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La reforma laboral ayudó a crear empleo a costa de precarizarlo, según el FMI

Los salarios de parte de los trabajadores más pobres cayeron más que los
de empleados con ingresos más elevados, lo que incrementó la desigualdad

C. VALLEJO

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Un factor determinante de la pobreza laboral es
la baja intensidad
en el empleo. 
FOTO: PERE FERRÉ/DT

Un factor determinante de la pobreza laboral es
la baja intensidad
en el empleo. 
FOTO: PERE FERRÉ/DT

El Fondo Monetario Internacional (FMI) analiza en un informe las consecuencias de la reforma laboral de 2012. El organismo reconoce consecuencias favorables de la legislación laboral de la que se cumplen ahora ocho años, pero también sus efectos perversos.

El FMI apunta que la reforma fue positiva para la creación de puestos de trabajo en general. Asimismo, la fuerte creación de empleo habría mejorado la distribución de la renta. Por una parte, la creación de empleo benefició sobre todo a la mitad de la población con menores ingresos. Pero el FMI reconoce que no hay evidencias concluyentes respecto a las consecuencias de la reforma en otro indicador de referencia para medir la desigualdad: el índice 80/20, es decir, la brecha de renta entre el 20% de la población con menos ingresos y el 20% con mayor renta.

En cuanto a los efectos perversos de la reforma laboral, el FMI detecta que provocó una reducción en la media de horas trabajadas y, además, incrementó el porcentaje de trabajadores ocupados a tiempo parcial de manera indeseada. Considera que ha podido contribuir a ello la reducción del peso en la economía del sector de la construcción, que emplea sobre todo a tiempo completo, y el incremento del sector servicios, con alrededor del 18% de trabajadores a tiempo parcial.

En cuanto a las tasas de pobreza, su análisis sugiere un aumento de la que sufren las personas que tienen un empleo. Ello, afirma el FMI, podría ser una consecuencia de los dos efectos perversos de la reforma laboral: el incremento de la proporción de trabajadores que, contra su voluntad, tienen contratos a tiempo parcial, y las menos horas trabajadas, ya que la distribución de los salarios por hora no ha cambiado. Existe bastante consenso en que un factor determinante de la pobreza laboral es la baja intensidad en el empleo.

El informe del FMI también repasa la evolución de la economía española durante la crisis y la recuperación. Recuerda que en 2013, el PIB per cápita española había caído un 10% en 2013 en comparación con 2008 y que el empleo se había reducido, de media, un 3,5% al año entre 2009 y 2013, lo que llevó a la tasa de paro a situarse en el 27% en 2013, mientras que la juvenil llegó a sobrepasar el 55%.

Ello condujo a que el coeficiente Gini empeorara alrededor de dos puntos porcentuales, que la población en riesgo de pobreza aumentara en cuatro puntos porcentuales, y que también se incrementara el porcentaje de trabajadores pobres. Esto se explica porque los salarios mensuales del 20% de los trabajadores más pobres cayeron más que los de empleados con ingresos más elevados, lo que llevó a un incremento de la desigualdad de la renta. Estas reducciones en los ingresos de los trabajadores de salarios más bajos se debieron, atribuye el FMI, a que fueron ellos los que más sufrieron el paro y la reducción de horas trabajadas.

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