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Dos mujeres decididas y un vino

Desde Porrera, en el Priorat, Iduvina Olmedo elabora y comercializa ‘M’ho ha dit un ocellet’, un producto que quiere ser un homenaje a su historia familiar 

Rafael Servent

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Iduvina Olmedo junto a los tres vinos que elabora y comercializa bajo la marca ‘M’ho ha dit un ocellet’. FOTO: Cedida

Iduvina Olmedo junto a los tres vinos que elabora y comercializa bajo la marca ‘M’ho ha dit un ocellet’. FOTO: Cedida

Ponerle nombre a un vino nunca es fácil. ‘M’ho ha dit un ocellet’ fue la propuesta que Iduvina Olmedo (Garcia, Ribera d’Ebre, 42 años) eligió para el lanzamiento de su primer vino DOQ Priorat, elaborado con las uvas de la explotación agrícola familiar que iniciaron sus abuelos en Porrera (Priorat) en la década de los años 50 del siglo pasado.

Llegado de Andalucía, su abuelo paterno compró en esa época 17 hectáreas agrícolas en el término municipal de Porrera, que incluían un mas (el Mas d’en Perí) y estaban dedicadas principalmente al cultivo de avellanos. Con la segunda generación al frente, a principios de la década de los años 2000, el padre de Iduvina Olmedo decidió plantar cinco hectáreas de viñedos, con una producción de uva que después vendía íntegramente a bodegas del Priorat.

Hasta que, en 2017, decide jubilarse y plantea a su hija «qué hay que hacer con la finca familiar». Formada en enología en Falset y con experiencia en diversas bodegas del Priorat y la Ribera d’Ebre, esta emprendedora decide ponerse al frente de la explotación familiar, aunque con una condición: «Desde el primer momento, yo pienso: ‘seré viticultora, pero también haré vino’».

Así fue como, ese 2017, invirtió 100.000 euros para «abancalar tres hectáreas de viña» (las características terrazas en pendiente que conforman el paisaje agrícola del Priorat), para pasar a explotar casi ocho hectáreas de viñedo. Su primera producción, en el año 2017, fue de 4.000 botellas, elaboradas en un espacio arrendado a una bodega de Torroja del Priorat. Con su primera producción llegaba el momento de ponerle nombre al vino y a su proyecto.

Mas d’en Perí sería el nombre de la bodega, en homenaje a la iniciativa emprendedora de su abuelo paterno. Pero quedaba su abuela: «Las mujeres, en el mundo agrícola, trabajan siempre mucho, pero son las grandes escondidas». Pensando en ella recordó sus veranos de infancia en Porrera, cuando con apenas cinco o seis años su abuela le advertía de que no fuese a bañarse al río, porque era peligroso. «Y claro: yo iba, y cuando volvía con el pelo húmedo mi abuela lo veía y me decía ‘has anat al riu!’».

«Yo le preguntaba que cómo podía saberlo, y ella siempre me respondía: ‘M’ho ha dit un moixonet...’». Sin duda, el vino que nacía en buena parte gracias al esfuerzo de esos abuelos tenía que llamarse así: ‘M’ho ha dit un ocellet’.

«Yo salgo al mercado: no puedo abandonar mis ideas por una pandemia» (Iduvina Olmedo)

En Mas d’en Perí, Iduvina Olmedo hace de todo: desde cultivar las tierras hasta embotellar el vino. Por el momento, sigue utilizando un espacio cedido en una bodega de Torroja del Priorat, aunque sopesa habilitar los bajos de su domicilio en Porrera para elaborar algo de vino. Y, en un futuro a medio plazo, montar su propia bodega en el mas familiar.

Tras arrancar en 2017, el año 2020 supuso un paso adelante cuando, poco antes de la pasada Navidad, sacó dos nuevos vinos al mercado (ahora, la oferta de su bodega ya suma tres vinos distintos), alcanzando las 5.000 botellas anuales, con precios finales de venta al público de 20 euros por botella.

Reconoce que la situación de pandemia, con muchas de sus ventas concentradas en la hostelería y restauración (un 80% de su facturación en 2019) le hicieron pensarse mucho dar este paso. «Pero un día u otro -prosigue- esta situación tiene que terminar. Así que me dije: ‘Yo salgo al mercado; no puedo abandonar mis ideas por una pandemia’».

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