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Cal·lípolis, una alianza por el bienestar social y económico

Se trata de 11 proyectos que suponen una inversión total de 259,5 millones de euros

J. Moreno

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Render del proyecto de recuperación ambiental del paseo marítimo de La Pineda  FOTO: Repsol

Render del proyecto de recuperación ambiental del paseo marítimo de La Pineda FOTO: Repsol

Repsol es una compañía multienergética que se encuentra plenamente comprometida con proporcionar bienestar a las personas de un modo sostenible. En diciembre de 2019, la compañía se fijó la ambiciosa meta de alcanzar la neutralidad en carbono en el año 2050, siendo pionera en su sector. Esta noticia sirvió de catalizador para otras. Además, para lograr el enorme desafío de la descarbonización, Repsol ya está apostando por un amplio abanico de tecnologías y defiende que, para alcanzar la neutralidad en carbono serán necesarias todas ellas, de manera que puedan competir entre sí, sin trabas regulatorias, para adoptar finalmente la mejor combinación coste eficiente.

Repsol apuesta por la economía circular como uno de sus grandes pilares para abordar la transformación de sus centros industriales en grandes polos multienergéticos, capaces de utilizar residuos de diferente naturaleza y convertirlos en productos neutros en carbono. Todos los complejos están ya evolucionando con diferentes enfoques multitecnológicos y con la ambición de utilizar cuatro millones de toneladas anuales de residuos en 2030. 

No se trata de una iniciativa reciente, ya que desde 2016, Repsol cuenta con una estrategia global de economía circular que se aplica en muchas de las fases del ciclo productivo de la compañía a través de la tecnología y la innovación. Repsol ya ha puesto en marcha más de 200 proyectos en este ámbito. 

Fuerte inversión local

Uno de estos proyectos es el proyecto Calípol·lis Next Generation, un plan para la recuperación económica de la provincia de Tarragona que fue presentado hace medio año junto al Port de Tarragona y el Ayuntamiento de Vila-seca y que tiene como objetivo convertir un extenso espacio entre La Pineda y el Port de Tarragona en un nuevo motor económico de tipo industrial, logístico-intermodal, turístico y paisajístico. 

En un ejemplo de colaboración público-privada y de visión común de los sectores clave del territorio, las tres entidades presentan un conjunto de 11 proyectos innovadores por un valor total de 259,5 millones de euros. En este marco, las dos iniciativas de Repsol ascienden a 41 millones de euros.

El proyecto Calípol·lis incluye la urbanización de una nueva Zona de Actividades Logísticas (ZAL) y la recuperación de un espacio protegido incluido en la Red Natura 2000, situado entre la playa de La Pineda y el Port de Tarragona. 

El plan prevé también la recuperación de la vida marina con la instalación de un arrecife de biotopos. El nuevo contradique dels Prats cerrará las aguas del Port comercial de Tarragona y protegerá el entorno natural de la Costa Dorada. Además, este contradique, de uso peatonal, integrará infraestructuras turísticas para usos sociales y lúdicos.

La ampliación de las instalaciones portuarias de Repsol permitirá el atraque de grandes buques en su pantalán y la mejora de la flexibilidad en el aprovisionamiento de las materias primas con la construcción de dos depósitos soterrados. 

Estas actuaciones supondrán una mejora de la logística de Repsol en el Port de Tarragona, garantizando su eficiencia y competitividad, y permitirán eliminar la actual monoboya, situada en mar abierto.

Cuatro pilares

Para abordar este proceso, Repsol se apoyará en cuatro grandes pilares: la eficiencia energética, la economía circular, el hidrógeno renovable y la captura y uso de CO2. El objetivo es avanzar hacia una descarbonización de la economía propiciando a la vez un nuevo impulso industrial basado en la digitalización y la tecnología.

Para ello Repsol contempla para su Complex Industrial de Tarragona proyectos centrados principalmente en la economía circular y que suman una inversión de más de 1.400 millones de euros en los próximos cinco años. 

El Complex, que ya ha iniciado su transformación para convertirse en un polo multienergético, con iniciativas como la producción de un primer lote de biojet y la primera planta de la Península Ibérica para la fabricación de polímeros de alta resistencia al impacto, prevé la construcción de una planta de producción de biocombustibles avanzados, una instalación para producir plásticos a partir del reciclado de materiales post consumo y la implementación de tecnologías para mejorar la eficiencia en el consumo de materias primas y de energía en sus procesos productivos.

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