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Ricard Ramon: «El dinero de la nueva PAC irá para quien realmente trabaje la tierra»

Entrevista al Jefe de Unidad adjunto a la Dirección General de Agricultura y Desarrollo de la Comisión Europea

Rafael Servent

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Ricard Ramon en Bruselas. Foto: Cedida

Ricard Ramon en Bruselas. Foto: Cedida

Ricard Ramon i Sumoy (La Riera de Gaià, 1976), licenciado en Ciències Polítiques por la UAB y Master of Science por la London School of Economics. Lleva 20 años en Bruselas, en el diseño y gestión de la Política Agrícola Común (PAC).

Persisten las protestas de los agricultores por la crisis de precios en España. ¿Por qué?
Hay un problema no resuelto en la transmisión de precios de la cadena alimentaria, eso es un hecho, y la Comisión Europea lo está diciendo desde el año 2009. A esto se le suma una crisis estructural del sector con grandes cambios globales y pequeños fenómenos que tienen una gran incidencia local.

¿Por ejemplo?
El bloqueo de Rusia a las importaciones de fruta de la Unión Europea. Somos más vulnerables a los choques globales, pero también surgen grandes oportunidades, como la exportación de vinos o porcino hacia China. Tiene una cara positiva y otra negativa.

"Hay un problema no resuelto en la transmisión de precios de la cadena alimentaria"

Habla de un problema no resuelto en la transmisión de precios. ¿Cómo se resuelve?
Es algo que requiere que el sector y las administraciones pongan de su parte. Hay tres factores. El primero es mejorar la posición de los agricultores en la cadena, con cooperativas que concentren la oferta y la comercialización. Hay que aligerar las normas de competencia para que estos agricultores puedan afrontar mejor las crisis llegando a acuerdos y gestionando la oferta. Le estoy hablando de cooperar para gestionar determinados volúmenes, no de fijar precios.

¿Cuál es el segundo factor?
Las prácticas comerciales desleales. El año pasado se publicó la primera Directiva para prohibirlas e impedir determinados abusos de las distribuidoras sobre los agricultores, contractualizando y formalizando las relaciones. El año que viene se tendrá que poner en práctica, adaptándola a la legislación de cada Estado miembro de la UE.

¿Un ejemplo de esos abusos?
Un ejemplo concreto es que en productos perecederos no se puede pagar a los agricultores a más de 30 días. La Directiva prohibe también las cancelaciones a corto plazo de productos agroalimentarios perecederos, cambios unilaterales de precios o represalias comerciales. El tercer bloque es el de la transparencia de precios.

Que es una de las principales reclamaciones estos días por parte de las organizaciones agrícolas.
Efectivamente. En octubre, la CE aprobó un reglamento para obligar a transmitir los precios de la manera más transparente. Esto es más necesario si cabe en el caso de los agricultores, en clara asimetría con las grandes distribuidoras.

¿Hablamos de un observatorio de precios?
Exacto. Ya existen estos observatorios, pero hay que potenciarlos y se potenciarán. 

"La nueva PAC busca reforzar a los pequeños y medianos y cortar las ayudas a las explotaciones más grandes"

Hay en marcha una nueva Política Agrícola Común (PAC). ¿Qué se prepara?
A menudo se ignora la PAC, y tiene un papel importante. Piense que son 365.000 millones de euros entre 2021 y 2027, de los cuales 44.000 corresponderán a España. Esperamos que en las próximas semanas los jefes de Gobierno cierren el presupuesto europeo, pero ésas son las cifras que hay sobre la mesa. Sobre la nueva PAC, destacaría que se trata de unos recursos que en esta ocasión se distribuirán de una manera diferente.

¿Cómo?
Se busca una distribución más justa de unas ayudas que servirán para reforzar a los pequeños y medianos y cortará las ayudas a las explotaciones más grandes.

¿De qué manera?
Es una propuesta que se está discutiendo, y que busca que el dinero vaya destinado a lo que nosotros llamamos el ‘agricultor genuino’, que es quien realmente trabaja la tierra.

¿Y qué sería ‘trabajar la tierra’?
Cada Estado tendrá que adoptar la definición de lo que considera un ‘agricultor genuino’, pero lo que se establece en la nueva PAC es un tope de 60.000 euros con una escala regresiva de hasta 100.000 euros por explotación. Lo que nos ahorramos recortando a los grandes lo redistribuimos entre los pequeños. Hay una mayor justicia redistributiva.

¿Se acabaron las subvenciones agrícolas millonarias para la Casa de Alba, entonces?
Aquí ha habido históricamente un cierto malentendido, porque la idea de que la PAC ha favorecido a los grandes es errónea. Gracias a la PAC, la tendencia en la que cada vez había menos agricultores en Europa se ha frenado. Si no hubiese PAC, la producción europea se mantendría, pero concentrada en pocas manos y en las zonas más productivas. Por eso el segundo gran bloque de la nueva PAC es promocionar la tecnología, porque ofrece a pequeñas y medianas explotaciones la oportunidad de reducir costes y ser más productivos.

"El tamaño de una explotación agraria no está relacionado con su rentabilidad"

¿Habla de la Agricultura 4.0?
En efecto. Gracias a la digitalización pueden realizarse tratamientos fitosanitarios localizados, agricultura de precisión... Es una gran revolución tecnológica que afortunadamente se está democratizando. Por último, el tercer gran bloque consiste en la ambición ambiental, aumentando por un lado los requisitos ambientales pero haciéndolo a la vez de manera menos burocrática, con flexibilidad para que las autoridades estatales o autonómicas fijen la letra pequeña.

¿Esa apuesta por las pequeñas explotaciones no contradice la consigna de ganar tamaño y acabar con la fragmentación?
Esta reflexión es interesante. Actualmente, el tamaño de una explotación agraria no está relacionado con su rentabilidad. Hoy en día, lo que genera rentabilidad es el valor añadido, y eso puede darse en una explotación muy pequeña. Lo importante es que se organicen bien en el momento de concentrar la oferta, pero la fragmentación en pequeñas explotaciones familiares, para nosotros es algo bueno.

"La fragmentación en pequeñas explotaciones familiares es el modelo agrario europeo, y para nosotros es algo bueno"

¿Por qué?
Porque el modelo agrario europeo es el de la agricultura familiar. El otro es el de los EEUU, concentrado en pocas manos. Lo que hacen estas ayudas es preservar ese modelo agrario europeo. Las nuevas tecnologías te permiten ser mucho más productivo, pero también te facilitan la comercialización, con lo que puedes conseguir una rentabilidad  muy grande. Permiten potenciar circuitos cortos y venta de proximidad, donde la conexión entre el agricultor y el consumidor será cada vez más importante para que valore lo que hace ese agricultor. Porque cuando en Europa un litro de agua vale más que un litro de leche, tenemos un problema como sociedad.

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