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Aceite de oliva en familia

En Riudoms, los Fabra sacan por primera vez al mercado su propia marca de aceite de oliva virgen extra, tras generaciones dedicadas a cuidar de sus olivos

Rafael Servent

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Desde la izquierda, Andreu, Francisco y Joaquim Fabra, en uno de sus campos de olivos de Riudoms. FOTO: Alba Mariné

Desde la izquierda, Andreu, Francisco y Joaquim Fabra, en uno de sus campos de olivos de Riudoms. FOTO: Alba Mariné

Andreu Fabra (Riudoms, 26 años) vivía en Biarritz (Francia), donde jugaba en un equipo de hockey, cuando la pandemia de Covid-19 detuvo la competición: «Había muchas dudas sobre si los sponsors seguirían y pensé que, para estar en Francia con interrogantes, mejor estaba en casa con interrogantes».

Y volvió a Riudoms, al Baix Camp. Pero lo hizo con algo más que un stick y unos patines. Volvió con una idea que hacía tiempo que le rondaba por la cabeza, y que decidió que era el momento de poner en práctica: producir y comercializar su propio aceite de oliva.

Para ello habló con su padre (Francisco Fabra, 61 años) y su tío (Joaquim Fabra, 62 años), que gestionaban una explotación familiar de 38 hectáreas de olivos en Riudoms. Como tantos otros herederos de tradiciones familiares agrícolas, los hermanos Fabra son agricultores ‘a tiempo parcial’ o ‘de fin de semana’. Su actividad principal es una empresa conjunta de construcción, y sus tiempos ‘libres’ son entre olivos, para evitar que se pierda el legado.

Buscar añadir valor a esta explotación familiar era algo que «yo tenía pensado», explica Andreu Fabra, pero que quedó confirmado tras hablar con su tío, cuando le comentó que «con lo que paga la cooperativa, no sale a cuenta» mantener la actividad. «Me dijeron: si tú te quieres poner al frente [de este proyecto], lo hacemos». Y Andreu aceptó.

Muchos de los olivos de la familia Fabra están situados en una zona del término municipal de Riudoms conocida como La Timba. En ella hay diferentes masos, entre los cuales uno recuperado por el padre y el tío de Andreu Fabra mediante su empresa de construcción. En ese edificio histórico nacía hace pocos meses Mas La Timba.

Con una producción inicial de 10.000 litros de aceite de la variedad arbequina y olivos de hasta 200 años en sus fincas, Mas La Timba lleva apenas tres semanas en el mercado. Ha sido, según cuenta Andreu Fabra, un arranque comedido, acorde con sus posibilidades.

Por el momento, esos primeros 10.000 litros de aceite de oliva virgen extra se han producido en un molino de El Morell al que han contratado la elaboración y el alquiler de la maquinaria para su embotellado y etiquetado. El resto de la producción, que de media puede llegar a los 50.000 litros de aceite al año, siguen llevándola a la cooperativa. A medio plazo, si todo va bien, se plantean empezar a incorporar maquinaria en el mas, para empezar con la elaboración propia, las visitas y las catas de aceite.

También en sus planes de futuro está explorar alguna línea de aceite ecológico, en unas fincas que hasta ahora funcionan con agricultura integrada, además de lograr la DOP Siurana para su aceite.

Como tantos otros proyectos gestados en plena Gran Reclusión, la venta online está en el centro, con un comercio electrónico en el que pueden encontrarse sus aceites, con precios finales de venta al público que van desde los 7,90 euros por una botella de un litro a los 27,90 euros por una garrafa de cinco litros. Venden a toda la Península Ibérica, sin gastos de envío en compras a partir de una caja, cuyo número de unidades varía en función del formato.

Hoy un 60% de sus ventas proceden del comercio electrónico con venta directa a particulares, otro 30% se lleva a cabo en comercios físicos y el restante 10% en restaurantes.

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