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Economía Empresas

LaFou Celler consolida su gama de vinos premium en Catalunya

La  bodega de la familia Roqueta en Batea cumple su décimo aniversario con su selecta  gama de vinos consolidada y el deseo de crecer en prestigio y oferta enoturística 

Andreu Caralt

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El propietario de LaFou Celler, Ramón Roqueta, ayer en las instalaciones de la bodega en Batea.

El propietario de LaFou Celler, Ramón Roqueta, ayer en las instalaciones de la bodega en Batea.

LaFou Celler cumple diez años.  El proyecto más personal del joven Ramón Roqueta, miembro de una dinastía catalana de tradición vinícola, ha consolidado la apuesta empresarial en la comarca de la Terra Alta. Su desembarco en Batea el año 2007 simbolizó el interés incipiente de firmas e inversiones externas en el potencial indiscutible de la denominación de origen.

Empezaron a trabajar sus 12,5 hectáreas de viña  adquiridas en Batea y rehabilitaron con el tiempo una propiedad, Casa Figueras, en el corazón del casco urbano, la plaça Catalunya, donde inauguraron en 2011 la bodega y reformaron las estancias de la casa señorial del siglo XVIII para desarrollar el enoturismo.
El objetivo era claro: armar una bodega capaz de elaborar vinos que revelasen la grandeza de la variedad garnacha y de la Terra Alta. Pensaron en una gama corta de referencias, de sólo tres vinos. «No me la imaginaba mucho más extensa. Las grandes casas se construyen a través de pocos vinos, que se definan claramente, y en trabajar en su refinamiento», detalla Roqueta. 

La gama se postula en el sector premium y  oscilan de los 11,5 euros de ‘LaFou El Sender’, un tinto de garnacha negra, syrah y morenillo, pasando por los 14,5 euros de ‘LaFou Els Amelers’, un premiado monovarietal de garnacha blanca, hasta los 36 euros de ‘LaFou de Batea’, un selecto tinto de garnacha negra y cariñena con un año en botas de roble.

Los vinos no se quedan ahí, se experimenta e innova para «refinar» su carácter. Un ejemplo, la bodega ha usado ánforas de barro o los huevos de hormigón para testar la evolución de sus caldos. 

También prueban un vino de morenillo, «pero no hemos creído oportuno sacarlo al mercado, quizás en un futuro».  La producción anual es de 85.000 botellas y Catalunya el principal mercado de venta, se lleva  el 60 por ciento de producción, mientras que el resto viaja a la exportación a mercados de alto poder adquisitivo como Suiza, Japón y Estados Unidos. 

Catalunya no es únicamente un mercado excepcional por la cultura vinícola de los residentes, explica, sino por los «millones de visitantes» que atraen capitales  como Barcelona, Tarragona y Girona. «Viven experiencias fantásticas, quieren llevarse un recuerdo y pueden elegir unos de nuestros vinos».

Así que el mejor modo de exportar, reitera, es ganar prestigio en casa. «Creo que es lo sano y natural, crecer en casa permite una progresión sostenible del negocio más allá de las modas ofreciendo un producto vinculado con una experiencia». Esa mirada se manifiesta en una apuesta decidida y profesional por el enoturismo. Anualmente sobrepasan las mil visitas.

Roqueta y todo su equipo celebran mañana el  aniversario con un evento que incluye una visita a los viñedos, una cata vertical dirigida por el sumiller  Josep Pelegrín y una propuesta gastronómica del xef del restaurante con estrella Michelin L’Antic Molí d’Ulldecona. 

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