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Aprender finanzas jugando

Finanpolis es el juego de mesa con el que Elisa Martínez transmite conocimientos financieros en sus talleres de pequeño formato

Rafael Servent

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Elisa Martínez, de pie, ante el grupo de padres y madres de alumnos que participaron en su taller.

Elisa Martínez, de pie, ante el grupo de padres y madres de alumnos que participaron en su taller.

El pasado martes, una docena de madres y padres participaron en el taller Finances per a pares: trucs per arribar a final de mes, organizado por el AMPA de La Salle Tarragona. Y lo hicieron jugando. Lanzando un dado y moviendo fichas de personaje. Leyendo cartas con preguntas y compitiendo entre ellos para ganar euros de juguete. El juego se llama Finanpolis, y es un serious game. Es decir, un juego donde la finalidad no es jugar, sino aprender.

Su creadora es Elisa Martínez, que dejó una carrera profesional  de más de veinte años en el área financiera de multinacionales como Guinness, Alstom o Delphi «para hacer lo que me gustaba, que es jugar».

La gamificación es el eje sobre el que giran sus propuestas de educación financiera, con programas que van desde módulos de alfabetización financiera hasta sesiones de juego con preguntas altamente especializadas donde han participado banqueros, pasando por grupos de emprendedores a los que ha familiarizado, siempre jugando, con conceptos como el balance, la cuenta de resultados, la tesorería o la contabilidad básica.

La gamificación es el eje sobre el que giran sus propuestas de educación financiera, donde participan también banqueros y grupos de emprendedores

Entre los clientes de Elisa Martínez hay instituciones como Barcelona Activa, empresas como Bimbo, universidades como la UB o la UAB... y también bancos como Banco Mediolanum.

Presupuesto familiar
En la sesión del pasado martes organizada por la Associació de Mares i Pares d’Alumnes (AMPA) de la escuela La Salle Tarragona, los participantes aprendieron a identificar lo más básico de un presupuesto familiar anual, distinguiendo entre conceptos a menudo no tan evidentes como ‘pago’ y ‘gasto’, gastos fijos, gastos variables o gastos extraordinarios.

No faltaron conceptos financieros ‘duros’ como la TAE y la TIN, o diferencias entre préstamos y créditos. Todo ello, jugando, con una mano en la calculadora del móvil y la otra dispuesta a hacer sonar la campana que da derecho a responder el primero. Y funciona. Acercarse a determinados conceptos financieros de forma activa y gamificada es muy distinto que hacerlo de manera pasiva a partir de un manual y unos ejercicios.

Al final, las preguntas tipo test para reforzar lo aprendido aparecen igual, pero en este caso la nota no es una puntuación o un porcentaje de respuestas acertadas, sino unos billetes de juguete que van y vienen en función de los aciertos y de azares como una carta del juego con una derrama de la comunidad de propietarios inesperada que nos deja la tesorería del presupuesto familiar a cero.

Los trucos
Así que aquí van algunos de los ‘trucos para llegar a fin de mes’ que cerraron esta sesión que se alargó por algo más de dos horas. El primer paso parece obvio, pero no lo es desde el momento en el que uno se pregunta si lo está haciendo y la respuesta es negativa. Se trata de «calcular los gastos anuales y mirar los históricos». Es la base. Lo que no se mide no se conoce. Un clásico.

Segundo truco: «Diferenciar gastos fijos y variables». En caso de merma de ingresos (por ejemplo, si perdemos el empleo), sabremos desde el minuto cero de qué gastos podemos prescindir. Tercer truco: «Crear un importe más como gasto mensual con el nombre de ‘colchón de emergencia’ para las cosas extras». Esa derrama de la comunidad de vecinos, sí.

Cuarto: «Hacer un presupuesto de tesorería y saber cuándo tenemos que pagar». Quinto: «Evitar pedir minicréditos o aplazar la visa». Tipos de interés de más del 56% con penalizaciones por impago de alguna cuota de más del 3.000% en los minicréditos dan que pensar. Sexto: «Hacer seguimiento mensual de los gastos para ver dónde nos desviamos». De nuevo, lo que no se mide no se conoce y no se puede mejorar. Séptimo y último truco: «Crear un concepto ‘Ahorro’ y apartarlo cada mes». Suena juicioso.

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