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Baterías con ruedas

Los vehículos eléctricos emergen como opción de carga bidireccional: acumulan electricidad fotovoltaica en horas valle y la devuelven en horas punta 

Rafael Servent

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Baterías con ruedas

Baterías con ruedas

Una batería móvil y flexible. Ésa puede ser en un futuro no tan lejano una de las principales funciones de los vehículos eléctricos. La lógica es simple: cuando está estacionado, el coche eléctrico acumula en su batería electricidad del excedente de generación de una instalación de autoconsumo con paneles fotovoltaicos; cuando cae la generación eléctrica a causa de la falta de insolación, esa batería suministra energía al inmueble al que está conectado. 

Los cargadores bidireccionales se abren paso en el mercado, y en dos o tres años podrían ser el estándar en la Unión Europea. Ya lo son en Japón. Lo explica Miquel Àngel Escobar, responsable de Mobilitat Eficient del Institut Català d’Energia (Icaen): «Aprovechar la batería del coche como batería de acumulación cuando tienes una instalación de autoconsumo, para así no tener que hacer una doble inversión en otra batería doméstica, es una muy buena opción».

Es una propuesta en la que desde el Icaen llevan tiempo trabajando a través de su proyecto e-Casa, donde «simulamos una vivienda con placas solares y cargador bidireccional para aprovechar las baterías del coche», cuenta Escobar. Lo que no significa que todo se ciña a la vivienda. «Otra cosa -prosigue- es el momento en el que el coche está aparcado; la carga podría estar donde trabajas».

«Vamos hacia una red inteligente de distribución eléctrica -presagia Escobar-, donde tú cobrarás para que las compañías eléctricas puedan descargar electricidad de tu coche aparcado, previa autorización, durante una punta de potencia».

Estabilizar la red

Ya hay algunas iniciativas en fase de pruebas que siguen esta línea. Es el caso, por ejemplo, del proyecto V2G (Vehicle to Grid) que el grupo energético Enel (del que depende Endesa) está desarrollando junto a Nissan en varios países de la Unión Europea. Con esta tecnología es suficiente conectar el vehículo a un enchufe para que se transforme en parte integral de la red eléctrica, ayudando a estabilizarla.

Así, un usuario de coche eléctrico puede cargar la batería de su vehículo en las horas valle y descargar la energía sobrante en su instalación cuando la energía es más cara o en momentos de picos de consumo. Se trata de una batería móvil inteligente que interactúa con la red de suministro.

Además, iniciativas como ésta son un paso importante en el desarrollo de las redes inteligentes (smart grids), como herramienta para equilibrar mejor la oferta y la demanda entre productores y consumidores de electricidad. En Málaga, el grupo Enel, a través de Endesa, ha puesto en marcha ya seis cargadores V2G, instalados durante el proyecto Zem2All, que forman parte de las pruebas en entorno real para la transición hacia la smart city.

Japón marca el camino

Japón ha tomado hoy el liderazgo mundial en esta tendencia hacia las baterías bidireccionales, con un estándar llamado CHAdeMO que permite tanto la carga del vehículo como la descarga de éste hacia la red. Surgido como una necesidad tras el accidente de la central nuclear de Fukushima en 2011, cuando el suministro de energía eléctrica cayó de golpe en Japón, este estándar es hoy el referente internacional.
En la Unión Europea, el estándar CCS Combo debería permitir, en el horizonte de dos a tres años, que los vehículos eléctricos puedan descargar su electricidad en la red. Hoy en día solo pueden cargar esas baterías, con un protocolo unidireccional.

Pero la vida de estas baterías sobre ruedas va más allá de la movilidad. Las baterías de segunda vida tienen hoy mucho que aportar. Así se denomina a aquellas baterías de coches eléctricos de primera generación, con autonomías de entre 100 y 150 kilómetros que, con el paso del tiempo, han visto reducida su capacidad de almacenaje al 80%.

Desmontadas de sus vehículos originales y agrupadas de forma estática como grandes redes de acumulación, están siendo utilizadas para dar servicio a instalaciones como estadios de fútbol, donde durante toda una semana se puede acumular electricidad para liberarla en el día de partido.

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