El ascensor social funciona en Tarragona

Aunque los muy ricos siguen siéndolo, la igualdad de oportunidades entre las capas medias propicia la movilidad

Rafael Servent

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Diferencias en la movilidad social entre demarcaciones.

Diferencias en la movilidad social entre demarcaciones.

El ascensor social ha funcionado en Catalunya. Los hijos de una familia que en el año 1998 se encontraba en el 20% de las rentas más bajas, transcurridas casi dos décadas habían mejorado sustancialmente su situación económica respecto a sus padres.

En 2016, un 21% de los hijos de esas familias con las rentas más bajas crecidos en Catalunya se encontraban en el grupo del 20% de jóvenes entre 26 y 32 años con las rentas más altas, según datos de la Agencia Tributaria recopilados en el informe Atlas de Oportunidades, elaborado por Cotec con el apoyo de la Fundación Felipe González.

A falta de los datos de Euskadi y Navarra (ambas con fiscalidad propia), Catalunya es la comunidad autónoma en la que se da una mayor movilidad social intergeneracional en las familias de rentas más bajas. Las comarcas de Tarragona no son una excepción. De promedio, los hijos de las familias que en el año 1998 contaban con unos ingresos en el centil 20 (50 es la media en una escala donde 1 son los ingresos más bajos y 100 los más altos), transcurridos 18 años se encontraban situados en el percentil de ingresos familiares de 52,92. Por encima de la media, y por encima de la gran mayoría de demarcaciones provinciales en España.

Respecto a Catalunya, la demarcación de Tarragona ocupa la última posición, aunque a muy corta distancia del resto. Encabeza la lista Barcelona (los hijos de padres con ingresos en el centil 20 habían pasado en 2016 a ocupar el percentil 55,74), seguida de Lleida (55,55), Girona (53,77) y, en último lugar, Tarragona (52,92). Provincias como Huelva, en el extremo opuesto, tenían una mejoría intergeneracional de apenas 14,05 puntos, hasta el percentil 34,05.

El Atlas de Oportunidades, elaborado por Cotec en base a datos de la Agencia Tributaria, hace un retrato de la movilidad social en el Estado español tomando como base la renta de las familias en 1998 y comparándola con los ingresos de los hijos de esas familias en el año 2016, con edades entre los 26 y los 32 años.

Ese 21% de jóvenes catalanes que en el año 2016 habían escalado posiciones respecto a sus padres hasta situarse en el tramo superior de ingresos de su grupo de edad, viniendo del 20% de familias con los ingresos más bajos a finales de los noventa, están cerca de duplicar la media estatal, donde solo un 12% de los hijos de hogares pobres pertenecía al grupo con más rentas.

Octavio Medina, coautor de este estudio, analiza estos datos: «La primera conclusión es que en todo el Estado la movilidad social existe. Es similar a la de Canadá y mejor o más alta que la de EEUU». Pero admite que, entrando al detalle de esos datos, «hay bastantes diferencias entre territorios, y lo que se ve es una línea divisoria clara que se puede ver también en renta per capita o tasa de paro».

«En los sitios industriales, a los niños y niñas les va mejor, mientras que en los turísticos les va peor» (Octavio Medina, Cotec)

La importancia de la industria
¿Por qué funciona mejor ese ascensor social en Catalunya, Aragón, La Rioja y Madrid, donde la mayoría de hijos están en centiles de renta más altos que sus padres, con avances que se observan sobre todo en hogares de rentas bajas y medias, en comparación con comunidades como Murcia, Extremadura, Canarias y Andalucía, donde la mayoría de los hijos han bajado peldaños respecto de sus padres, a excepción de los de rentas más altas? «No sabemos muy bien la causa, y hay que ser cautos -explica Octavio Medina-, pero vemos que en los sitios industriales, a los niños y niñas les va mejor, mientras que en sitios turísticos salen peor. Es una hipótesis que quizás explique algo».

Este investigador pone como ejemplo el municipio de Salou, con una economía muy orientada al turismo, donde los hijos de los padres con rentas en ese centil 20 habían escalado hasta el percentil 46,25, mientras que en la cercana La Canonja, con un peso muy importante de la industria petroquímica, esos jóvenes habían alcanzado, de media, un percentil de ingresos familiares de 59,07, más de nueve puntos por encima de la media.

En 18 años (entre 1998 y 2016), los ingresos de los hijos que nacieron en los hogares con rentas más bajas mejoraron considerablemente, propiciando una movilidad social al alza. El avance, sin embargo, varía notablemente entre municipios, pero todavía más entre demarcaciones y comunidades autónomas.

Juan Antonio Duro, catedrático de Economía en la Universitat Rovira i Virgili (URV) y director de la Càtedra d’Economia Local i Regional, coincide en la incidencia que tiene la industria en esta mayor movilidad social de los hijos de familias más pobres: «Hay un proceso claramente de mejora comparativa respecto a los padres, y creo que el ascensor social claramente funciona y ha funcionado. Y funciona por el tipo de economía, donde o se tiene una industria fuerte o unos servicios fuertes. Con una estructura económica más débil, en cambio, es una barrera».

En el caso de las comarcas del sur de Catalunya, «los efectos globales -prosigue Duro- son una combinación: un sistema formativo de calidad, con una universidad como la URV de gran calidad, tanto a nivel estatal como europeo, en la que pesa un componente industrial, químico y de ingeniería».

Sobre ello, este catedrático asegura que «la industria es un sector suficientemente importante en todas partes, y una de las razones por las que es importante es que tiene un mercado bastante bien establecido en función de las condiciones. Obviamente, afecta al devenir de toda la demarcación. La industria es un hecho diferencial que puede estar provocando valores para el ascensor social. Para que suceda, has de tener sectores económicos capaces de dar alimento».

«Además de la industria petroquímica -prosigue-, tenemos industria auxiliar del automóvil y una industria agroalimentaria, con un clúster muy importante en el Baix Camp. Esto alimenta también este ascensor social. La industria permite alimentar el ascensor social».

Unos suben... ¿otros bajan?
«Solo disponemos de los datos de la gente que hizo declaración de renta -advierte Octavio Medina, coautor del Atlas de Oportunidades-, y no capturamos en este estudio a toda la gente que no hizo declaración. Pero, si los datos son ciertos, [la demarcación de] Tarragona está por encima de la media española: a los chicos y chicas que crecieron Tarragona les va mejor que los que lo hicieron en una provincia como Castelló, que está al lado».

«La industria, como la que tenemos en Tarragona, permite alimentar el ascensor social» (Juan Antonio Duro, URV)

¿A todos les va mejor? Por lógica, cuando se habla de ascensor social, igual que se sube se puede bajar. «En todo proceso de igualación -explica Juan Antonio Duro, de la URV-, unos suben y otros bajan. Y, aunque creo que tenemos una sociedad bastante móvil, esa movilidad está concentrada en cierta gente. En el centil entre 20 y 50, la movilidad social funciona bastante bien. Si nos vamos a un extremo muy bajo, de 10 o menos, esa movilidad es complicada. Pero lo mismo sucede en la parte alta: hay movilidad hasta el centil 80, pero es complicado que se dé más arriba. No digo que sea deseable, pero es algo relativamente normal».

Aquella frase de ‘tú no eres emprendedor, lo que pasa es que tu padre es rico’. La diferencia entre arrancar desde cero o desde un millón de euros. O de dólares. Hasta llegar a presidente de los EEUU. En plena campaña electoral por alzarse con la presidencia, Donald Trump reconoció que empezó como emprendedor hecho a sí mismo con el colchón de lo que él calificó como un «pequeño préstamo de un millón de dólares» que le había hecho su padre. Alguien le hizo notar que, de pequeño, ese millón de dólares inicial no tenía nada. Él respondió que bueno, que mirase «todo lo que había conseguido» gracias a ese millón prestado por su padre.

De menos a más: Un 21% de los hijos de hogares catalanes con menores ingresos se situaba en el 20% de jóvenes con más ingresos 18 años después

«A partir del percentil 80 o 85 -comenta Octavio Medina-, la riqueza es exponencial. A los muy ricos siempre les acostumbra a ir muy bien. No hay movilidad social hacia abajo entre los que vienen de familias en el percentil más alto».

En Catalunya, un 37% de los hijos entre 26 y 32 años cuyos padres tenían en los años noventa rentas por encima del centil 80 siguen en esa posición de ingresos familiares. Solo Madrid, con un 38% de niños ricos que siguen siendo igual de ricos (en comparación con sus homólogos de generación) cuando encaran ya la treintena, supera la tasa de Catalunya.

Unos ingresos que, hay que recalcar, contemplan solo rentas. A medida que avanza su edad acostumbra a hacerlo también su patrimonio neto, en base al patrimonio acumulado por las generaciones que les preceden.

Industria y Turismo: El avance en rentas de los hijos de hogares pobres es 13 puntos mayor en municipios industriales como La Canonja que en turísticos como Salou

¿Alguien baja, pues? Siempre hay quien baja, en todas las rentas. Pero unos lo hacen más que otros. En la demarcación de Tarragona, frente a ese centil 20, donde los hijos de esos padres cuentan hoy de media con una renta de 52,92, por encima de la media, quienes vienen de familias que estaban exactamente en la media (centil 50) apenas han avanzado hasta el percentil 55,87. Pero son los hijos de las familias con rentas situadas en el centil 80 quienes han visto cómo, de media, sus ingresos retrocedían hasta el 61,93.

Otra frase que hizo fortuna: ‘Somos la primera generación que vivirá peor que sus padres’. No siempre ni en todos los casos. Quizás para quienes en los noventa pertenecían a una clase media-alta pueda ser más cierto, pero también hay que verlo con perspectiva histórica: «Es posible -explica Octavio Medina- que los hijos de alguien que estaba en el centil 80 en los años noventa, estando ahora en el 62, puedan estar ganando más que sus padres, porque todo el país ha ganado más».

Cuatro generaciones: La OCDE calcula que en España serían necesarias cuatro generaciones para que los descendientes de familias en el 10% inferior de ingresos alcanzasen la renta media.

También es cierto que ganarse bien (o muy bien) la vida como profesional o trabajador por cuenta ajena no significa alcanzar el estatus de rico para las generaciones que siguen. «A diferencia de lo que puede suceder en el centil 95, que son gente de mucha renta -explica Juan Antonio Duro, de la URV-, en el centil 80, que pueden ser ejecutivos o profesionales bien remunerados, el hijo no tiene por qué ser tan excelente como el padre, y si unos suben, otros bajan. Yo lo veo como una ilustración del proceso de igualación. Siguen estando por encima de la media, pero no tanto. Con lo que igualas por abajo, pero también por arriba».

Hasta esos límites que marcan los extremos. Caer desde una situación de partida muy alta es tan difícil como subir desde una situación muy baja. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula, en base al nivel actual de movilidad intergeneracional en los 24 países pertenecientes a esta organización, que de promedio serían necesarias entre cuatro y cinco generaciones para que los descendientes de familias posicionadas en el 10% inferior de la distribución de ingresos alcanzaran la renta media.

Dinamarca es el país con mayor movilidad social: en dos generaciones se alcanza la renta media

Los países con baja desigualdad económica y alta movilidad social, como los países nórdicos, se encuentran por debajo del promedio de la OCDE-24, puesto que en dos generaciones (caso de Dinamarca) o tres generaciones (Finlandia, Noruega, Suecia) estos niños podrían alcanzar el ingreso medio. España, con una proyección de cuatro generaciones para superar esa distancia, exhibe cifras similares a las de países como Bélgica, Canadá, Nueva Zelanda o los Países Bajos. En otro extremo se sitúan países como Francia o Alemania, donde son necesarias hasta seis generaciones para salvar esa distancia.

Visto el balance, el ascensor social ha funcionado razonablemente bien. Pero... ¿saldría la misma foto si comparamos las rentas de las familias de 2007 con las que pueden tener sus hijos en pocos años? «El sistema de movilidad social funciona -explica Juan Antonio Duro, de la URV-, y en términos generales la renta de tus padres no determina mucho la tuya, pero eso no nos debe hacer perder de vista que la desigualdad en España ha aumentado mucho desde el año 2008».

La desigualdad aumenta en España desde 2008: el ascensor social podría haberse agotado

«Seguramente no lo sepamos -añade Octavio Medina-, pero sí que hay unos efectos claros que sugieren que si tú entras en un mercado laboral en un año de recesión, padeces las secuelas durante bastante tiempo, con costes que llegan hasta diez años después».

«Es posible -admite Duro- que ese ascensor social se haya agotado, porque el gran proceso de igualación se ha producido en esta época previa, y es posible también que la movilidad social haya empeorado, con lo cual esa otra generación tendrá ingresos peores. Así que, si hiciésemos este análisis con padres de 2008, no creo que hayamos mejorado, porque gran parte del ascenso ya se hizo».
 

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