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Cien años del Salón del Automóvil

El presidente del Automobile Barcelona, Enrique Lacalle, cuenta que el salón se convierte en un punto de encuentro entre el pasado y el futuro del sector de la automoción

Alba Nebot

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Un Seat 133, en 1974. FOTO: automobile barcelona

Un Seat 133, en 1974. FOTO: automobile barcelona

Coches voladores, energía eléctrica, vehículos sin conductor... no se trata de invenciones del futuro, sino de los protagonistas del centenario del Salón del Automóvil de Barcelona. Hace cien años que Barcelona se convirtió por primera vez en la capital del automóvil. Desde entonces, durante un siglo sin interrupciones las principales marcas se han reunido para mostrar lo útlimo en automovilismo, todo aquello que transforma la conducción.

Este año el Automobile Barcelona celebra el centenario con un programa repleto de actividades que miran hacia el pasado, el presente y el futuro.

Estand de F. de A. Puig y cia en 1919. FOTO:Automobile Barcelona

El presidente del Salón del Automóvil, Enrique Lacalle, asegura que la clave del éxito continuado es que «somos un salón que mira al futuro pero que no pierde sus orígenes». Una característica que ha fidelizado a todos los grupos del automóvil, presentes este año en Barcelona. El recuento en cifras es prueba del éxito que amasa el encuentro: «Hemos crecido un 50% en marcas 45 en relación a la 30 de hace dos años) y en espacio, alcanzando los 150 mil cuadrados», recuenta Lacalle. 

Con motivo del centenario el programa de actividades se ha transformado, con la participación activa de los visitantes como objetivo. Destaca especialmente el espectáculo Génesis, con hologramas, y una visión inmersiva.

Cuenta el presidente que «es una experiencia única por cien años de historia del automóvil, de la movilidad y de la  ciudad de Barcelona. Se proyecta en un espacio de 1.500m2 durante los dos fines de semana y el viernes. Son treinta minutos que a mí personalmente me han parecido espléndidos. Gustará incluso a los que no sientan pasión por el automóvil».

El visitante puede realizar un viaje al pasado, pero también darle un vistazo al futuro del automovilismo. Las nuevas tecnologías han cambiado las reglas del juego y los grupos automovilísticos aprovechan todo lo que puede ofrecer. Los coches autopilotados y un coche que se transforma en vehículo volador, pero Lacalle es prudente con sus predicciones: «Todavía tardaremos unos años hasta que la conducción completamente autónoma esté disponible. Además, para ser muy efectiva la mayoría de los vehículos deberían estar dotados de los máximos avances de conectividad.

Lo que sí es seguro es que muy pronto veremos que los automóviles serán unos smartphones con ruedas y todos sus mecanismos podrán activarse con la voz. Puede que un futuro próximo los coches sean smarthphones con ruedas y voladores». Una perspectiva de futuro no tan lejana, que deberá afrontar también los retos mediambientales. 

Un objetivo que el presidente del Salón tiene muy presente: «En la actualidad es imprescindible la preservación del medio ambiente. En el Salón todos los vehículos respetan el medio ambiente y no contaminan o están en los cánones mínimos aceptables. El problema actual es que nuestro parque automovilístico es muy antiguo y esos vehículos sí que contaminan.

Por eso defiendo que hayan nuevos planes de ayuda para la renovación del parque autovilístico y que faciliten el achatarramiento de los coches más antiguos. Es un tema de preservación del medio ambiente, y también de seguridad para los viajeros».

Con todo, los dos últimos años el Salón ha crecido de forma exponencial, y con el centenario se le ha dado un empujón final que lo situa en la primera línea internacional en el mundo automovilístico.

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