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CaixaBank se desprende de su 9,36% en Repsol

Pretende «reducir el peso» de sus participadas por el consumo de capital que supone para el banco, dentro de las líneas de su Plan Estratégico 2015-2018

Colpisa

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Jordi Gual, Isidre Fainé y Gonzalo Gortázar, en la sede de CaixaBank en Barcelona. DT

Jordi Gual, Isidre Fainé y Gonzalo Gortázar, en la sede de CaixaBank en Barcelona. DT

CaixaBank ha roto con Repsol el vínculo histórico que mantenían las dos corporaciones de 1996, después de que la entidad financiera haya anunciado la venta del 9,36% que aún controlaba en la petrolera. Se trata del último paquete de acciones del banco.

La operación se enmarca en una etapa completamente diferente para la entidad, cuyo objetivo pasa por «reducir el peso» de sus participadas por el consumo de capital que supone para el banco, dentro de las líneas marcadas en el Plan Estratégico 2015-2018. 

En 2016, ese peso en forma de capital representaba un 16% y en el segundo trimestre de este año ya había caído al 5% como consecuencia de las diferentes ventas de participaciones llevadas a cabo en otros grupos empresariales en los que estaba presente. En esta reducción ha influido especialmente la venta de las participaciones en The Bank of East Asia y Grupo Financiero Inbursa, y la toma de control en BPI.

Con esta última operación, CaixaBank espera obtener en total más de 2.500 millones de euros. El proceso de venta se articulará, por un lado, mediante la liquidación anticipada de los dos contratos de permuta de renta variable existentes (equity swap) representativos del 4,61% de la participación de CaixaBank en Repsol. Y, por otro, se empezará inmediatamente un programa de ventas para la posición restante en Repsol del 4,75%, con el objetivo de finalizarlo antes del cierre del primer trimestre de 2019. Las ventas se limitarán a un máximo del 15% del volumen diario.

Esta última participación del 4,75% pasará a contabilizarse como un activo financiero a valor razonable con cambios en otro resultado global. Por lo tanto, tras la entrada en vigor de la normativa IFRS9 y de acuerdo con la política contable del grupo, las oscilaciones en la cotización de las inversiones financieras no afectarán a la cuenta de resultados.

Además, CaixaBank estima que de esta venta resultará una pérdida extraordinaria neta de, aproximadamente, 450 millones de euros, atribuibles al tercer trimestre del año, con un impacto prácticamente neutral el ratio de calidad (Tier 1). Además, reitera el actual objetivo de retorno sobre capital tangible del 9-11% para todo el ejercicio de 2018.

Los consejeros dominicales de CaixaBank en el consejo de administración de Repsol, Jordi Gual, presidente de CaixaBank, y Gonzalo Gortázar, consejero delegado, han presentado su renuncia al cargo.

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