Conducir con asma, un riesgo para la seguridad vial

Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), los enfermos de asma y rinitis sufren más accidentes de tráfico.

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Un estudio concluye que un 77,7% de pacientes asmáticos relacionan su enfermedad con los accidentes de tráfico.

Un estudio concluye que un 77,7% de pacientes asmáticos relacionan su enfermedad con los accidentes de tráfico.

Hoy 5 de mayo se celebra el día Mundial del Asma, una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas que sufren 3 millones de personas en España y más de 350 millones en todo el mundo. Su gravedad afecta notablemente a la calidad de vida de los pacientes hasta el punto de aumentar su probabilidad a sufrir más accidentes de tráfico, tal y como señala la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que en un estudio concluye que un 77,7% de pacientes asmáticos relacionan su enfermedad con los accidentes de tráfico.

Teniendo en cuenta estos datos, el portal de compraventa de OcasionPlus.com analiza cómo la enfermedad puede impactar en la conducción y en la seguridad vial, así como las medidas para evitar riesgos al volante.

 

Qué debe hacer un conductor asmático


Actualmente, entre un tercio y la mitad de los pacientes asmáticos no están diagnosticados, por lo que no cuentan con un tratamiento con el que controlar su enfermedad. Este desconocimiento presenta un mayor riesgo de sufrir un episodio asmático al volante, con el peligro que eso conlleva en la conducción: no mantener la atención en la carretera durante 10 segundos supone recorrer una distancia de 170 metros (a una velocidad de 60 km/h) o 340 metros (a 120 km/h) sin el control del vehículo. 

Por eso, la falta de diagnóstico es el primer riesgo, pero no el único. Los conductores asmáticos deben tener en cuenta algunas claves importantes para garantizar su seguridad al volante:
- No conducir, en caso de asma grave. No solo por el peligro que supone sufrir una crisis en la carretera. También porque aumenta el riesgo de quedarse dormido cuando se sufren episodios asmáticos por la noche impidiendo un descanso adecuado, además de los efectos de letargia que originan los antihistamínicos.
- Conocer los efectos secundarios de los medicamentos. Un conductor con asma debe conocer al detalle si su tratamiento puede impedir que maneje su vehículo con seguridad. Para ello, debe consultar al médico y farmacéutico sus posibles efectos secundarios. Los más frecuentes suelen estar relacionados con alteraciones del sueño y del comportamiento como nerviosismo, agitación o temblores.
- Evitar las situaciones de estrés al volante. La ansiedad y el estrés son desencadenantes habituales del asma, que pueden empeorar sus síntomas. Si las prisas, los atascos, el acceso a núcleos urbanos en el vehículo generan ansiedad al conductor, la recomendación pasa por reducirlos intentando evitar las franjas horarias con mayor afluencia y salir siempre con 15 minutos de antelación.
- No usar ambientadores de coche o perfumes fuertes porque sus compuestos pueden originar una obstrucción del bronquio y generar un episodio asmático.
- Evitar el humo del tabaco para prevenir una irritación bronquial que provoque una crisis.
- No conducir con las ventanillas abiertas, sobre todo, si se presenta sensibilidad al polen. Además, la contaminación ambiental es un factor desencadenante de los episodios de esta enfermedad.
- Cambiar los filtros del habitáculo para purificar el aire que entra en el coche y mantenerlo libre de ácaros, polvo y polen.
- Conducir con mascarilla, sobre todo en primavera. 
- Llevar siempre un inhalador broncodilatador, ya que será el tratamiento precoz más eficaz.
- Guardar una copia del informe médico en el coche, para que en caso de emergencia pueda recibir la asistencia sanitaria adecuada.
- Llevar el móvil bien cargado o contar con un cargador en el coche para solicitar ayuda a los servicios de emergencias en caso de necesitarla.


 

¿Cómo reaccionar ante una crisis de asma al volante?


Saber cómo reaccionar es una de las claves para afrontar este tipo de situaciones. En ningún caso se debe conducir si se está sufriendo un episodio de asma. Sin embargo, si éste se origina al volante, lo primero y más importante es mantener la calma y actuar de forma segura tanto para el conductor como para el resto de usuarios de la vía. 

Las crisis asmáticas se manifiestan con síntomas como el ahogo, la tos, las sibilancias y/o la opresión en el pecho. Si se identifican al volante es importante ser consciente de que en la mayoría de las ocasiones, se resuelven en pocos minutos con la conducta adecuada: 
- Disminuir la marcha y buscar un lugar seguro en el que estacionar y apagar el vehículo. Lo óptimo es hacerlo en una zona en la que el coche no entorpezca la circulación o dificulte la visibilidad del resto de conductores para evitar cualquier riesgo de accidente. 
- Procurar mantener la calma e intentar relajarse para no agravar el episodio y ayudar a controlar la crisis. Si las circunstancias climáticas son favorables (no llueve, no hace demasiado frío, no hay niveles elevados de polen…) se recomienda abrir las ventanillas para mantener el habitáculo bien ventilado.
- Aplicar la medicación y permanecer sentado con las manos sobre el volante para mejorar la respiración ayudándose con la musculatura torácica. 
- En caso de no mejorar se deberá pedir ayuda llamando al 112 para recibir asistencia sanitaria lo antes posible. La recomendación pasa por tener a mano el informe médico para que, en cuanto lleguen los sanitarios puedan actuar de la forma más diligente posible.

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