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Aragonès Transports sale del concurso y encara nuevas rutas desde Constantí

La empresa familiar de transporte por carretera de Constantí pacta con los acreedores un convenio que le permite abandonar la administración concursal

Rafael Servent

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Zona logística de Aragonès Transports, en el polígono de Constantí. FOTO: Alba Mariné

Zona logística de Aragonès Transports, en el polígono de Constantí. FOTO: Alba Mariné

Cuando uno se encuentra en esa franja de entre el 5% y el 10% de las empresas que logran superar un concurso de acreedores, pocas curvas del puerto de montaña en el que vivimos en este entorno VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad, en sus siglas en inglés) pueden dejarle sin aliento.

Antoni Aragonès Gil (izquierda), director comercial de Aragonès Transports y tercera generación de esta empresa familiar, junto a Josep Sala, director general, en Constantí. FOTO: Alba Mariné

Aragonès Transports, empresa familiar de transporte por carretera con centros de trabajo en el polígono industrial de Constantí (donde tiene la sede central) y en la CIM Vallès, pertenece a ese 1% de empresas del sector del transporte que, desde el año 2000, han logrado salir de la situación concursal.

El pasado 13 de noviembre, el juez retiró la tutela a VR Clavé Concursal, el administrador concursal que, desde abril de 2016, había conducido esta empresa. Lo hizo después de que la junta de acreedores diese su aprobación al plan de convenio de acreedores, que recibió el apoyo del 65% del volumen económico (un porcentaje que, entre los acreedores no institucionales, alcanzó el 90%).

Antes, la consultora catalana Expert Executive Management -a petición de la administración concursal, la familia propietaria de la empresa (Aragonès) y el despacho de abogados Mallol Briansó- había diseñado un plan de viabilidad que se puso en marcha tras su entrada en la empresa en julio de 2016.

Josep Sala, procedente de esta consultora y hoy director general de Aragonès Transports, destaca que, tras lograr la aprobación de este plan, la prioridad es cumplir con el pago de la deuda restante en el plazo estipulado de siete años. Con una situación hoy, dos años y medio después de entrar en el concurso de acreedores, bastante mejor en el plano financiero.

De una deuda de más de 5 millones de euros se ha pasado a poco más de 2 millones. «Durante estos dos años y medio -explica Josep Sala-, la empresa ha cumplido con todos sus compromisos y ha creado un ambiente de fiabilidad que ha calado en los trabajadores, lo que ha hecho que los mensajes positivos que daban esos trabajadores cuando hablaban con otras empresas diesen seguridad y confianza».

Recuperar y buscar nuevas vías

Ha habido momentos duros también. Un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) rebajó la plantilla en 40 personas, pasando de los 90 empleados que eran cuando arrancó el concurso a los actuales 50 trabajadores. En 2007, su facturación llegó a los 18,8 millones de euros. En 2016 había caído por debajo de los 5 millones. Hoy, supera los 5,5 millones.

Si todo sale según el plan previsto, confían en lograr un crecimiento de su facturación en 2019, con tasas cercanas al 10% en los años sucesivos, hasta alcanzar un volumen de negocio de entre 8 y 9 millones de euros en 2023. Antoni Aragonès Gil, director comercial y miembro de la familia fundadora propietaria de la empresa, destaca la voluntad de recuperar determinados clientes que, con la entrada en el concurso de acreedores, no pudieron seguir trabajando con ellos.

Es el caso de algunas multinacionales que tienen prohibido en sus protocolos internos trabajar con empresas en concurso, pero que tras la salida de la situación concursal podrán retomar la relación. Industria química, cosmética, veterinaria, frutos secos, aceites, vinos, papel o productos de bazar son algunos de los sectores en los que se mueve esta empresa de transporte.

Un 65% de su actividad es el transporte, donde cada vez toma más peso la paletería (transporte de palets), mientras otro 15% de la facturación son servicios de almacenaje, un 15% el transporte internacional y, el 5% restante, actividades diversas. Catalunya y el Corredor Mediterráneo son sus mercados principales, aunque pueden suministrar cargas en cualquier punto del Estado, además de destinos internacionales.

Dicen estar abiertos a nuevas vías de negocio. La externalización logística, con servicios personalizados de recepción de pedidos, almacenaje, control de stocks, picking y packing es una de las vías que quieren seguir explorando.

Sacar provecho de unas instalaciones hoy infrautilizadas es otra. A lo largo de 2019 esperan montar un Business Center en el espacio de las antiguas oficinas que hoy no utilizan. Flexibilidad, innovación, creatividad, adaptación al cambio... nada por lo que no hayan pasado en esta empresa a lo largo del ‘máster’ que se han sacado en estos últimos dos años y medio.

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