Más de Economía

La pandemia de la Covid empuja a los mayores de 45 años al emprendimiento

Personas despedidas de la banca invierten sus indemnizaciones. Los expertos alertan del riesgo que supone si se hace más por obligación que por vocación

ZIGOR ALDAMA

Whatsapp
Una diseñadora trabaja en modelos de trajes de baño, que logra exportar a varios países gracias a las redes sociales. luis edux/efe

Una diseñadora trabaja en modelos de trajes de baño, que logra exportar a varios países gracias a las redes sociales. luis edux/efe

El emprendimiento se relaciona con la juventud. Sin embargo, las estadísticas demuestran que los emprendedores de más de 44 años superan en número a los que tienen menos de 34. Sobre todo entre los emprendedores consolidados, los que han logrado mantener su proyecto al menos tres años.

«Los emprendedores sénior tienen un perfil más conservador, pero ponen en marcha sus proyectos con más experiencia y más capital. Quizá por eso, su tasa de supervivencia es la más elevada, del 70%», analiza María Saiz, presidenta del Observatorio Vasco del Emprendimiento (OVE), que señala también otra característica de los emprendedores de más edad: cuentan con un nivel tecnológico y de internacionalización más bajo. «Por primera vez, hay más mujeres que hombres (52%) entre los emprendedores consolidados, y vemos también que cada vez emprende gente con menos nivel educativo», añade Saiz.

La crisis por la pandemia y el ‘edadismo’, que se extiende por el país como un tsunami de despidos de empleados sénior –que suponen ya más de la mitad de todos los parados de España–, hace que muchos se vean abocados a trabajar por cuenta propia.

«Esa es siempre una mala razón para emprender, porque la desesperación no es buena consejera. ‘Emprender por obligación, palmar sin remisión’, decimos», señala Antonio de la Calle, cofundador de la asociación +45 Activos. «Gente del sector de la banca está invirtiendo sus indemnizaciones porque siente que tiene que hacer algo, pero el éxito es escaso porque el mercado está muy saturado», sentencia. El propio De la Calle perdió 200.000 euros con la empresa que montó.

David Sánchez invirtió 45.000 euros para poner en marcha una consultoría cuando lo despidieron con una indemnización de 90.000. «Solo conseguí recuperar 12.000 euros antes de cerrar», recuerda. Ahora se ha establecido como autónomo y da clases. Ha pasado de ganar cerca de 100.000 euros anuales como responsable de RRHH de una gran empresa, a verse obligado a regresar a casa de sus padres con más de 45 años. Incluso tiene problemas para pagar la pensión de sus dos hijas.

«A los sénior nos dicen que, si no tenemos trabajo, emprendamos. Que hay oportunidades. Es una gran mentira impuesta tras la crisis de 2008», denuncia Sánchez. «No hay negocio para tanto autónomo. Nos canibalizamos bajando los precios, porque los clientes es lo único que miran. Así, es imposible facturar 2.000 euros al mes», señala.

El exdirectivo está convencido de que el emprendimiento sénior aboca a la precariedad: «Se habla mucho del 10% que tiene éxito, y muy poco del 90% restante. Los que dicen que hay que emprender siempre tienen un trabajo fijo», bromea en serio.

La organización +45 Activos lo resume en una frase: «El paro juvenil es un drama; el desempleo sénior es una condena».

Temas

Comentarios

Lea También