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"El control es el principal desmotivador en una empresa"

Entrevista a Alex Ríos, fundador y CEO de Happy Force, profesor de ESIC Business & Marketing School y experto en motivación

Rafael Servent

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Alex Ríos, en el Motivation Day celebrado en Fira de Reus. Foto: Alba Mariné

Alex Ríos, en el Motivation Day celebrado en Fira de Reus. Foto: Alba Mariné

Cuenta Alex Ríos que un día les dijo a sus trabajadores: «Si algún día me veo obligado a poner una máquina de fichar, cierro la empresa». En su empresa, los empleados deciden ellos mismos qué sueldo van a cobrar cada mes, en función de cómo han trabajado. Lo comunican de forma pública, y asegura que funciona. También deciden cuándo y dónde trabajan. La autonomía es la base sobre la que se asienta todo. «¿Qué sentido tiene contratar a gente buena -pregunta Ríos- para decirles lo que han de hacer? Te la juegas, pero merece la pena».

Alex Ríos fue uno de los ponentes de la primera edición de ‘Motivation Day’, una jornada dedicada a la motivación y a la felicidad en la empresa celebrada en Fira de Reus y a la que asistieron unos 150 profesionales de los recursos humanos y la comunicación en la empresa.

Usted distingue entre felicidad y motivación del empleado. ¿De qué se trata?
En nuestra empresa, la felicidad la vemos como una cosa más personal, individual, que has de hacer tú mismo. Pero si hablamos de motivación, en el trabajo a veces has de hacer cosas que no te gustan, que te ponen triste, y las haces. Y si un familiar tuyo muere, pues estarás triste, eso es normal, pero no desmotivado. Lo preocupante es que hayas perdido las ganas de hacer cosas, de luchar y de ayudar a los demás. Es por eso que hacemos la distinción.

Pero no siempre la hicieron.
Cierto. Nosotros tuvimos un Chief Happiness Officer (CHO) midiendo la felicidad de los empleados. Pero hoy, el CHO son todos los empleados, sobre todo los managers. Cuando hicimos mucho énfasis en el ‘happiness’, la cultura que acabamos creando fue la de: «Con todo lo que hago por ti, ¿y todavía me dices que no estás contento?». Si sólo te vuelcas en la felicidad, pierdes honestidad.

"Una empresa tiene una responsabilidad con la gente y sus familias: no puedes destruirles"

Demostrar todo el rato lo felices que estamos. ¿Vivimos en un gran Instagram del postureo?
Sí. Cuando lo importante es comprender a las personas, qué motivaciones tienen, y que esta llama esté encendida. Nos dimos cuenta de que la cosa no va de felicidad, sino de poder hablar con los empleados. Lo que falta es la capacidad de iniciar una conversación con el empleado. Ahora, mediante una aplicación móvil puedes llegar a miles, y preguntarles: «¿Cómo te encuentras?». Y eso es lo que te permite romper la barrera. Con Data Science. Es como puedes saber que los equipos están preocupados por cosas.

¿Y si el empleado no es sincero, por si las moscas?
Por eso en nuestra plataforma [Happy Force es una aplicación que mide el clima laboral] hemos puesto anonimato en las respuestas, para garantizar la honestidad. Al final, la solución no es arreglar los problemas, sino establecer esta conversación. Cuando no hay comunicación, piensas que tu jefe está pensando en qué jugada te va a hacer. Para trabajar la motivación has de poder comprender a la gente y tener conversaciones con ellos. Pero lo primero es escuchar y no juzgar. Vas generando confianza, y después ya puedes hablar de cosas más profundas.

¿Por qué es tan importante la motivación en las empresas?
Para mejorar la productividad, reducir costes, rotación laboral, bajas, absencias... a nivel de negocio su impacto es directo. Si la empresa es de trabajadores del conocimiento, no puedes competir. Y después, una empresa tiene una responsabilidad con la gente y sus familias: no puedes destruirles.

Muchos dirán que con pagar el sueldo cada mes ya cumplen.
Pues no. ¿Saben cómo está viviendo la gente? Yo el salario no te lo pago; te lo estás ganando tú.

"¿La clave para motivar? No desmotives"

¿Cómo motivamos?
Lo primero: todo el mundo viene motivado a su primer día de trabajo. El primer día vas con ganas. Luego ya, la empresa te va dando palos y desmotivando. ¿La clave para motivar? No desmotives.

Vale: ¿Qué desmotiva?
El control, que no puedas decidir. Que te digan: «Su salario será éste más un variable por objetivos».

¿Pero los variables por objetivos no eran motivadores?
¡No, no! Eso no funciona así, eso es un desmotivador. En el único sitio en el que te lo puedo comprar es en un comercial. Pero en el resto, cuando el trabajo depende la creatividad, de la imaginación, pues no. A la gente, si le quitas autonomía, si le dices cómo ha de hacer las cosas, si no le dices el porqué, o si como jefe tienes un comportamiento que no es consistente, donde un día algo está bien y otro no, eso es un gran desmotivador. 

¿Por lo tanto, para motivar...?
Dar autonomía.

Fantástico: «Quiero proyectos internacionales». Pero resulta que no puede ser. Menuda frustración, ¿no?
Por eso la transparencia ayuda a hacer consciente a la gente de la realidad y las dificultades de la empresa. Si yo te hago partícipe del día a día, de la toma de decisiones, la percepción cambia. La gente ha de saber que un consejo de dirección no es un Consejo Jedi con todas las respuestas. Tomarán decisiones difíciles, con dudas, y no es malo que la gente lo vea. Lo más extremo es decirles: «Tenemos dinero para seis meses. ¿Qué hacemos?». La gente merece saber que sólo hay dinero para seis meses, y tomar decisiones.

A lo mejor la respuesta es: «Pues menudos inútiles de directivos. ¿Cómo habéis llegado hasta este punto?».
Ya. Porque has de ir poco a poco, haciendo cursos de finanzas entre tus empleados para que la gente pueda entender una hoja de tesorería y un cash flow. Y esa reacción que dice ya no será «cómo habéis podido dejar que lleguemos a esto», sino «cómo hemos podido».

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