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De la tela, a la tienda virtual en Reus

Gemma Pasarrius diseña, confecciona y vende a través de su web decoración infantil, complementos para bebé y productos personalizados

Joan Morales

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Gemma Pasarrius, en su taller de Reus. FOTO: Alfredo González

Gemma Pasarrius, en su taller de Reus. FOTO: Alfredo González

Una gran pasión por el mundo de la costura -especialmente la creativa-, formación en Bachillerato Artístico, conocimiento del mundo de los bebés (no en vano es madre de tres hijos) y, sobre todo, unas enormes ganas de trabajar y sacar adelante su proyecto.

Estas son algunas de las circunstancias que han confluido en la vida de la reusense Gemma Pasarrius y que desembocaron hace un par de años en la pequeña empresa Mylittleblondy, donde diseña, confecciona y vende productos para bebés a través de Internet.

Con tres hijos de 12, 10 y 5 años, Gemma dedicó -en exclusiva- unos años de su vida a la crianza de sus hijos. «Estuve 10 años criando, hasta que me di cuenta de que no tenía prácticamente tiempo para mí. Me gustaba la costura creativa y en 2015 me regalaron una máquina de coser y me apunté, junto a una prima mía, a un curso de costura», recuerda esta mujer que, cuatro años después, es todo: empresaria, diseñadora, costurera, comercial...

Lo que empezó como un hobby se fue haciendo grande. «Al principio mi prima y yo regalábamos lo que hacíamos a familiares y amigos. Pero la demanda cada vez fue a más y llegó un momento en que era la gente la que me hacía encargos», recuerda Gemma, quien añade que «mi prima, que lo dejó por motivos laborales, me recomendó que ofreciese mis productos a través de las redes sociales. Yo no lo veía claro, pero creé un perfil de Instragram y otro de Facebook».

Casi sin querer- así lo recuerda esta emprendedora- el trabajo se empezó a desbordar «de tal manera que me vi en la necesidad de convertirme en autónoma y crear mi página web (mylittleblondy.com). Era el año 2017.

Dos años después, el negocio funciona. Unas 18.000 visitas en la página web, 20.000 seguidores en Instagram, unos 800 en Facebook y, sobre todo, mucho trabajo. Gemma lleva todo el proceso. Primero dibuja su idea a mano, después se imagina cómo habría que hacerlo a tela, hace las pruebas y lo cose. Cuando ya tiene el producto llega el momento de ofertarlo para venderlo. Ella misma hace las fotos y las cuelga en Internet. «Aquí me esfuerzo mucho porque Instagram es mi escaparate», comenta.

Actualmente vende una veintena de referencias de productos. Desde neceseres, baberos, mochilas, bolsas para la muda, cojines, atrapasueños, guirnaldas con nombres, etc. El último lo puso en el mercado virtual la semana pasada, aunque no tiene marcado un plazo de tiempo para sacar nuevos productos. «Intento cambiar de telas y diseñar cada temporada nuevos objetos, sobre todo los de más necesidad, cosas que tengan una utilidad», explica. La mayoría de sus compradores son de Barcelona y Madrid, seguido por los de Reus, con un perfil de mujeres (en un 98%) de entre 25 y 44 años. Uno de los objetivos es intentar abrir mercado a compradores europeos.

El negocio funciona, pero ha llegado un momento clave, en el que Gemma reconoce que tocaría crecer. «Me gustaría dedicarme más horas, porque tengo muchas ideas. Pero es muy difícil. Por un lado está la vida familiar, también está el tema económico, porque los autónomos pagamos mucho. Necesitaría alguien que me cosiese, pero eso significaría tener que pagar un sueldo que ahora no puedo». Mientras eso no ocurra, Gemma seguirá tirando adelante ella sola de Mylittleblondy.

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