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El comercio tarraconense reclama ‘ayudas reales’ para afrontar la caída de ventas y evitar cierres

El sector remarca que se encuentra en situación límite y que las restricciones de movilidad de enero han causado importantes pérdidas. Piden no ser señalados como los culpables

MONTSE PLANA

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La calle Llovera, el principal eje comercial de Reus, con gente paseando ayer por la tarde. FOTO: ALBA MARINÉ

La calle Llovera, el principal eje comercial de Reus, con gente paseando ayer por la tarde. FOTO: ALBA MARINÉ

El comercio es uno de los sectores más damnificados de la pandemia. «Si no te puedes mover, no compras», recuerda el presidente de PIMEC Comerç en Tarragona, Florenci Nieto. Desde la patronal se señala que las medidas restrictivas han causado pérdidas de más del 75% de las ventas durante la campaña de rebajas. Los datos varían en función de la especialización de cada comercio, como relata el presidente de Via T, de Tarragona, Salvador Minguella: «Los que están peor son los comercios dedicados a los eventos, ya sean tiendas de vestidos, fotógrafos, floristerías, catering... Mayoritariamente, la caída de ventas quizás ronda el 30%, que es también una cifra muy alta».

En esta misma línea se expresa también la presidenta de la Unió de Botiguers de Reus, Meritxell Barberà, quien asegura que la facturación ha bajado en picado en enero a raíz de las restricciones de movilidad y la obligatoriedad de cerrar los fines de semana. «La campaña de Navidad fue aceptable, permitiendo cerrar el año mejor de lo empezado, pero las medidas de este enero nos han hecho mucho daño», recuerda.

Sobre las medidas restrictivas, Nieto critica la forma en la que se ha transmitido a la ciudadanía, «señalando el sector como si fuera el culpable de todo, y no es así. No estamos de acuerdo en cómo se han hecho las cosas. Pedimos medidas reales y que éstas sean consensuadas. Que el gobierno que salga de las próximas elecciones se siente con el sector de forma inmediata, poner encima la mesa propuestas, llegar a pactos... Pero que sea inmediato, porque la situación es muy grave».

El presidente de PIMEC Comerç en Tarragona pone como ejemplo que cuatro de cada cinco autónomos encuestados considera que no puede aguantar más restricciones y un 40,9% que tendría que cerrar ante esta situación. Por lo que pide «mucha sensibilidad», además de recordar que el comercio es el tejido productivo empresarial del país: «Da riqueza y puestos de trabajo».

De momento, desde Reus, Meritxell Barberà relata que la gran mayoría de comerciantes está aguantando el golpe. Aunque algunos han bajado la persiana, «no ha sido por motivos estrictamente de la pandemia. La Covid sólo ha acelerado el proceso», explica. Aun así, la situación es ya «insostenible», subraya Florenci Nieto.

El sector tiene claro qué se puede hacer para revertir el duro golpe de la pandemia: implementar «medidas reales». En este sentido, creen que «la sensación es que no hay ayudas o que son insuficientes. Se prometen muchas cosas y no se materializan o es difícil acceder a ellas, al menos que lo que se anuncie sea real», señala Salvador Minguella, desde Via T, que cree necesario promover ayudas y, sobre todos, eximir tasas.

También desde PIMEC se destaca que «las ayudas no llegan». Es por este motivo que Nieto pide que los políticos «sean claros, sinceros, serios y sensibles». La patronal apuesta por una congelación de impuestos, que también se congele el retorno de los créditos ICO y que se apliquen políticas de ayuda al comercio que impliquen todos los municipios.

La presidenta de la Unió de Botiguers de Reus, Meritxell Barberà, hace también una mirada a largo plazo. Admite que en la actual situación son necesarias ayudas directas, pero también lanza otra cuestión: «Tenemos que imaginar cómo queremos que sean las ciudades en 10 años. Antes de la pandemia ya teníamos el problema de las ventas por Internet y, ahora, la Covid-19 lo ha agravado. Tenemos que apostar por el comercio local, dar herramientas al sector, buscar un modelo más sostenible, al lado de las personas». Barberà también cree que es necesario revisar los festivos de apertura, «porque hay demasiados», considera.

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