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El pionero que se mudó al campo

Pep Lleonart tenía un estudio de diseño gráfico e interiores en Barcelona: hace 37 años que está en La Bartra

Alba Tudó

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Pep Lleonard en su huerta. Tienen fruta y verdura y lo utilizan para el autoconsumo

Pep Lleonard en su huerta. Tienen fruta y verdura y lo utilizan para el autoconsumo

Pep Lleonart (Manresa, 69 años) fue uno de los pioneros. Hace 37 años que vive en la pedanía de La Bartra (Montblanc), a donde llegó procedente de Barcelona. Allí tenía un estudio de diseño gráfico y de interiores. Pero la vida en la  ciudad la  encontraba ‘extraña’: «Barcelona tiene una oferta cultural que está muy bien. Puedes ir al cine, al teatro... pero el cambio que he hecho es mejor», cuenta.

La decisión de marcharse la tomó un día en medio del «lío y del atasco en Barcelona». Allí se decidió a dejarlo todo para emprender una nueva aventura. En aquellos tiempos empezaba el turismo rural y era el final de la época ‘hippy’.  Pep, que compartía esa filosofía, decidió vivir en La Bartra como 200 años atrás. Hacían pan, tenían huerto y vendían los productos en Valls.

Empezó a impartir cursos intensivos de Taichí (el arte marcial china) cuatro fines de semana al año. Poco a poco, fue ampliando la oferta a clases de yoga y danza. Arregló las duchas, los lavabos y otras  instalaciones. Mejora a mejora, convirtió ese entorno rural al que se había mudado en el refugio con el que se gana la vida.

‘La Bartra-Natura i Taiji’ es una asociación alternativa que da coherencia y continuidad al proyecto de vida de Pep Lleonart. Un lugar acogedor y con una larga historia donde, en el siglo XVIII, se asentaron campesinos de montaña, y que estuvo habitado hasta la década de los sesenta del siglo pasado. La pequeña aldea quedó deteriorada y deshabitada durante dieciocho años, hasta que llegó Pep Lleonard.

Hace 37 años que vivo aquí y la nueva aventura que empecé fue a mejor

Aquí vive con su pareja y dos ayudantes más, en un refugio abierto todo el año que acoge grupos, familias o particulares que practican alguna técnica relacionada con la conciencia. Además, cuenta con un huerto con frutas y verduras, aunque es de autoconsumo.

Pep Lleonart afirma que «no fue un proyecto meditado. Es un proyecto que fue creciendo y fluyendo. Un lugar especial que fuese para nosotros y que al mismo tiempo hemos compartido. Hemos unificado seis casas para que todas tengan el mismo objetivo y el mismo proyecto». Aquí organizan excursiones, fiestas, escaladas, naturismo o cursos de Técnica Alexander, un método para para prevenir tensiones y malas posturas que producen lesiones.

Tienen perros, gallinas, caballos... y están rodeados de naturaleza y tranquilidad. Impulsan el turismo para conocer el territorio y la zona singular en que se encuentran. Pep ahora está jubilado y se dedica a pasear, a reflexionar, a escucharse, a distraerse: «Aprender a ser más que a hacer». Sonriente, explica que «a veces todavía me llaman grupos por si pueden venir a practicar el Taichí. Yo les digo que sí. Antes había hecho muchas clases, pero ahora ya no hago tantas. Me gusta mucho. A veces tenemos grupos numerosos, y un cocinero hace comida para todos».

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