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Conejos a la cazuela listos para calentar de Cornudella del Montsant

Con la cría en su granja de Cornudella de Montsant, Jordi Gomis ha introducido en el mercado conejo ecológico, cocinado de nueve formas distintas

Joan Boronat

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Jordi Gomis, con sus conejos cocinados junto a la granja en la que los cría. FOTO: Fabián Acidres

Jordi Gomis, con sus conejos cocinados junto a la granja en la que los cría. FOTO: Fabián Acidres

Desde hace algo más de un par de años es posible llevar, de la tienda a la mesa, un suculento plato de conejo del Priorat guisado, con tan solo unos segundos de calentado.

El creador de esta especialidad gastronómica es Jordi Gomis Vilalta, de Cornudella de Montsant, un experto en cunicultura que hace honor al término: el arte de criar conejos. Él es continuador de un negocio familiar con ya casi 35 años de trayectoria.

Gomis explota una granja de conejos en este pueblo del Priorat, pero en unas condiciones para nada convencionales. Sus instalaciones son sostenibles. Utiliza energías alternativas, mediante placas solares. La cría de los conejos se realiza por el sistema denominado  ‘ciclo cerrado’ que, como comenta Gomis, «implica reservar las madres para la cría y, a la par, ir  rejuveneciéndolas gradualmente».

Su granja alberga entre 7.000 y 8.000 conejos, que se alimentan con productos ecológicos, pienso ‘enriquecido’ en el que Gomis mezcla diversas hierbas aromáticas autóctonas de la zona, como el tomillo y el romero, entre otras, mientras que el agua  que beben estos mamíferos  procede de manantiales de La Morera, en el Parc Natural del Montsant.

Pero la crisis en que se vio sumida la cunicultura, años atrás, con la subida de los piensos, en contraposición con la baja cotización del conejo, y menospreciadas las pieles del animal, hizo que Jordi Gomis no se quedara de brazos cruzados y se embarcara en la aventura de crear una especialidad gastronómica: ‘Conill del Priorat’. Se buscó un cocinero, buen amante de ‘la cuina casolana’, para comercializar sus conejos; en definitiva comida preparada de la llamada quinta gama, que es la que va del envase a la mesa.

La experiencia ha resultado de lo más satisfactoria. Jordi Gomis ha lanzado al mercado hasta nueve especialidades de conejo guisado, como principal ingrediente, y diversa guarnición: con setas, caracoles, sanfaina, ajitos, cebolla caramelizada, al vermut, con higos, escalibada y al curry. Todo condimentado «con productos naturales de calidad y de proximidad, sin conservantes de ningún tipo, con sal, pimienta negra y aceite de oliva, como únicos aditivos» subraya Gomis.

El granjero explica el proceso seguido para el cocinado: «Éste se realiza a fuego lento, baja temperatura y una duración de seis horas, lo que garantiza la perfecta y uniforme cocción de la carne». El producto, pasteurizado, se envasa al vacío y llega hasta las tiendas y comercios presentado en bandejas, que contienen medio conejo, las cuales admiten  hasta tres meses de conservación.

Para su calentado en horno o microondas, solo hace falta «pinchar el envoltorio de la bandeja con un tenedor para facilitar la salida del vapor y llevarlo a la mesa».

Gomis ha organizado personalmente su propio canal de distribución y semanalmente se ocupa del reparto en comercios de Tarragona, Reus y sus respectivas áreas de influencia, que ponen el producto a la venta al precio de 7,49 euros la bandeja.

Todo un reto superado, ante la dificultad de lanzar un nuevo producto en un mercado saturado de precocinados y preparados. Pero, como Gomis afirma, «la baza para penetrar en el sector y que tenga aceptación no es otra que la calidad del alimento, que sea sano, prácticamente artesano, sabroso y ecológico como éste». Los resultados no se han hecho esperar y Conill de Prades aumentó sus ventas un 33% en 2018.

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