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Inquilinos solventes y a salvo de sesgos

Ricardo Lanza, Manuel Urquizar y Fèlix Oliva lanzan una plataforma para facilitar a los profesionales inmobiliarios el análisis de riesgos en alquileres

Rafael Servent

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De izquierda a derecha, Fèlix Oliva, Manuel Urquizar y Ricardo Lanza, socios fundadores de El Buen Inquilino. FOTOs: Xavier Jurio / Cedidas

De izquierda a derecha, Fèlix Oliva, Manuel Urquizar y Ricardo Lanza, socios fundadores de El Buen Inquilino. FOTOs: Xavier Jurio / Cedidas

Cuenta Ricardo Lanza (Madrid, 31 años) que, en ciudades como Madrid o Barcelona, cada vez es más frecuente ver a las personas interesadas en alquilar un inmueble acudir a la visita como si estuviesen en un proceso de selección. «Parece un casting, todo el mundo va en chaqueta», explica.
«Ha habido un cambio en el mercado inmobiliario -prosigue-, donde ahora se demanda más seguridad, tanto para el inquilino como para el propietario». Lo cual lleva a que, «aunque seas solvente, en cada alquiler te pidan una información que hasta te puede ofender». Y, encima, esos ‘castings’ no siempre aciertan.

¿Cómo asegurar que el nombre que figura en esas nóminas que se nos muestran no ha sido manipulado? ¿Aplicar sesgos por la forma de vestir o hablar de alguien es (aparte de una clara discriminación) sinónimo de solvencia? ¿Estamos seguros de que el sesgo no ha dejado a unos cuantos ‘buenos inquilinos’ (en la terminología de Ricardo Lanza) en el camino?

El Buen Inquilino es la propuesta que este emprendedor lanzó al mercado en enero, junto al tarraconense Manuel Urquizar y el reusense Fèlix Oliva (socios fundadores, con él, de esta startup), para dar respuesta a una demanda que, en su opinión, había estado mal resuelta. Nacida como una spin-off del Grupo Incofisa (con sede en Tarragona y fundada por Manuel Urquizar), El Buen Inquilino es una plataforma que busca posicionarse como un analista profesional independiente en estos procesos.

«Queremos proteger tanto al buen inquilino como al buen profesional»

Ricardo Lanza explica las razones: «El Agente de la Propiedad Inmobiliaria (API) no puede comprobar bajo ningún concepto que la información que le aportan es cierta y que la persona es correcta. Por otro lado, el inquilino es el que paga al intermediario, que a su vez es quien decide su idoneidad, lo cual supone un conflicto de intereses. Con este concepto de imparcialidad que proponemos, queremos proteger tanto al buen inquilino como al buen profesional».

Mediante un análisis de riesgo y un perfilado en la plataforma (cada inquilino tiene su propia ficha, validada por el servicio de análisis de la plataforma, que aprovecha el conocimiento y la experiencia de Incofisa en el análisis de riesgos), «ese buen inquilino recibe un ‘pase VIP’ con el que ya sabe que no le van a hacer preguntas», porque el profesional ya tiene todas las respuestas en una plataforma que cumple escrupulosamente con todas las exigencias en materia de protección de datos.

El nivel de detalle, si así lo desea el inquilino, puede llegar hasta el punto de incluir datos como su situación familiar (con niños, en pareja...) e incluso que antiguos caseros publiquen valoraciones en su perfil, que sirvan de guía para futuros propietarios.

La seguridad en que su análisis será acertado lleva a esta plataforma a ofrecer a los inquilinos (con 3.766 registrados a día de hoy) la posibilidad de depositar por ellos cualquier garantía adicional que se les exija, y a «que el propietario tenga doce meses de renta por adelantado en su cuenta bancaria y una oferta de seguro de impago con contratación inmediata», gestionada a través de Protego (correduría con sede en Reus liderada por Fèlix Oliva).

Con 2.318 operaciones realizadas a día de hoy y 479 profesionales registrados, El Buen Inquilino acumulará a finales de año una inversión superior al millón de euros, con un volumen de negocio estimado en medio millón de euros, que en 2022 confían en que supere los dos millones de euros.

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