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La producción de avellanas roza este año las 10.000 toneladas

La cosecha agota sus últimos días con cifras similares a las de 2016. Pero la batalla del precio sigue en marcha. Es la eterna lucha de los agricultores

Mònia Just

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La recogida de la avellana arrancó en agosto y ahora está en la recta final. La producción se mantiene en la línea habitual

La recogida de la avellana arrancó en agosto y ahora está en la recta final. La producción se mantiene en la línea habitual

La campaña de recogida de la avellana agota los últimos días con la previsión de alcanzar las 10.000 toneladas. Una cifra que se mueve en la línea de la producción habitual. Tendrá buena calidad. Pero un precio tan bajo que impide que cuadren los números. Es el balance que plantea el presidente de la Denominació d’Origen Protegida (DPO) Avellana de Reus, Pere Guinovart, en medio de una situación especialmente compleja para los productores de fruta seca. 

La eterna batalla del precio marca el final de la campaña, un año más. A los agricultores no les salen las cuentas. Muchos mueven cielo y tierra para mantener lo que tanto le costó levantar a su familia. Otros, tratan de labrarse un futuro en un mundo que no se lo pone nada fácil. El sector lamenta que las primeras cotizaciones de la avellana Negreta de la Llotja de Reus están por debajo del precio que debería. Está en 1,50 euros la libra –según la medida que habitualmente se utiliza–. De nuevo un 20% por debajo del precio fijado en Italia, que de media se sitúa en 1,83 euros la libra, y un 17% por debajo del que se ha fijado en Turquía. 

El presidente de la DOP Avellana de Reus se muestra pesimista por el precio. «Está muy mal. Hay cuarenta céntimos de diferencia respecto a la Tonda italiana», apunta. Y recuerda que, por su parte, los turcos no están dispuestos a poner avellanas en el mercado por debajo del 1,50 euros.

1,50 euros la libra es el precio actual de la avellana Negreta

No es un escenario fácil. Y no se sienten optimistas. «Perdemos dinero. Por debajo de los dos euros ya no nos sale a cuenta», añade el representante del sector de la fruta seca de Unió de Pagesos, Rafel Español.

Buena calidad
No ha sido una cosecha fácil. En junio hizo mucho calor y esto hizo que la caída del producto no fuese tan homogénea. «Varios payeses han tenido que pasar incluso un par de veces», apunta Guinovart. Y en este marco es muy difícil optimizar costes.

Guinovart cree que la situación de la Llotja de Reus ya es una batalla perdida y un tema que ni siquiera pondría sobre la mesa. «No debería existir. Todos estamos en organizaciones de productores y esto sería suficiente. No habría que entrar en las dialécticas de la Llotja. No tiene precios libres», lamenta Guinovart. También recuerda que «ahora venimos de tres o cuatro años buenos en los que se ha plantado más. Y esto ha hecho que haya cierta renovación en las plantaciones, así que esperamos que cuando estos árboles jóvenes produzcan, las cosas puedan volver a cambiar».

Representantes del sector estuvieron la semana pasada en Turquía, en la reunión bilateral para tratar precisamente esta cuestión. Y las perspectivas, explican, no son optimistas. Recuerdan que «son precios de hace seis o siete años y esto no es sostenible». Es un panorama que lleva años estancado.

60% han recortado en la PAC y las ayudas, según alerta el sector

Muchos productores ya no tienen confianza. Llevan más de una década con esta lucha. Y cuando parecía que las cosas empezaban a recuperarse, todo se desmoronaba de nuevo. «Solo faltaba el recorte del 60% de la PAC y las ayudas agroambientales. Es un tijeretazo bárbaro», añade Español.

La Generalitat dijo que crearía un observatorio de precios. Pero Español señala que no se está haciendo lo que prometieron. «No confío en este organismo porque he visto que que este verano con la crisis de la fruta dulce en Lleida el observatorio ya funcionaba e incluso han salido payeses a la calle. No creo en nada», lamenta Español, añadiendo que «el precio de venta al consumidor ha bajado muy poco y el que cobra el productor, en cambio, la mitad».

En el caso de la almendra, sufrieron heladas tardías en alguna comarca, y ha afectado a la producción. La sequía no ha ayudado y los árboles han sufrido. La situación no es la misma que la de la avellana, pero el precio también ha bajado. «La común estaba en seis euros y ahora, en cuatro», concluye el representante de Unió de Pagesos. 

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