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Fundaciones: menos donaciones de empresa, más de particulares

Apenas un 0,73% de las organizaciones empresariales utilizan la desgravación fiscal del Impuesto de Sociedades por este concepto

Rafael Servent

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Fundaciones: menos donaciones de empresa, más de particulares

Fundaciones: menos donaciones de empresa, más de particulares

El mecenazgo empresarial no arranca. Pese a que el número de empresas que donan dinero a fundaciones se triplicó en el Estado en el período 2004-2006, su número apenas alcanza el 1% del total de declarantes.

El importe que aportan estas empresas es, además, muy inferior al récord que se alcanzó en vísperas del arranque de la Gran Recesión, cuando sumaron 176,4 millones de euros en el conjunto de España. En 2016, esa cifra era de 88,6 millones de euros, tras reducirse dos años consecutivos desde el repunte a 130,7 millones de euros con los que cerró el año 2014.

Mientras tanto, las donaciones de particulares no han dejado de crecer, al pasar en Catalunya de los 42,2 millones de euros del año 2009 a los 102 millones de euros de 2017. Es decir, un incremento del 142%. Además, el porcentaje de donantes sobre el total de declarantes se ha duplicado entre el año 2003 y el año 2017, pasando de un 10% a un 20%.

En el caso de la demarcación de Tarragona, la tasa de crecimiento del importe global de estas donaciones de particulares ha sido todavía mayor: un incremento del 233,3% tras pasar de los 2,1 millones de euros de 2009 a los 7 millones de euros de 2017.

En paralelo, también el sector de las fundaciones ha experimentado un notable crecimiento en estas comarcas del sur de Catalunya, al pasar de las 49 fundaciones que había en el año 1996 a las 172 del año 2018, multiplicando por 3,5 su número.

Con un peso del 6,8% sobre el conjunto de Catalunya, el sector fundacional de la demarcación de Tarragona genera en estas comarcas 6.463 puestos de trabajo (el 7,8% de los que hay en Catalunya en este sector) y unos ingresos por actividades de más de 300 millones de euros. 

Son algunos de los datos difundidos hace pocos días en Tarragona por la Coordinadora Catalana de Fundacions durante la presentación de su último Observatori de Fundacions. ¿Cómo se explica esta diferencia de comportamiento entre particulares y empresas? ¿A qué se deben estas vacilaciones en el mecenazgo empresarial?

Pere Fàbregas, presidente de la Coordinadora Catalana de Fundacions (CCF), apunta directamente a los incentivos fiscales. «Del año 2003 al año 2017 -explica-, las donaciones de las familias, a partir de los datos sobre lo que la gente se deduce por este concepto en su IRPF, han pasado en Catalunya de 22 millones de euros a 102 millones».

La reforma fiscal de 2014

«Una razón que lo explica -prosigue- es que se ha pasado de 300.000 a 700.000 personas, es decir de un 10% de quienes hacen la declaración a un 20%. Lo cual también significa que hay otro 80% que no lo hace, no lo olvidemos. Pero la segunda explicación para esta subida es que, de una donación media de 70 euros por persona hemos pasado a 150 euros por persona».

Esta última cifra no es aleatoria. «La ley fiscal -explica Pere Fàbregas- dice que los primeros 150 euros donados a una fundación desgravan un 75%, pero eso es así desde que el ministro Cristóbal Montoro lo tocó en el año 2014. La gente va a buscar ese óptimo fiscal».

Si se observa la evolución de las donaciones, la reforma fiscal de noviembre de 2014 surge como una explicación más que plausible para su despegue. En el año 2014, el importe global de las donaciones particulares en Catalunya ascendió a 46,1 millones de euros. Su crecimiento se había mantenido en tasas muy modestas a lo largo de los últimos años, con un incremento de apenas el 2,2% entre el año 2010 y el año 2013, y con casos de crecimientos interanuales del 0%.

Tras aprobarse la reforma fiscal del IRPF y el Impuesto de Sociedades, el importe total de las donaciones de particulares en Catalunya se disparó un 50,11% en un solo año, al pasar de los 46,1 millones de euros de 2014 a los 69,2 millones de euros de 2015.

Entre 2015 y 2016, la tasa de crecimiento fue del 38,15%, hasta alcanzar los 95,6 millones de euros, para moderarse en 2017, cuando aumentó un 6,69%, hasta los 102 millones de euros de 2017. En total, un crecimiento acumulado de las donaciones del 94,95% en apenas tres años.

Cambio de concepto

Aunque parece haber tocado ya techo. Las razones, de nuevo, parecen fiscales. «Si donas 1.000 euros, en España desgravarás un 30%, mientras que en Francia será un 66%», explica Fàbregas, que sigue con el ejemplo francés para analizar por qué en el caso de las empresas españolas las donaciones son todavía más bajas.

«Hasta el año 2016 -relata el presidente de la Coordinadora Catalana de Fundacions-, de los 1,5 millones de empresas que había en España, apenas 11.000 donaban. Está claro que ese porcentaje (un 0,73% del total, frente al 20% en el caso de los donantes particulares) de empresas que utilizan la desgravación del Impuesto de Sociedades es muy bajo».

«En Francia -prosigue- prácticamente no había fundaciones, pero hoy han conseguido que las empresas se involucren en temas locales, porque la cuestión no está en las grandes empresas multinacionales, sino en las pymes. El concepto de empresa ha cambiado en los últimos veinte años: no es una entidad solo para ganar dinero, sino que trabaja en un entorno de stakeholders y ha de ser un buen ciudadano».

Ése es el cambio que ha habido en Francia y al que, según el análisis de Pere Fàbregas, todavía le queda mucho camino por recorrer aquí. ¿Cuestión de imagen? «No es un tema de dar dinero porque así me hago propaganda o quedo bien -aclara Fàbregas-, sino porque has de incidir en la sociedad, y eso es algo obligatorio. Pero la sociedad todavía tiene la imagen de que la empresa no es un ciudadano suficientemente correcto».

En su opinión, la prioridad debe estar en apoyar esos proyectos locales impulsados por personas que creen en ellos, no tratar de crear proyectos propios: «Fundaciones de empresas, en España, hay muy pocas. Y normalmente son de grandes empresas.  No hace falta que las pymes paguen su propia fundación, sino que se involucren en proyectos que están haciendo cosas buenas para el país».

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