobre todo en Castilla y León, como consecuencia de los primeros focos».
Los avicultores, de acuerdo
Jordi Vilamajó, responsable de aves de Unió de Pagesos, reiteró que «no hay ninguna granja comercial afectada en Catalunya», y explicó que el sector avícola catalán «está bien». En referencia a la nueva normativa, Vilamajó valoró «muy positivamente» estas políticas. «Todo lo que sea bioseguridad siempre es bueno», concluyó el responsable de aves de Unió de Pagesos. Vilamajó también consideró positivo que «esta legislación no sea prohibitiva, sino preventiva». Además, enfatizó las excepciones que la norma contempla en el caso de no poder alcanzar un nivel normal de producción.
Por su parte, Ricard Segura, portavoz de aves de la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya (FCAC), mostró una mayor preocupación que Vilamajó. Segura afirmó que en el caso de producirse algún positivo en una granja «el afectado dejará de tener beneficios». No obstante, las medidas decretadas por el Ministerio de Agricultura también son valoradas positivamente por el portavoz de aves de la FCAC.
De hecho, Segura reclamó que «las gallinas camperas también se tendrían que confinar». Sin embargo, lo que más le preocupa a Segura es la falta de ayuda de las Administraciones Públicas si se da el caso de un positivo. «Si te toca, la ayuda que habrá no será muy grande», afirmó. Por otro lado, el ministro Planas recalcó que las medidas adoptadas «no son para asustar a nadie, sino para evitar males mayores». Además, insistió en la necesidad de «extremar las condiciones de control».