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Economía ENTREVISTA

Ferrando: "No necesitamos personas excepcionales para las STEM, sino motivadas"

Montse Ferrando es directora de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ) de la Universitat Rovira i Virgili (URV)

Rafael Servent

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Montse Ferrando, directora de la ETSEQ de la URV. foto: Pere Ferré

Montse Ferrando, directora de la ETSEQ de la URV. foto: Pere Ferré

Nacida en València, Montse Ferrando es directora de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ) de la Universitat Rovira i Virgili (URV) desde mayo de 2019. Licenciada en Química Industrial con un postgrado en Industria Alimentaria, es una de las coorganizadoras de una nueva edición del Girl’s Day, donde se busca inspirar vocaciones de ingeniería entre niñas de la ESO.

El próximo martes 11 de febrero la URV celebra una nueva edición del Girl’s Day...
Efectivamente.

Quieren promocionar los estudios de ingeniería entre niñas que cursan la ESO. ¿Hasta cuándo va a seguir siendo necesario?
Queda mucho camino todavía. Esta iniciativa la empezó el Observatori de la Igualtat de la URV junto con la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria (ETSE), a las que más tarde se sumó la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ). Surge porque se identificó un problema, que no solo nos afecta aquí, sino que es generalizado en todo el planeta, y que es el de la baja participación de mujeres en el ámbito de la ingeniería.

Unos estudios masculinizados. ¿Por qué?
Porque, en primer lugar, hay un estereotipo contra el que hay que luchar. Cuando observas a las niñas que hoy tienen entre 8 y 10 años, como hacemos nosotros a través de la iniciativa Inspira, ves que la autopercepción de estas niñas es que las materias científicas y tecnológicas no se les dan tan bien como a los niños.

Pero eso no es cierto. Hay el mismo porcentaje de niños o niñas a quienes se les dan bien o mal las matemáticas, ¿no es así?
Por supuesto. Por eso hablo de percepción. Y por eso necesitamos intervenir en edades más tempranas de las que pensábamos, con sesiones a escolares de sexto de Primaria, por ejemplo, buscando romper esos estereotipos.

Explicándoles que el talento o la falta de talento para las matemáticas no tiene que ver con el género.
Ni con el género, ni con los orígenes, ni con la etnia... El otro aspecto importante es que estas niñas tengan referentes profesionales que estén fuera del estereotipo, y que rompan con esa tendencia de las mujeres a no identificarse en los roles de ingeniería, entre otras cosas por una falta de visibilidad de las mujeres en estas disciplinas.

Insiste en las ingenierías. Hay disciplinas STEM, como todas las que tocan lo ‘bio’, que están más feminizadas. ¿Por qué?
Tiene razón en que, por ejemplo, estudios como el de Medicina están muy feminizados, y todos los que tienen un componente ‘bio’, como la bioingeniería, tal y como señala, también tienen una presencia de mujeres más alta. La explicación es que todo aquello que puede estar relacionado con los cuidados está muy feminizado. Estudios como los de Ingeniería Química no están tan lejos de la paridad, pero otros como la Ingeniería Mecánica pueden estar en el orden de un 10% de mujeres.

Pese a que, de forma recurrente, las empresas se pelean por los nuevos titulados en Ingeniería Mecánica. ¿Cómo es posible que prescindamos del talento de casi la mitad de la población?
Porque hay un sesgo que, aunque sea de manera inconsciente, hace que transmitamos a nuestros hijos una serie de estereotipos. Como le decía antes, el talento está distribuido y no conoce ni de razas ni de géneros. Y, como bien indica, está renunciando a una parte del talento natural que tenemos como sociedad.

Ese sesgo y esos estereotipos de género se suman, sin embargo, a un déficit generalizado de vocaciones STEM, que también afecta en este caso a los niños. ¿Por qué faltan vocaciones?
Porque, en general, el STEM es un ámbito que en Secundaria no contemplan. Mientras el conocimiento en el ámbito científico-tecnológico no para de crecer, en un campo profesional que cada vez tendrá más peso y dará solución a los retos de la Humanidad, en el otro lado tenemos una serie de gente que no contempla entrar en este ámbito. Si a esto le añades el tema del género, al final la brecha en el mundo profesional será todavía más grande.

¿Habrá que buscar nuevos argumentos para que contemplen estas opciones, más allá de mostrarles referentes?
También. Explicarles que, por ejemplo, si estoy preocupado por el futuro del planeta y me pregunto cómo puedo contribuir a mejorarlo, estos estudios pueden ser una respuesta. Que vean las carreras tecnológicas como una opción para resolver los problemas reales y de impacto. Pero, por otro lado, deberíamos reflexionar sobre cómo hacemos decidir a una persona sobre su futuro cuando todavía es muy joven.

Los padres y las madres, como señalaba usted, influyen también en esas decisiones. Si es importante cambiar los estereotipos, ¿no sería necesario ampliar un Girl’s Day a los padres de esas niñas?
No nos lo hemos planteado, pero es cierto que en las jornadas de puertas abiertas cada vez vienen más jóvenes con sus familias, y que estas familias hacen preguntas. Es cierto que cuando esas niñas y niños han de tomar la decisión continúan teniendo mucha influencia los padres y su entorno de adultos. Luego hay otra cosa, sobre la que no podemos incidir, que es cómo se imparten la STEM en Primaria y Secundaria.

¿Se refiere al profe que te hace coger manía a las mates?
O al que te hace sentir que eres un inútil. Hay la percepción de que la formación en ingeniería es extremadamente difícil. No es fácil, pero tampoco necesitamos personas absolutamente excepcionales, sino motivadas.

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