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"El proteccionismo reduce la ocupación"

Entrevista a Carles Navarro, director general de Basf Española

Rafael Servent

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Carles Navarro, director general de Basf Española

Carles Navarro, director general de Basf Española

Ingeniero químico por el IQS y máster en Dirección de Marketing por Esade, Carles Navarro (Barcelona, 1964) ocupa el cargo de director general de Basf Española desde marzo de 2016. Anteriormente fue presidente de Basf Canadá, director comercial y director general adjunto de Basf Española o director general de Elastogran Poliüretan en Turquía, entre otros cargos en esta multinacional química alemana con centros de producción en el polo petroquímico de Tarragona. Recientemente, Basf Española presentó sus resultados de 2016.

Basf inauguró el pasado noviembre su quinta línea de producción en la planta de formulación de fungicidas de La Canonja. ¿Cómo les va? 
Está funcionando a plena satisfacción. Se están cumpliendo todos los planes que hemos hecho, con la operativa al máximo. Tras la inversión de 21 millones de euros que hicimos y los 30 nuevos empleos que se generaron, la de Tarragona es la planta de Basf más importante con esta tecnología en toda Europa y la tercera a nivel mundial. Estamos muy contentos de cómo se ha llevado a cabo este proyecto y de lo que representa.

¿Y qué representa, según ustedes?
Pues que productos de mucho valor añadido vengan a Tarragona. Eso es algo que está muy bien. Y lo digo de esta manera  porque muchos proyectos tienen obstáculos, pero en éste ha ido todo rodado.

"El de Tarragona es un 'site' perfectamente posicionado para absorber inversiones"

¿Qué viene ahora? ¿Nuevas inversiones a la vista para Tarragona?
Continuamente estamos mirando posibilidades, y trabajamos muchas líneas. Intentos de atraer proyectos de inversión tenemos unos cuantos, pero de momento no hay nada para comunicar.

El año pasado fue también el de la venta de la planta de catalizadores de La Canonja...
Así es. La venta de esta planta se enmarca dentro de la venta del negocio global de catalizadores para poliolefinas a la estadounidense W.R. Grace & Co. Nosotros hacemos un balance positivo de esa venta, porque Grace & Co ha demostrado desde el primer momento que contaban con la planta de Tarragona y con su equipo humano, que eran 49 trabajadores que hasta ese momento eran de Basf. Vemos contentos a los trabajadores, que son excompañeros nuestros, y ahora hablan de hacer inversiones en Tarragona.

¿Cuál es el futuro del site de Basf en Tarragona?
Tarragona es nuestro site más importante en el sur de Europa. Está perfectamente posicionado para absorber inversiones, pero todo lo que sea mejorar las infraestructuras, es importante.

"Cuando veamos las obras del Corredor del Mediterráneo en marcha, entonces nos creeremos los mensajes del Gobierno"

El Corredor del Mediterráneo. ¿Es eso?
En efecto. En Tarragona tenemos un proyecto de terminal intermodal, junto a otras cinco empresas logísticas, en terrenos de Basf. Es una inversión total de 30 millones de euros , que está pendiente de la llegada del ancho ferroviario europeo para poder ejecutarse. Sería la tercera terminal intermodal que tenemos en Basf. Pero, por desgracia, vamos sobre la marcha, en función de los mensajes que recibimos del Gobierno.
 
Dicen que para 2020.
El último mensaje, en efecto, es que el tramo Castellbisbal-Vila-seca estará acabado en 2020. Pero en el pasado ya nos dijeron que estaría en 2015, y luego en 2017.

¿Se creen ahora la nueva promesa del gobierno español?
Cuando veamos las obras en marcha, nos pondremos a trabajar. Entonces nos lo creeremos. Creo que encontraremos ese consenso, pero no nos tiraremos a la piscina sin agua. Nos moveremos cuando veamos partidas presupuestarias y que las obras empiezan, no antes. Aunque estoy convencido que, independientemente de los calendarios, esta terminal tiene tanto sentido que se terminará haciendo. Y, en el momento en el que se haga, tengo el convencimiento de que esta terminal aportará mucho.

Hace no tanto, el alto precio del crudo y el shale gas estadounidense mermaron drásticamente la competitividad de la industria química europea. ¿Durará la tregua de la caída del precio del petróleo?
Tal y como indica, hace apenas cuatro años, el precio del petróleo estaba a 100 dólares por barril, mientras que ahora está a 50 dólares. El escenario ha cambiado de forma muy importante, y nosotros nos hemos tenido que adaptar. Para 2017, nuestra previsión es que estemos en 55 dólares por barril. Somos una empresa que depende mucho del petróleo, y siempre hay movimientos que nos acaban afectando. Y, en efecto, cuando el petróleo estaba tan caro y el shale gas era una materia prima mucho más barata, eso representó un resurgimiento de la competitividad de la industria química en EEUU. Pero ahora se ha reducido.

Las inversiones en este sector son lentas. ¿Pagará Europa su reciente falta de competitividad en inversiones que se programaron en otros lugares?
Si hablamos de Basf, Europa continúa siendo para esta empresa la región donde concentramos el 60% de nuestras ventas mundiales. No podemos descuidar Europa de ninguna manera, pero hay regiones emergentes que se están desarrollando muy bien y, si hablamos de nuevas grandes inversiones, entonces está claro que ya no pasará en Europa, sino en lugares como China o Malasia. Las grandes inversiones se concentrarán en las regiones emergentes, que vuelven a crecer.

¿Qué regiones?
Se habló mucho de que los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) habían dejado de crecer. Ahora, los BRIC vuelven a crecer, con el añadido de que todas las otras regiones del mundo están creciendo también de forma simultánea. Asia vuelve a crecer, Europa se reactiva... Esto está siendo positivo y perceptible.

Y de repente, la administración Trump, en los EEUU, decide salirse del pacto mundial de París contra el calentamiento global, amenaza con aranceles a la industria alemana... ¿Les preocupa? ¿Nos afectará? 
El cambio de política en los EEUU es muy perceptible, en efecto. En Basf estamos a favor del libre comercio, porque las políticas proteccionistas no sólo reducen la actividad económica, sino también la ocupación. Y, en este punto, los EEUU van hoy por la vía contraria a lo que defendemos.

¿Qué pasará cuando Europa siga reduciendo emisiones mientras los EEUU no las limitan? ¿Vamos a poder competir?
Respecto al cambio climático, de forma rotunda, Basf no comparte la visión de la administración Trump. El cambio climático es un fenómeno real, que se está produciendo y que es debido a la actividad humana, entre la que se encuentra la actividad de la industria química y, en ella, también Basf. Es algo que nos preocupa, y por eso en Basf tenemos la figura del Chief Climate Protection Officer, para hacer todo lo posible para reducir el cambio climático, en una posición totalmente opuesta a la de la administración Trump.

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