Estaciones de carga urbanas y compactas

Esta startup acelerada en el programa Tarragona Open Future busca un espacio en las nuevas redes de movilidad descarbonizada de las ciudades

Rafael Servent

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Desde la izquierda, Mariano Rubio, Josep Maria Altafaja, Anna Cebrián y Jordi Sala.

Desde la izquierda, Mariano Rubio, Josep Maria Altafaja, Anna Cebrián y Jordi Sala.

Sumosu es el nombre que recibe la estación de carga patentada con la que Urban Resilience quiere entrar en los municipios de más de 50.000 habitantes que se encuentran en plena elaboración de sus planes de movilidad y bajas emisiones. Seleccionada en la última edición del  programa de aceleración empresarial Tarragona Open Future, liderado por Tarragona Impulsa en colaboración con Telefónica, Urban Resilience es una startup que saca partido a la diversidad generacional y la experiencia profesional de su equipo.

Impulsada hace una década por Jordi Sala (Sant Boi de Llobregat, 72 años), con una larga carrera en el sector de elevadores industriales y el diseño de proyectos industriales ‘llaves en mano’, Urban Resilience cuenta hoy como socios, además de su CEO y fundador Jordi Sala, con Josep Maria Altafaja (Barcelona, 56 años), Mariano Rubio (Tarragona, 49), David Domènech (Tarragona, 34), Anna Sala (Barcelona, 33) y Anna Cebrián (Barcelona, 31).

«Una estación que permite a las ciudades llevar a cabo una descarbonización planificada»

Mariano Rubio, ingeniero de procesos y responsable de I+D+i en esta startup, define su propuesta como «una estación que permite a las ciudades llevar a cabo una descarbonización planificada». Se trata de una estación de carga de vehículos eléctricos que funciona de manera análoga a como lo hacen hoy las estaciones de servicio para repostar carburante, pero con una tecnología propia patentada que permite atender las necesidades de las flotas de carsharing, los vehículos particulares y servicios públicos de transporte como el taxi.

En una superficie de apenas 120 metros cuadrados, un carrusel rotatorio automático con capacidad para para diez vehículos de carsharing se combina con cuatro plazas de cargadores eléctricos dobles de carga rápida (50Kwh) y unos 70 metros cuadrados destinados a almacenar hasta 30 baterías de vehículo eléctrico de segunda vida, micro movilidad (bicicletas eléctricas, patinetes) o tienda de conveniencia.

«Hay 20.000 millones de euros hasta 2025 en España para puntos de recarga»

Aunque su propuesta principal y modelo de negocio se enfoca a un partenariado público-privado (donde la titularidad de estas estaciones de carga recae en las administraciones públicas municipales, mientras que las instalaciones cuentan con una gestión privada), la propuesta modular y adaptable de las estaciones Sumosu es una buena opción para reconvertir estaciones de servicio tradicionales en nuevas estaciones de carga adaptadas a la movilidad eléctrica. Por dimensiones, ocuparía el equivalente a una pequeña gasolinera con cuatro surtidores.

Cuentan sus impulsores que su propuesta, que puede instalarse semisoterrada, puede aprovechar los actuales depósitos de carburante para optimizar el uso del espacio en entornos urbanos. Con una inversión aproximada de 500.000 euros, un tiempo de ejecución de menos de seis meses y una amortización de unos tres años y medio (según sus estimaciones), el ahorro de espacio y la contención en los costes de mantenimiento respecto a otras redes de carga urbana dispersas son argumentos que confían que jueguen a su favor.

En juego hay disponibles los fondos procedentes del instrumento Next Generation EU, donde la movilidad sostenible y la transición energética tienen un peso relevante. Reus, Cambrils y Tarragona son algunos de los municipios con los que están en contacto. «Hay 20.000 millones de euros hasta 2025 en España para puntos de recarga -avanza Mariano Rubio-, y nosotros esperamos poder captar al menos un 1% de ellos». 

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