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Dejar el asfalto para acercarse al olivo

Tras perder el trabajo y harto de Barcelona, Xavi Guilera creó en El Perelló la marca de aceite gourmet ‘Coll de l’Alba’

A.Caralt

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Xavi Guilera, con su esposa e hijo, en una de las fincas de olivos que trabajan

Xavi Guilera, con su esposa e hijo, en una de las fincas de olivos que trabajan

 En las Terres de l’Ebre no son pocos los emprendedores que han abandonado el entorno urbano donde residían para cambiar de vida radicalmente y abrir un negocio, y un capítulo nuevo en sus vidas, en el mundo rural.

Xavi Guilera (Barcelona, 1976) es licenciado en Ingeniería Agrónoma, especialidad en Industrias Agroalimentarias, y trabajó durante años en una consultoría de control de calidad alimentaria en su ciudad natal. Pero pegado a una pantalla de ordenador, su tiempo y se vida se consumía. 

En 2010 descubrió las Terres de l’Ebre junto a su mujer en unas vacaciones de verano. Se alojaron en una ecofinca en el paraje del Coll del Alba, en el Baix Ebre. «Y nos enamoramos de la riqueza paisajística de la zona, de su río, el Delta, las montañas, playas, cultivos, gastronomía y de su gente».

Dos años después, la crisis le quitó el trabajo y hartos de la capital decidieron mudarse al pueblo de El Perelló. «Una vez instalados, descubrimos las muchas fincas de olivos que se abandonaban por distintos motivos. Era una oportunidad y decidimos contactar con los propietarios para ponerlas de nuevo en producción».

El productor gestiona unas 15 fincas de olivos que estaban abandonadas

En 2013 arranca su proyecto de vida -así lo define- con el arrendamiento de algunas fincas abandonadas. Establece contratos de arrendamiento rústico, por un período mínimo de 7 a 10 años, por el que no recibe dinero del propietario pero tampoco se lo da. «Recupero la finca y la mantengo en producción, que no es poco». A día de hoy gestiona 15 fincas con un total de 25 hectáreas en los municipios de Tortosa, Camarles, El Perelló y L’Ametlla de Mar. Unas pocas, entre 7 y 8, eran fincas productivas y en ese caso ha optado por reconvertir el cultivo a ecológico.

Todos los olivos son centenarios. Las variedades predominantes son la ‘sevillenca’ y la ‘morruda’. También gestiona algunos ejemplares monumentales de la variedad ‘farga’.

De manera paralela, Guilera inició un proceso imprescindible de formación para alcanzar el éxito, en el cultivo del olivo y en la elaboración del aceite de oliva. 

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