La Catalunya nueva estrecha alianzas

Tarragona y Lleida protagonizan la jornada DAFO, en la que buscan potenciar sinergias en el turismo, la industria y la cultura

NÚRIA RIU

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Los alcaldes de Tarragona y Lleida, intervenieron en la mesa redonda moderada por Correal.  FOTO: DT

Los alcaldes de Tarragona y Lleida, intervenieron en la mesa redonda moderada por Correal. FOTO: DT

Tarragona y Lleida no han conseguido equilibrar la balanza del importante peso que ejerce la Catalunya Vella, que desde tiempos inmemoriales ha dirigido el timón del país. Pese a ello, el Camp de Tarragona y la Terra Ferma mantienen importantes vínculos económicos, que ahora buscan reforzar, generando nuevas oportunidades para ambos territorios a partir de los intereses comunes. Con este propósito ayer se celebraron en la Seu Vella de Lleida las ‘Jornades DAFO Lleida-Tarragona. Impulsant la innovació i l’emprenedoria sostenibles’, un evento que busca tener una continuidad y en el que las infraestructuras y los lazos comerciales fueron protagonistas.

Los representantes de las cámaras de comercio de Reus y Lleida arrancaron con la primera mesa redonda. Ambos coincidieron en la importancia de establecer nuevas sinergias en el ámbito agroalimentario, pero especialmente en campos como la investigación, la innovación y la digitalización. Sin embargo, para el presidente del ente cameral reusense, Jordi Just, la «potenciación» de este hub agroalimentario pasa por una mejora de las comunicaciones. Un aspecto sobre el que insistió durante su intervención, en la que denunció los déficits en materia de conexiones terrestres y ferroviarias, mientras reivindicó una mejora de la financiación para el territorio. «Si representamos un 10%, por qué no nos dan el 10%», lamentaba.

Puerto seco

Por su parte, el presidente de la Cambra de Comerç de Lleida, Jaume Saltó, defendió la creación de un grupo de trabajo integrado por las cámaras de comercio y las diputaciones para analizar las necesidades en infraestructuras y establecer alianzas. Saltó también reivindicó una apuesta firme del Port de Tarragona por el territorio. «Las Terres de Lleida queremos ser el puerto seco de Tarragona», decía.

Durante la jornada se habló reiteradamente sobre agendas compartidas, sinergias, intereses comunes, oportunidades y ampliar la mirada. Conceptos todos ellos que dan a entender el nuevo marco de relaciones que quieren establecer ambos territorios.

Las infraestructuras fueron protagonistas. Sobre estas se habló en la mesa redonda alrededor del Corredor del Mediterrani y en la que quedó una silla vacía, que es la que debería haber ocupado el representante del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Quien sí que acudió fue el secretario de Territori i Mobilitat de la Generalitat, Isidre Gavín, quien lamentó que el Corredor del Mediterrani «no esté pensado para las mercancías». «Dentro de cinco o seis años quedará saturado porque no hay un corredor segregado», apuntó.

Gavín se mostró más optimista en cuanto al escenario que presentan las infraestructuras viarias, con un túnel del Coll de Lilla «muy avanzado» y una AP-2 gratuita desde el pasado 1 de septiembre. También habló sobre la A-27, el presidente del Port de Tarragona, Josep Maria Cruset, que prevé que la finalización de las obras en el tramo entre Valls y Montblanc se traducirá en una mejora de la «competitividad».

La reducción de entre quince y diecisiete minutos que supondrá el túnel del Coll de Lilla en el trayecto hasta Lleida «permitirá que los camiones puedan hacer hasta tres viajes, cuando ahora tan solo pueden hacer dos». Unos datos que desde el Port de Tarragona tienen especial interés, teniendo en cuenta que las comarcas ilerdenses son el destino final de buena parte de los cuatro millones de toneladas de cereales que cada año entran por vía marítima.

Asimismo, Cruset también se mostró convencido de que «en la medida que seamos más eficientes con la apuesta ferroviaria» se potenciará el tráfico de mercancías entre ambos territorios con el tren.

Relato de vencidos

El último bloque de intervenciones lo protagonizaron los alcaldes de Lleida y Tarragona, Miquel Pueyo y Pau Ricomà, respectivamente. Moderado por el periodista Josep Ramon Correal, quien tiene un pie en cada ciudad, en este punto la jornada ampliaba sus horizontes y profundizaba en temas como el turismo y la cultura. Dos campos en los que Ricomà considera que «tenemos un largo camino por recorrer».

Pueyo y Ricomà coincidieron en la importancia de «cooperar» con la finalidad de crear un país en red, que vaya más allá del ámbito metropolitano. Asimismo, lamentaron que la falta de una «visión conjunta» del territorio ha penalizado ambas demarcaciones en cuanto a las inversiones necesarias. Pese a ello, Pueyo defendió que «debemos quitarnos de encima el relato de vencidos, sabiendo que tendremos que pedalear muchísimo para forzar unas inversiones muy necesarias».

Tarragona y Lleida forman parte de la lista de Ciutats i Viles amb Caràcter, de la Agència Catalana de Turisme. Un sello identitario que puede representar un punto de partida de cara a explorar reforzar alianzas. Otro de los ámbitos en los que ambos dirigentes mostraron su predisposición a establecer nuevas colaboraciones es la cultura. Y, en este sentido, salieron propuestas para fomentar tanto el gótico como el arte contemporáneo. «Quizás lo primero debería ser crear la Mesa de Treball de Lilla», sugirió Pueyo.

La autovía aún no estará acabada esta primavera, cuando se prevé el partido de vuelta a Tarragona.

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