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Empleados 'Tipo T': el 'todo en uno' por el que las empresas suspiran

Especializados y con conocimientos técnicos profundos en su área, cuentan a la vez con amplias habilidades genéricas  y transversales, aplicables a cualquier sector

Rafael Servent

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En 2025, el empleado ‘Tipo T’ será el que buscarán el 91% de las empresas. Es lo que asegura el reciente informe de la consultora Deloitte titulado El rediseño de la empresa del futuro: eficiencia y rentabilidad 2025, en base a entrevistas a 200 directores generales de empresas españolas. ¿De qué se trata?

El concepto de trabajador con perfil ‘Tipo T’ hace ya años que rueda. Se trata de personas con conocimientos especializados y profundos en su área, con formación técnica, pero que a la vez cuentan con aptitudes y habilidades genéricas y transversales, aplicables a cualquier sector y categoría laboral, tales como la capacidad de comunicación, la perseverancia, el liderazgo, la posibilidad de trabajo en equipo, la empatía o la capacidad de resolución de conflictos, entre otros.

En esta doble dimensión, la forma de ‘T’ toma su eje vertical en la faceta más hard (conocimientos técnicos especializados puros y duros), mientras que el eje horizontal lo ocupan todas aquellas habilidades más soft y transversales. El hecho de que, a siete años vista, este perfil vaya a ser el más demandado, sitúa según Deloitte al «empleado como centro» en el eje de las prioridades de las empresas durante los próximos siete años, aunque no va a ser la única novedad.

Hay un cambio de tendencia respecto a las pautas dominantes entre 2010 y 2017

Para Deloitte es indudable, sin embargo, que «existe un punto de inflexión respecto a los últimos siete años, donde el foco ha estado centrado principalmente en los ejes de eficiencia organizativa, cambio cultural y control sobre la liquidez y la caja». Entre 2010 y 2017, todos los esfuerzos se concentraron en aspectos de estrategia operativa como las fusiones y adquisiciones o el ‘aligeramiento’ (lean) mediante la mejora continua o la reducción de tiempos.

También en cambios culturales en las organizaciones (cultura espartana, presupuestos base ‘cero’), en poner el foco en la liquidez (segmentación de clientes, flujo de caja, margen de beneficio) y en una eficiencia organizativa que priorizaba aspectos como las compras, la externalización y la flexibilidad, el aplanamiento (menos jerarquías) o la productividad (ajustes de plantilla, congelaciones salariales, vinculación a resultados). Ya no es así.

  • Centro en el empleado El empleado ‘Tipo T’ como perfil abrumadoramente dominante en el nuevo panorama laboral que se abre hoy facilitará, según un 72% de los CEOs entrevistados en este estudio, «la formación de equipos multidisciplinares para los proyectos de innovación que son necesarios para mejorar la eficiencia y la rentabilidad». Un 98% de estos directivos busca potenciar el teletrabajo y los espacios colaborativos, mientras un 81% de las empresas aspira a «un modelo de gestión y gobierno eficiente, adaptado a las nuevas generaciones y conceptos de trabajo».
  • Industria 4.0 Nueve de cada diez CEOs consultados cree que la digitalización transformará como mínimo el 20% de su empresa, con la incorporación creciente de cloud computing, blockchain, genomics o Internet de las Cosas (IoT). Siete de cada diez considera que, en 2025, al menos un 10% de las tareas de su empresa estarán robotizadas.
  • Nuevos modelos En estos siete años que se abren hasta 2025, el 70% de las empresas consultadas opina que crearán productos en los que la personalización en el último momento será lo más importante, con una estrategia logística que, para el 88% de los consultados, debe orientarse hacia la hiperdisponibilidad. A esta tendencia debe sumarse la concepción creciente del producto como servicio y el auge de la economía compartida, donde se tiende al pago por uso en lugar de por propiedad. Más de la mitad de los CEOs consultados (un 51%) en este estudio está convencido de que, en este contexto, la venta de producto va a perder valor.
  • Cercanía al cliente Junto al cambio de foco hacia el empleado, que en estos próximos años va a ser, según el estudio divulgado por Deloitte, el eje primordial en la estrategia de las empresas, cobra también importancia el empoderamiento de los clientes. Un 86% de los directivos consultados en este informe opina que de aquí a 2025 los clientes ganarán poder y serán más exigentes, con una distribución omni/multi-canal como el modelo más eficiente en 2025, según el 91% de encuestados. Además, el 65% del sector de venta al detalle piensa ya en servicios de entrega diferentes, como llevar los productos adquiridos por el cliente para su recepción en el lugar de trabajo.

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