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Cunicarn gana peso

El grupo familiar de L’Espluga de Francolí invierte 1,5 millones de euros y amplía un 20% su plantilla en el último año para atender las nuevas demandas del mercado

Rafael Servent

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Por las instalaciones de Cunicarn en L’Espluga de Francolí pasan cada semana 85.000 conejos de granja. Foto: Pere Ferré

Por las instalaciones de Cunicarn en L’Espluga de Francolí pasan cada semana 85.000 conejos de granja. Foto: Pere Ferré

Un incremento de plantilla del 20% y una inversión de 1,5 millones de euros durante el último año. Cunicarn, el grupo empresarial de la familia Calbet-Tarragó con sede en L’Espluga de Francolí (Conca de Barberà), ha puesto más carne en el asador. Metafóricamente. Porque a lo que se dedican en esta empresa fundada en el año 1976 es a suministrar carne de conejo para el sector de la distribución. Pero se trata de carne fresca, no cocinada. O no todavía.

Detrás de esta inversión y de las 25 incorporaciones que han elevado la plantilla hasta los actuales 150 trabajadores se encuentra la demanda de Mercadona, la cadena de supermercados de la que Cunicarn es interproveedor desde el año 2000, y a la que Cunicarn sirve anualmente unos 8,9 millones de kilos de carne, procedente de 10,4 millones de conejos. A finales de año, el 100% de esa carne será envasada. A mediados del año pasado, un 60% de los 140.000 conejos que sacrificaban y servían cada semana eran a granel. Pero el mercado tiene nuevas demandas, y hay que adapatarse.

"Los consumidores de carne de conejo están haciéndose mayores, y los más jóvenes ya no compran conejos enteros, quieren formatos más pequeños", explica Ramon Calbet

«Los consumidores de carne de conejo están haciéndose mayores, y los más jóvenes ya no compran conejos enteros, quieren formatos más pequeños, troceados, adaptados a sus necesidades, sin renunciar a una carne blanca tradicional, sana y de nuestra dieta mediterránea», explica Ramon Calbet (64 años, L’Espluga de Francolí), director general de Grup Cunicarn y cofundador de esta empresa junto a su esposa Maria Assumpció Tarragó (63 años, Tarragona), que ejerce de consejera delegada.

Por eso, tanto Mercadona como Cunicarn han visto claro que  el presente pasa por abandonar los productos de primera gama (conejos enteros eviscerados y puestos en cajas para que se manipulen en un mostrador) y de segunda gama (conejos enteros con marcas de corte y el hígado envasado), para avanzar hasta la tercera gama (troceados no anatómicos servidos en bandeja). Dos nuevas líneas en el centro de producción de L’Espluga de Francolí y tres más en el de Ourense han servido para dar el salto hacia esa tercera gama.

Ramon Calbet, director general de Grup Cunicarn. Foto: Pere Ferré

En este grupo empresarial que facturó más de 40 millones de euros el año pasado y que es el mayor de España y uno de los cinco mayores de Europa en el sector de la carne de conejo conviven cinco centros de trabajo, distribuidos en dos empresas.

En Grup Cunícola Catar, la primera de las empresas que conforman Grup Cunicarn, se concentra la actividad relativa a los animales vivos. Esta empresa cuenta con una área de genética y un centro de inseminación en Vimbodí i Poblet (de donde salen unas 700.000 dosis de semen al año para inseminar a las conejas de las 180 granjas con las que trabajan en la mitad norte de la Península Ibérica), un equipo de veterinarios para dar servicio técnico a las granjas y una fábrica de pienso con formulación propia en Valls que, al igual que con el semen, también suministra el pienso a las granjas en las que luego compran los conejos criados con su genética y su alimentación.

140.000 conejos por semana
Cunicarn Alimentació es la segunda empresa de este grupo, donde Jordi Calbet Tarragó (39 años, L’Espluga), segunda generación de esta empresa familiar, ejerce de director de la división de Alimentación. Con un centro de trabajo en L’Espluga de Francolí y otro en Ourense, concentra las áreas de matadero, sala de despiece, procesado y logística del grupo.

En estas instalaciones entran cada semana unos 140.000 conejos  vivos (de los cuales, unos 85.000 en L’Espluga de Francolí) y salen en bandejas en dirección a toda la red de supermercados de Mercadona en España, con Ramon Calbet Tarragó (con 34 años, el menor de los hermanos en esta segunda generación) como adjunto del departamento de Control de Gestión y Auditoría.

Las pieles de los conejos, un subproducto destinado a la industria de curtidos, se congelan y se mandan semanalmente en contenedores hacia China, donde hay una gran demanda de estas materias primas para elaborar abrigos, forros y otras prendas.

En el punto de mira está dar el paso hacia la cuarta gama (elaborados frescos tales como adobados, hamburguesas o brochetas) y la quinta gama (cocinados), donde ya trataron de entrar hace diez años con unas cocinas industriales que hoy están actualizando en L’Espluga de Francolí, pero que dejaron en suspense tras constatar que «nos habíamos adelantado a las necesidades del mercado», cuenta Ramon Calbet.

Objetivo: 16,86 kilos por coneja
El proyecto de I+D ‘Star 1686’, iniciado por Cunicarn en el año 2013 junto al IRTA, pretende hacer viable el relevo generacional en las granjas de conejos, buscando aumentar la producción de carne que puede dar una coneja con una inseminación (hoy, entre 10,5 y 11 kilos de carne) hasta los 16,86 kilos. Para ello, Cunicarn cuenta con una granja piloto en Cervià de les Garrigues a la que han llamado La Volta, y que está trabajando tanto en estos aumentos de rentabilidad como en aspectos como la mejora del bienestar animal.  

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