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Avellanas de calidad hechas en casa

Antoni Torrens ha reconvertido el negocio de compraventa de frutos secos en una empresa de elaboración y envasado al detalle en El Rourell

Alba Tudó

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Antoni Torrens con su padre en la nave que tienen en El Rourell, junto a la máquina que han recuperado. FOTOs:PERE FERRÉ

Antoni Torrens con su padre en la nave que tienen en El Rourell, junto a la máquina que han recuperado. FOTOs:PERE FERRÉ

Transformar la empresa familiar de compraventa de frutos secos al por mayor en una empresa de elaboración y envasado al detalle. Ésta es la apuesta del ingeniero electrónico y master en dirección de proyectos Antoni Torrens Basora (43 años) quien lleva el negocio junto a su padre y hermano, bajo la marca comercial ‘La Trencadora’.


¿Cómo empezó todo? «En 1920 mi bisabuelo arrendaba tierras y después empezó poco a poco a comprarlas. Mi abuelo y mi padre siguieron el negocio y además comercializaban avellanas», explica Antoni Torrens. La familia es de El Rourell, donde son propietarios de tierras dedicadas al cultivo del avellano e instalaciones para su comercialización y elaboración.


En 2013 el padre de Antoni tuvo un problema de salud y él se encargó de ayudarle. «En aquel momento decidí dinamizar la empresa y replantear lo que quería hacer», afirma. Cuenta Torrens que poco a poco consideraron imprescindible la adquisición de una máquina especializada en descascarar avellanas y la construcción de una nave para albergar las nuevas instalaciones.


Esta máquina garantiza el control de la trazabilidad y asegura la obtención del mejor grano. «Mi hermano menor es el responsable del cultivo de las tierras, mi padre y yo dirigimos el negocio, y además esperamos la nueva incorporación en breve de mi otro hermano», asegura.


Adquirieron la máquina para descascarar avellanas, patentada en los años 30, creación del inventor mecánico de Reus Salvador Baldrich. ¿Por qué una máquina tan antigua? «Porque estas máquinas son las mejores cuidando el grano de avellana, utilizando sólo sistemas mecánicos. En un futuro seguramente estamos planteándonos ofrecer visitas guiadas a nuestras instalaciones», explica Torrens.


Ellos la restauraron y le volvieron a dar vida. Concretamente esta pieza está construida en 1954. Comercial Basora cuenta con nueve trabajadores y una facturación de más de un millón de euros anuales. Actualmente los clientes al por mayor son de aquí, aunque puntualmente han hecho exportaciones fuera de Europa.


¿El punto fuerte? «Nuestros proveedores los payeses, quienes nos aseguran la mejor avellana y nosotros, como productores agroalimentarios, ofrecemos un producto de nuestra tierra con trazabilidad garantizada desde el campo al consumidor final,  buscando que nuestro sector sea competitivo, viable y sostenible», asegura Torrens.


Al detalle
Ahora quieren impulsar el negocio, dando un paso más y vendiendo al por menor. «Entramos en la parte más dura. Queremos ofrecer un producto competitivo y de calidad para el cliente final. Gracias al sistema de separación por lotes de diferentes calidades provenientes de cada agricultor, éstos no se mezclan, obteniendo así la mejor avellana», afirma.


Calidad, responsabilidad, proximidad y producido en nuestra tierra, es la receta que caracteriza la saga familiar que sigue creciendo y queriendo ofrecer su mejor producto. Entre septiembre y octubre, con la nueva cosecha, saldrá al mercado el producto al detalle. 


«Deseamos que elijan los productos ‘La Trencadora’», concluye Antoni Torrens. Un proyecto familiar y de territorio cuyo principal objetivo es contribuir a desarrollar el mundo rural. 

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