Cinco claves para afrontar una entrevista de trabajo

Todo aspirante a un empleo deberá hacer frente a una entrevista. Nuestra ropa, postura, atención y honestidad son factores que determinarán si conseguimos el puesto

Ismael Pascual

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Cinco claves para afrontar una entrevista de trabajo

Cinco claves para afrontar una entrevista de trabajo

El pasado 21 de octubre, la Cambra de Reus organizó una feria de ocupación para aquellas personas deseosas de entrar en el mercado laboral. En ella, Ángela Pedrosa, consultora de marketing, enseñó cinco puntos clave de la comunicación durante una entrevista para ir con seguridad y vender la mejor versión de nosotros mismos.

  • Llegar bien informado

Es importante dedicar tiempo para conocer la empresa. Encontrar información en internet no será difícil y nos vendrá bien. Hacer eso nos prepara para optimizar nuestro proceso de aprendizaje en la empresa. De cara a la entrevista, comentar lo que has indagado al entrevistador mostrará nuestro interés en la empresa y en el puesto de trabajo.

Además, nos será útil horas antes de la entrevista, al elegir nuestra ropa: está claro que ir con ropa de deporte o sudaderas es mala idea, pero ir de smoking para una empresa familiar puede ser contraproducente. Saber si ir con una camiseta o camisa puede ser clave para encajar y sentirnos cómodos en la empresa.

  • Saber qué preguntar

Es normal tener alguna duda durante la entrevista, pero es entendible sentirse cohibido y quedarnos sin preguntar nada. Pero como que lo último que queremos es un malentendido, es mejor preguntar cuando aún somos visitantes en la empresa que cuando ya formamos parte de la plantilla. Y, de nuevo, consultar mostrará que tenemos interés en el puesto de trabajo.

Preguntar sobre los objetivos de la empresa a largo plazo y los proyectos actuales de la empresa  es un método de mostrar nuestro interés en el puesto de trabajo, no solo como una fuente de ingresos, sino como una oportunidad de crecer y aprender junto a la empresa.

La pregunta del salario es importante, pero es normal que nos dé miedo hacer la pregunta y puede darnos una mala imagen ante el entrevistador. Un buen método para afrontar el tema es preguntar sobre las condiciones del puesto. Aparte de información sobre horarios y otros beneficios, el entrevistador debería hablar del salario.

Hay que saber esperar al momento adecuado: soltar la pregunta apenas empezando la entrevista dañará nuestra imagen. Suavizar el momento con otras preguntas más simples o hacerlo al final de la entrevista es lo más adecuado.

  • Comunicación no verbal

Nuestro cuerpo expresa tanto como lo que decimos. Al igual que cuidamos nuestra apariencia, mantener una postura correcta, proyectar la voz o mantener la vista en el entrevistador son algunas de las tareas necesarias para conseguir un trabajo, y es entendible que nos desborde.

La clave es estar ‘en el aquí y en el ahora’. No dejes que tu mente divague con lo que habrás hecho mal, cómo te estarán juzgando; lo que importa es el presente: controla tu respiración, relaja tu postura y aprovecha las pausas entre frases para descansar la vista. Todo lo demás no debe importante, y pensar en el todo hará que no puedas centrarte en nada.

  • Ser honestos

Un entrevistador profesional sabe discernir cuándo alguien miente.  Además, si somos contratados, cualquier mentira hecha para realzar nuestra imagen acabará por desvelarse más pronto que tarde, lo cual puede costarnos el trabajo, por lo que mentir nunca nos va a ayudar.

Debemos ser honestos con nuestra experiencia y fortalezas. Confesar nuestras debilidades, junto con nuestros métodos para superarlas, nos dará una mejor impresión que soltar ‘falsas debilidades’ para quedar bien.

Tenemos valor como personas y nuestra intimidad no debe ser asunto de la empresa. Si las preguntas entran demasiado en lo personal, estamos en nuestro derecho de negarnos a responder o dar información a medias tintas para marcar los límites.

  • Mantener la atención

Este último punto puede parecer superfluo, pero con los nervios, u otros motivos, es normal acabar perdiendo el hilo de la conversación y acabar con malentendidos o teniendo que pedir que nos repitan algo, lo cual da una mala imagen de nosotros mismos.

Para evitar esto y mostrar nuestras ganas para formar parte de la empresa, afirmar, asentir y parafrasear lo que comente el entrevistador es la clave. Primero, ayudará a mantener una conversación más natural y cómoda. Segundo, mantendrá nuestra mente activa recordando detalles. Y, por último, despejará cualquier duda o problema que pueda haber. 

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