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Escrivá propone una nueva fórmula de revalorización de las pensiones

El ministro pretende, ‘de facto’, congelar la nómina de los jubilados, que
han perdido en la última década más de 420 euros de poder adquisitivo

LUCÍA PALACIOS

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Miembros de la marea pensionista del Tarragonès, durante una manifestación  de las diferentes que se llevaron a cabo el 2018.foto: am/dt

Miembros de la marea pensionista del Tarragonès, durante una manifestación de las diferentes que se llevaron a cabo el 2018.foto: am/dt

El Gobierno pretende aprobar en las próximas semanas la nueva fórmula de revalorización de las pensiones que impedirá que los jubilados reduzcan su poder adquisitivo, como así ha ocurrido en la última década, cuando acumulan una pérdida de capacidad de compra de más de 420 euros. Con el nuevo mecanismo, que pondrá punto y final al 0,25%, los pensionistas nunca tendrán menos dinero que ahora, algo que sí ha sucedido en muchos ejercicios a consecuencia de la subida de los precios. Sin embargo, el objetivo es que tampoco tengan más, algo que también ha ocurrido en otras ocasiones: cuando las pensiones se han elevado por encima de lo que finalmente lo ha hecho la inflación. Es más, así sucedió el año pasado: las prestaciones aumentaron un 0,9% mientras los precios cayeron un 0,3%, lo que significa que los mayores ganaron 1,2 puntos porcentuales de capacidad de compra, la mayor ganancia de la última década.

La nueva norma que pretende aplicar el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, quiere, de facto, congelar las nóminas de los pensionistas. El propósito es que cuando un trabajador acceda a la jubilación, mantenga durante toda su vida como pensionista la misma capacidad de compra, puesto que sus prestaciones subirán lo mismo que los precios.

Propuesta antipérdidas

La última propuesta de Escrivá a los agentes sociales establece que las pensiones subirán cada año con la inflación media de diciembre del ejercicio anterior a noviembre. A diferencia de lo que se ha hecho estos últimos años, que se hace en función de la estimación prevista de los precios, utiliza ya el IPC medio de ese año. Sin embargo, habrá un mecanismo para que, en caso de que la inflación media sea negativa, como ha ocurrido en 2020, las pensiones no bajen, pero tampoco suban y esa diferencia se compensará en los tres años siguientes con una revalorización más moderada.

En la última década, ha habido otros tres ejercicios en los que el IPC terminó en negativo: en 2014, 2015 y 2016, por lo que los jubilados ganaron poder adquisitivo pese a que sus nóminas se elevaron ese mínimo 0,25% establecido con la reforma de pensiones de Mariano Rajoy. Sin embargo, en la última década los jubilados han perdido casi tres puntos de capacidad de compra, lo que quiere decir que tienen menos dinero que antes: 422 euros menos.

Así, si en 2020 la pensión media del sistema se situó en 1.011 euros al mes, en 2010 sería 1.041 euros en términos reales, lo que supone 30 euros más cada mes, 422 euros en el año, según los cálculos realizados por CC OO. Esta pérdida se debe a la fuerte subida que los precios experimentaron en los cuatro primeros años de la pasada década, mientras que la revalorización de las nóminas de los jubilados fue muy inferior, del 1%, e incluso en el año 2011 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero congeló las pensiones en plena Gran Recesión. Ese fue el año con mayor pérdida de capacidad de compra, más de tres puntos menos en un solo ejercicio.

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