«La digitalización ha avanzado un lustro en el confinamiento»

Entrevista a Enrique Santiago,  director de Grandes Empresas de Telefónica Mediterráneo. «Tal vez nunca sepamos cuántas vidas, trabajos o empresas 
se han salvado gracias a la conectividad y la tecnología», asegura

Javier Díaz

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Enrique Santiago. FOTO: TELEFÓNICA

Enrique Santiago. FOTO: TELEFÓNICA

¿La transformación digital es imparable?

Sin duda alguna: no sólo es imparable, sino que es uno de los grandes motores de la transformación en todos los aspectos, tanto profesionales como personales. Un claro ejemplo ha sido lo que hemos podido hacer durante la crisis motivada por el Covid-19. Nos hemos visto obligados a digitalizar nuestras vidas en todos los ámbitos, provocando que la sociedad haya avanzado en transformación digital el equivalente a lo que hubiera avanzado en un lustro en condiciones normales. Tal vez nunca sepamos cuántas vidas, trabajos o empresas se han salvado gracias a la conectividad y la tecnología, pero todos sabemos que un escenario desprovisto de soluciones digitales hubiera sido muy diferente del vivido, y probablemente insostenible.

¿Se ha convertido la digitalización en algo esencial en nuestras vidas?

Por primera vez, la calidad, la capacidad o las prestaciones de nuestras conexiones se han posicionado como un elemento crítico en nuestras vidas. En Telefónica tenemos una misión clara desde hace años: hacer un mundo más humano conectando la vida de las personas. Gracias a esta misión tan clara y apoyándonos en nuestros valores, la crisis del coronavirus ha sacado lo mejor de Telefónica. Nunca nuestro propósito ha tenido más sentido. Durante la crisis del Covid-19, el cumplimiento de nuestra misión se transformó en vital para toda la sociedad.

¿Una empresa que no haya evolucionado hacia una correcta digitalización está condenada al fracaso?

No se trata solo de evolucionar, sino de tener un ADN digital. Si no nos planteamos si lo que hacemos se puede hacer o se debe hacer de otra forma, siempre estaremos anclados a reflexiones del tipo «siempre se ha hecho así”, «ya lo intentamos y salió mal», «eso no se puede hacer». Las empresas con infraestructuras, procesos y arquitecturas tradicionales u obsoletas han sufrido mucho más que las que ya estaban inmersas en un proceso de transformación digital y disponían de estructuras flexibles. Para estas empresas el proceso de adaptación y crecimiento ha sido inmediato y natural.

¿Por dónde debe empezar un negocio que quiere adentrarse en el mundo digital?

En Telefónica no creemos en la digitalización porque sí; debe ser un proceso racional, medido y enfocado. ¿Por dónde empezar? Lo más importante para cualquier empresa son sus clientes: deberían diseñar una estrategia de relación multicanal y, a partir de ahí, reconstruir el resto de procesos de la empresa. El objetivo Telefónica Empresas es acompañar a las empresas en su transformación digital, compartiendo nuestra propia experiencia y la adquirida con los miles de clientes que nos han confiado su estrategia de transformación. Nosotros trabajamos con una propuesta diseñada a medida que se apoya en seis grandes ejes: seguridad, infraestructuras, cloud, big data, IoT y personas (Digital Workplace), poniendo a disposición de nuestros clientes alianzas con socios como Amazon, Google, Microsoft, SAP, BMC, Cisco, Siemens…

¿En Telefónica cómo han llevado a cabo la conversión?

Desde nuestro nacimiento, la digitalización corre por nuestras venas. Llevamos muchos años innovando, adaptando nuevas tecnologías y explorando todas sus posibilidades antes de ofrecérselas a nuestros clientes. La mejor manera de poder asesorar es vender lo que usas, porque te permite conocer las ventajas y también las dificultades o resistencias si las hubiera. Somos una compañía en constante transformación y evolución; debido a la crisis del coronavirus, de la noche a la mañana hemos pasado de nuestros ratios habituales de teletrabajo a tener el 95% de la plantilla teletrabajando. Para nosotros ha sido un tema exclusivamente de volumen, ya que todos los procesos estaban ya diseñados para poder teletrabajar.

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse?

Por supuesto que sí, pero el teletrabajo ya había llegado. Las compañías que ya habían iniciado su transformación digital con nosotros estaban preparadas para teletrabajar. En este sentido, durante la crisis del coronavirus los clientes de Telefónica Empresas han podido continuar con su actividad con sus empleados trabajando desde casa, siempre que sus funciones lo permitieran. Tras esta pandemia conceptos como videollamadas, trabajo colaborativo, compartición de documentos, reuniones virtuales, webinars, e-commerce y tantos otros son ahora un vocabulario habitual en la sociedad.

La digitalización también está revolucionando el sector educativo.

El impacto de la Covid-19 en la educación es de tal calibre que el cierre de los centros de enseñanza en distintos puntos del planeta ha afectado, según datos de la UNESCO, a casi 1.600 millones de estudiantes. Eso representa más del 90% del total de los alumnos matriculados. Y son los colectivos más vulnerables los que menos posibilidades tienen de mitigar los efectos de una situación tan excepcional como la que hemos vivido. Sin duda, el cierre de las escuelas ha ahondado en la brecha de desigualdad.

Así es.

Por eso, programas como ProFuturo -impulsado por Fundación Telefónica y Fundación Bancaria la Caixa- insisten en la urgencia de potenciar iniciativas para paliar los efectos de esta crisis en los sectores más vulnerables utilizando la tecnología para evitar la desconexión de los estudiantes con sus centros escolares. ProFuturo ha donado 1.500 tablets en Catalunya para facilitar el aprendizaje en casa y la comunicación con familiares desde hospitales. En paralelo a esta acción, durante la crisis del coronavirus Movistar ha entregado en Catalunya 1.820 tarjetas SIM de 40 GB mensuales por línea para que estudiantes de Bachillerato y Formación Profesional de Grado Medio y Grado Superior pudieran continuar su formación de manera telemática. Esta crisis ha demostrado que la digitalización ha sido un elemento clave en la capacidad de respuesta del sistema en distintos ámbitos, y el educativo ha sido uno de ellos.

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