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‘La turismofobia nace de permitir conductas incívicas’

Enric Calvo, Presidente de Priorat Enoturisme

Rafael Servent

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Enric Calvo preside Priorat Enoturisme, una agrupación con un centenar de empresas asociadas.  Foto: Pere Ferré

Enric Calvo preside Priorat Enoturisme, una agrupación con un centenar de empresas asociadas. Foto: Pere Ferré

Enric Calvo (Barcelona, 51 años) lleva 11 años viviendo en el Priorat, donde cuenta con un negocio que gestiona seis apartamentos turísticos en Falset y cinco casas de uso turístico en Pratdip (Baix Camp). Es presidente de Priorat Enoturisme, una asociación que agrupa a un centenar de empresas, entre las que hay alojamientos, restaurantes, bodegas, servicios turísticos y molinos de aceite.

– ¿Cómo nos afecta aquí que un potencial visitante lea que en Barcelona se atacan buses turísticos, se asaltan hoteles  para hacer escraches y se pinchan ruedas de bicicletas de alquiler?
– Un extranjero no diferencia Barcelona de Tarragona. Una noticia sobre Barcelona que aparezca en la prensa internacional afecta a toda Catalunya, porque el visitante no distingue, y menos en territorios tan pequeños como el nuestro. Sin duda, tiene una afectación. Como mínimo, en el subconsciente de la gente. Pero en el Priorat no se detectan situaciones de turismofobia.

– ¿Y de ‘pixapinsfobia’?
– Pixapins, Xaveros, Can Fanga... históricamente son términos que siempre han existido [para referirse despectivamente a los visitantes procedentes del área metropolitana de Barcelona], pero ha sido más en forma de broma que para tenerlo como un elemento de consideración. 

– La última Marxa Pagesa denunciaba los comportamientos incívicos en el medio rural que perpetran algunos de los mismos turismófobos que ahora protestan por el turismo en sus ciudades...
– Por eso la estrategia del Priorat no es tan solo tener proyectos  turísticos propios de calidad, sino además no perder el control sobre la comercialización de los productos agrícolas. Hablando de la Marxa Pagesa, cuando un producto pasa a las grandes cadenas de distribución, es indigno el precio que recibe el agricultor. El secreto es no sólo producir calidad, sino tener una buena comercialización. Y, si logras eso, entonces minimizas los riesgos de las actitudes incontroladas.

– Se minimiza su impacto sobre el agricultor.
– En efecto. ¿Cuál es el elemento diferencial del Priorat? Un compromiso muy fuerte por el turismo de calidad, directamente proporcional a la calidad de nuestros vinos y aceites. Ha habido una gran locomotora, que es el vino, y luego unos vagones, entre ellos el enoturismo. Ahora se trata de cómo transformar uno de esos vagones también en locomotora.

– ¿Cómo?
– En el Priorat es posible un turismo en verano de carácter amplio, familiar, y después, con la llegada de la vendimia, muy especializado en el vino. Y, más avanzado el calendario, el oleoturismo. Además, a lo largo de todo el año está creciendo la oferta vinculada a deportes como el ciclismo, la escalada –donde es evidente que nos hemos ganado fama internacional– o el trekking. Lo que nos restaría competitividad a las empresas sería la masificación y el abandono de los estándares de calidad.   

– ¿Y existe ese riesgo?
– El Priorat está en un momento estratégico, con la candidatura a Patrimonio Mundial de la Unesco como ‘Paisatge cultural agrícola de muntanya mediterrània’. Es un proceso que arrancó con la Carta del Paisatge del Priorat y que más recientemente prosiguió con la obtención de la Carta Europea de Turismo Sostenible del Priorat, con el Parc Natural de Montsant, y que en el ámbito empresarial ha hecho reflexionar sobre la sostenibilidad y la preservación de unos valores paisajísticos y de un estilo de vida. En este punto, los peligros del Priorat van relacionados con cuestiones como la movilidad, como por ejemplo en Siurana.

– ¿Es Siurana hoy sus ‘Ramblas’? ¿Su punto caliente?
– Es uno de los puntos calientes, como todos aquellos en los que falta un parking ordenado, y ya se está trabajando en un sistema que le dé respuesta. Pero también es un problema vinculado a la sostenibilidad y a la buena gestión de recursos hídricos. Estamos muy preocupados por la gestión que se está haciendo del agua del Siurana. Tenemos un río seco, y eso es contrario a los valores medioambientales que queremos impulsar. Es el momento de alcanzar un nuevo nivel de colaboración público-privada con el Consell Comarcal y los ayuntamientos para ordenar urbanísticamente las actividades turísticas.

– ¿A qué se refiere?
– Hace falta una reflexión conjunta sobre las capacidades turísticas de la comarca y qué oportunidades podemos desarrollar para incrementar la competitividad del territorio y de su tejido económico. Si no se hiciese nada, el desorden podría acabar provocando la necesidad de hacer una moratoria. Pero tenemos confianza: en el Priorat hay compromiso.

– ¿En qué sentido?
– Cuando un visitante llega a un establecimiento, no sólo se le presta un servicio, sino que se le da toda una serie de informaciones y recomendaciones, precisamente para evitar ese tipo de conductas incívicas de las que hablábamos. A partir de aquí, que las administraciones públicas hagan su trabajo, y que controlen y vigilen. 

– Hablan de ‘turismo de calidad’. ¿Qué es ‘calidad’ para ustedes? ¿Civismo? ¿Gasto por turista? ¿Pernoctaciones?
– ‘Calidad’ es un turismo que esté dispuesto a vivir una experiencia propia del territorio, lo cual es apto para todos los tipos de turismo, sin límites por cuestión de precio, pero siempre con la limitación de que no somos una comarca low cost. Lo contrario sería un tipo de turismo que, a través de conductas incívicas, quiere vivir una experiencia excesivamente lúdica. Y, a partir de aquí, [en el Priorat] no estamos dispuestos a admitir escenas como las que se dan en Barcelona, entre otros lugares.

– Y que alientan ese clima de turismofobia. ¿Es así?
– En efecto. Ante la pregunta de cuándo nace la turismofobia, estamos convencidos de que nace de las conductas incívicas. Dicho lo cual, es curioso que esta reflexión que está haciendo ahora Barcelona, hace diez años que Lloret y Salou ya la hicieron. Hace muchos años que han hecho los deberes, desde que hablábamos de ‘turismo de borrachera’. En Barcelona, en cambio,  hoy está habiendo un nivel de permisividad que, visto desde fuera, no se entiende. Y que toma diferentes ramas. Por ejemplo, el tema del ‘top manta’.

– ¿De dónde vienen los visitantes del Priorat?
– Buena parte, más de un 50% diría, son extranjeros. Franceses y norteamericanos, muy especializados en el vino. El resto, hay un grueso importante del área de Barcelona, pero también de Madrid, de València o de Bilbao.

– La Costa Daurada vende a menudo el Priorat como ‘oferta complementaria’. ¿Lo son?
– Puede ser una oferta complementaria, claro que sí. Para muchos lugares: para la Costa Daurada, Barcelona, la Costa Brava... Pero nuestro objetivo es ser una experiencia propia que se complementa con visitas a Madrid, a Barcelona... ellos son también ‘oferta complementaria’.

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