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Contenedores de proximidad en el Port de Tarragona

DP World Tarragona, concesionaria de la terminal de contenedores, reenfoca su estrategia de negocio hacia su ‘hinterland’ natural del Camp de Tarragona y el valle del Ebro y los nichos de mercado personalizados

Rafael Servent

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Vista general del Moll d’Andalusia, donde DP World Tarragona ocupa hoy unos 70.000 metros cuadrados.  FOTO: Alba Mariné

Vista general del Moll d’Andalusia, donde DP World Tarragona ocupa hoy unos 70.000 metros cuadrados. FOTO: Alba Mariné

Contenedores de proximidad. En DP World Tarragona quieren posicionarse como «la terminal del hinterland de Tarragona, con el Camp de Tarragona, Lleida, el valle del Ebro e incluso el País Vasco» como zona de influencia natural, explica Xavier Boluda, managing director en Tarragona de esta empresa dedicada a los servicios de transporte de mercancías contenerizadas, que a escala global conforma un grupo empresarial que opera en cerca de 80 puertos y terminales, con presencia en 40 países y unos 37.000 empleados.

Grúa RTG (de las 10 que tienen) en pleno trabajo de carga. FOTO: Alba Mariné

En el caso de DP World Tarragona -que el año pasado facturó 5 millones de euros y que emplea a 26 personas de forma fija más otras 15 de manera externa-, tras un periodo en el que han estado reorientando su estrategia de negocio, la atención a la proximidad y al servicio a medida son hoy las prioridades.

Así es como esta empresa -que cuenta con la concesión de la terminal de contenedores del Port de Tarragona en el Moll d’Andalusia hasta el año 2039- ha puesto en marcha un proyecto piloto que es pionero en su grupo a escala europea, orientado a facilitar la interacción con las pymes y su entorno local: una tienda online.

Vistas desde una de las
tres grúas QC. FOTO: Alba Mariné

Todavía en fase de pruebas, confían en que entre en fase comercial a principios del año que viene. En esencia, la nueva propuesta de DP World Tarragona permite que una empresa pueda llegar a contratar a través de su plataforma online un servicio personalizado de transporte marítimo por contenedor, incluyendo si hace falta todos los trámites burocráticos y los transportes intermodales asociados (la recogida en camión en la fábrica, el despacho de aduanas, la entrega en camión al cliente final desde el puerto de destino... incluso, si es necesario, la contratación de un seguro).

Experiencia de cliente

«Hace un año y medio -explica Xavier Boluda-, en DP World Tarragona pusimos en marcha DP World Logistics, una división de negocio que añadimos a la actividad tradicional de la terminal, con servicios de transitario. Ahora queremos dar un servicio integral, personalizado, también como agentes consignatarios, y estamos dando un paso más con la compra online». Se trata de aprovechar una oportunidad que sus actuales circunstancias hoy ponen a su alcance.

La clave, cuentan, está en la personalización. A diferencia de otras terminales de contenedores próximas, como pueden ser las de los puertos de Barcelona o València, que anualmente mueven millones de TEUs (un TEU es la unidad de medida equivalente a un contenedor de 20 pies, el estándar internacional más utilizado), en el caso de la terminal operada por DP World Tarragona en el Port de Tarragona, esa cifra es actualmente de poco más de 50.000 TEUs al año.

Eso es lo que permite, hoy por hoy, que esta empresa pueda plantearse un nivel de personalización en el trato con clientes inimaginable en otros puertos. Una personalización que, inevitablemente, ha de repercutir en la experiencia de cliente, base de la generación de valor. Pocas pymes pueden encontrar hoy un nivel de interlocución tan directo con un gran operador de terminal, y ese es el nicho que desde DP World Tarragona pretenden explotar ahora.

En busca de líneas

Las razones son diversas, pero convergen en una: las decisiones de las navieras. Igual que sucede con los aeropuertos, que pueden serlo todo o pueden ser bien poco en función de qué aerolíneas apuestan por ellos y qué rutas regulares deciden emplazar ahí, lo mismo sucede con los puertos. Para que una instalación como la terminal de contenedores del Port de Tarragona pueda aspirar en algún momento a convertirse en un hub global hace falta volumen y líneas.

Xavier Boluda, ‘managing director’. FOTO: A. Mariné

La saturación de la terminal de contenedores del vecino puerto de Barcelona llevó a que, en el año 2010, «con la naviera ZIM en pleno apogeo, en la terminal del Port de Tarragona se moviesen unos 250.000 TEUs al año, muchos de los cuales eran transbordos», relata Xavier Boluda. «Pero con la crisis mundial -prosigue-, todas las navieras quedan tocadas y hay una reestructuración».

Mayor capacidad en la terminal de contenedores del Port de Barcelona y un trasvase de líneas hacia ese puerto tras la alianza de ZIM con Hapag Lloyd en 2014, que tiene ahí su hub, hicieron perder conectividad a Tarragona. Tras una reestructuración de plantilla (en DP World Tarragona habían llegado a ser más de 40 empleados directos) y un reenfoque de la estrategia hacia esa proximidad y personalización, la búsqueda activa de nuevas líneas que respondan a las necesidades de su hinterland ha sido una constante en estos últimos años.

De esta manera es como han logrado consolidar, por ejemplo, unos servicios regulares con destino final en Turquía que les han permitido recuperar parte del tráfico que desde Tarragona había ido a Barcelona (más del 50% de las exportaciones del Port de Barcelona hacia Turquía llegaron a proceder del Camp de Tarragona) y afianzar una buena red en el Mediterráneo.

Con una inversión acumulada de 60 millones de euros en infraestructuras y maquinaria -con todavía mucha vida útil y capacidad para mover con ella hasta 400.000 TEUs al año-, hay mucho margen por recorrer.

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