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El vino que triunfa en el norte

Con cien años de trayectoria, Vinícola del Priorat celebra el aniversario con una marca más que consolidada en el mercado internacional

Mònica Just

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La máquina embotelladora se halla en las instalaciones que La Vinícola tiene en Gratallops. Foto: Pere Ferré

La máquina embotelladora se halla en las instalaciones que La Vinícola tiene en Gratallops. Foto: Pere Ferré

Un siglo de historia da para mucho. Crisis, años de bonanza y mil etapas distintas. Del anonimato a los grandes reconocimientos. Vinícola del Priorat aglutina las cooperativas de El Lloar, La Vilella Alta, La Vilella Baixa y Gratallops. Precisamente la de Gratallops –la más antigua de las cuatro–, celebra ahora su centenario. Y lo hace con buena salud. Cuentan con una gran cartera de exportaciones. Pero sin perder su esencia. La de su gente. La del territorio.

«A menudo los visitantes –sobre todo los extranjeros– se sorprenden. Nos ven tan pequeños, de pueblo y tan sencillos que les cuesta creer que los productos que llegan a sus países se elaboren aquí», explica el gerente de la Vinícola, Joaquim Sabaté. Y bromea: «Es curioso porque apenas nos llega señal de internet, tenemos problemas de cobertura y en cambio distribuimos pedidos por todo el mundo».

Vinícola del Priorat
Joaquim Sabaté, gerente de Vinícola del Priorat, con la botella del centenario que luce el diseño que la ilustradora de Falset Marina Capdevila plasmó en el mural. Foto: Pere Ferré

Vinícola del Priorat trabaja con 210 hectáreas de viña y 330 de olivos. Produce unos 450.000 kilos de uva propia al año. Unas 320.000 botellas al año. Tiene 140 socios productores – 400 contando también los colaboradores–. Y una pequeña sección de crédito en tres de los cuatro municipios

El 90% de su producción se exporta y llega a más de 25 países. «En Catalunya aguantamos. Pero en el resto de España es complicado. Es un país de vino y es mucho de Rioja. Nos cuesta menos vender Priorat en Dinamarca que en Madrid», añade Sabaté. El gerente de la cooperativa confiesa que no todo han sido épocas de bonanza. Tuvieron una crisis importante en 2008: su cliente principal era Estados Unidos, y con la crisis inmobiliaria que sufrió el país, hubo una caída de ventas importante. «Nos tuvimos que espabilar para diversificar nuestro mercado y llegar a más países», apunta.

Pese a que la mayoría de ventas son en los países nórdicos, también tienen un peso importante Estados Unidos, Canadá o México

A día de hoy, donde más venden es en el norte de Europa. En países como Alemania, Inglaterra, Suiza, Bélgica, Austria, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia. O Rusia. Estos se llevan el bloque más grande (el 50 -60% de sus ventas en el extranjero). Aunque también tienen un peso importante Estados Unidos, Canadá o México. «Nos hemos introducido en Singapur y China, aunque sin ser una irrupción espectacular», añade. Y en Australia.  «Son unos vinos potentes, y en lugares donde hace frío se vende mucho», apunta Sabaté. En España, además de Catalunya, tienen presencia en Madrid, Málaga o el País Vasco. «Aquí también hay cierto desconocimiento del Priorat. En el extranjero se ha hecho mucho trabajo de marketing. Y hubo una época en que Robert Parker dio muchos puntos a los vinos de aquí y se hizo mucho eco», insiste. Es tal su volumen de exportación, que no embotellan y etiquetan al mismo tiempo. Llevan las botellas a su almacén de La Vilella Baixa, y se etiquetan después, según la demanda, en el idioma que corresponda.

A lo largo de su historia, han sido varias las combinaciones de cooperativas asociadas.  Actualmente son cuatro, y se fusionaron oficialmente en 2008. En Gratallops, donde están las oficinas centrales, hay una bodega que se construyó en 1991 y que entonces estaba pensada para la elaboración de vinos a granel. Fue poco antes del ‘boom’ del Priorat.

Vinícola del Priorat
Imagen de la bodega que se construyó en 1991, pensada para los vinos a granel. Fue poco antes de que estallara el ‘boom’ del Priorat. Foto: Pere Ferré

Sus productos se dirigen principalmente a un cliente especializado que ya tiene conocimiento de la DOQ Priorat. «La gente asocia estos vinos a caros. Pero de producción, lo son. Por las peculiaridades del terreno y de la propia viña». Los precios de los de la Vinícola pueden oscilar entre 8,5 y 33 euros. Aunque en su pequeña Agrobotiga venden también productos de otras bodegas de la zona. «No comercializamos solo los nuestros. Vendemos el territorio. Y todos juntos trabajamos en la promoción del Priorat», añade. El Ònix Clàssic es su vino más conocido. Lo elaboran desde hace ya dos décadas.

El vino del centenario

Para el centenario de la Vinícola, han hecho una tirada de mil botellas de un semicrianza, que se llama precisamente 100 anys de la Cooperativa de Gratallops. Un vino con un diseño especial, realizado por la ilustradora de Falset Marina Capdevila, inspirado en el mural que ella misma ha pintado en un muro de la propia cooperativa, y que presentó en la fiesta del centenario.

Todavía es pronto pero los responsables de la cooperativa auguran una buena cosecha para esta temporada

Todavía es pronto pero la cosecha de este año se prevé buena. «Ha ido lloviendo y parece que pinta bien tanto en uva como en aceituna. Pero con el exceso de calor que hay ahora, ya veremos cómo va», añade Sabaté.

Vinícola del Priorat también elabora aceite de oliva virgen extra amparado por la DOPSiurana. En la aceituna, el problema principal es que la producción es muy inestable. Y que cada año es distinta. «Desgraciadamente hay cierto abandono de fincas. En la aceituna, el coste más grande es cogerla», insiste. Y lamenta que, pese a que la Vinícola pase por un buen momento, no lo es para la agricultura. Se muestra contundente: «los payeses se están extinguiendo».


Apuesta por el enoturismo

Sus secciones principales son las dedicadas a la producción y comercialización de vino y aceite. Pero tienen dos Agrobotigues. También hacen venta online, y desde allí gestionan el enoturismo, una apuesta que arrancó hace una década. «Hacemos visitas guiadas cada fin de semana –y entre semana con cita previa– y gestionamos un hostal en Gratallops, delante de la Agrobotiga. Nos permite cerrar el círculo. Viene la gente,  hace visitas guiadas, conoce el territorio y se aloja aquí», dice Sabaté. Y señala que el enoturismo está funcionando muy bien. Empezó poco a poco y ahora ha cogido fuerza. Tienen mucho visitante catalán. Pero cada vez más, también extranjeros.


 

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