Economía Empleo

La fusión CaixaBank-Bankia deja en el aire a un tercio de la plantilla

Los planes pasan por una importante reducción de los 51.000 empleados, con distintos convenios colectivos

JOSÉ M. CAMARERO

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Fotografía de multiexposición que muestra los logotipos de las entidades bancarias Bankia y CaixaBank. FOTO: HIDALGO/EFE

Fotografía de multiexposición que muestra los logotipos de las entidades bancarias Bankia y CaixaBank. FOTO: HIDALGO/EFE

Entre todos los términos de la negociación que los responsables de CaixaBank y Bankia están llevando a cabo estos días, el del ajuste de la red de sucursales, y por tanto de las plantillas, es uno de los puntos que más controversia puede generar. Ambos grupos suman 51.536 empleados, un tercio de los que tiene todo el sector financiero en España. Y como en todo proceso de integración, habrá duplicidades que el grupo afrontará con salidas de trabajadores.

Aunque los términos del acuerdo aún no están sobre la mesa, fuentes bancarias apuntan que el recorte de plantilla del que se convertirá en el banco más grande en España supondrá la destrucción de hasta un tercio de los puestos de trabajo actuales. Entre unos 10.000 y 15.000 empleados tienen el riesgo de salir de la entidad al final del proceso.

Varias fuentes apuntan ya que habrá «grandes diferencias» entre una y otra entidad. En primer lugar, porque es CaixaBank la compañía que comprará Bankia, con el dominio de poder que esa circunstancia le otorgaría en una negociación laboral. Las sucursales ubicadas en Catalunya, Comunidad Valenciana, Baleares y Madrid son las que más solapamientos presentan entre las dos firmas. Después del ajuste en la red llegaría también a los servicios centrales, cuyas sedes operativas se encuentran en Barcelona y Madrid.

Además, existe otra circunstancia que, según apunta un informe de Barclays, haría decantar la balanza laboral: despedir a un trabajador de Bankia sería hasta un 60% más barato que hacer lo mismo con uno de CaixaBank. Los elevados costes laborales asumidos por esta entidad agilizarían el ajuste en el banco adquirido, aunque aún no hay ninguna decisión al respecto.

Para cerrar el círculo, si CaixaBank paga por Bankia un valor inferior al que la entidad con participación estatal tiene en libros (así ocurre en la mayor parte de la banca en estos momentos tras las caídas bursátiles de los últimos meses), podría anotarse esa operación como un ingreso desde el punto de vista contable. Así, lo puede usar para abonar las indemnizaciones millonarias que se deriven de la integración empresarial. Las acciones de CaixaBank cayeron este martes un 2,6% y las de Bankia cerraron en plano.

Las organizaciones sindicales mayoritarias advirtieron, desde que conocieron el anuncio de las negociaciones, de que vigilarán para que la fusión no implique una destrucción masiva de puestos de trabajo. «Vamos a poner todo nuestro esfuerzo para salvaguardar los puestos de trabajo y los derechos sociales y económicos de los trabajadores y trabajadoras si este proyecto de fusión se lleva a cabo», ha comunicado UGT. Por su parte, CCOO ha transmitido a las direcciones su exigencia de garantías para la plantilla si se produce una fusión entre ambas entidades, después de que hayan confirmado que están en conversaciones para analizar una potencial operación.

Sin trabas del Gobierno

La ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, insistió ayer martes en que el Ejecutivo ve con buenos ojos la propuesta de fusión y no tiene previsto poner ninguna traba a la operación siempre y cuando se persigan los objetivos que considera primordiales. La también titular de Hacienda apuntó que no hay que esperar si un proceso de «suma o fusión» cumple los requisitos que permiten dar mayor estabilidad a las finanzas públicas y al sistema bancario.

Además, la firma Analistas Financieros Internacionales (Afi) indicó también ayer en un informe que la fusión es una operación que tiene sentido desde un punto de vista económico-financiero, estratégico y de generación de sinergias, según concluye en un reciente análisis. Para Afi, la baja rentabilidad del sector europeo hace «difícil» una mayor generación de ingresos, por lo que aboga por las fusiones como la de CaixaBank y Bankia.

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