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Las cajas de aprendizaje gamificadas llegan a Tarragona

Los promotores de Gam Lab, Xavi Corbella, Oriol Montesó y Luis Díaz, traen la gamificación a escuelas y empresas

Rafael Servent

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De izquierda a derecha, Oriol Montesó, Luis Díaz y Xavi Corbella, con algunas de sus cajas de aprendizaje. FOTO: Cedida

De izquierda a derecha, Oriol Montesó, Luis Díaz y Xavi Corbella, con algunas de sus cajas de aprendizaje. FOTO: Cedida

En La relíquia robada, los estudiantes de primaria se convierten, por grupos de entre tres y cinco alumnos, en los investigadores encargados de resolver un misterioso robo en el Museu d’Història de Tarragona, que les llevará a seguir la pista de un ladrón por todo el mundo. En este proceso, y de manera gamificada (a través de códigos del mundo de los juegos), trabajarán en el aula áreas de conocimiento de medio social y cultural, matemáticas, lengua...

Algo que Xavi Corbella (Tarragona, 40 años), describe como «globalización del aprendizaje». Junto a Oriol Montesó (Vilanova i la Geltrú, 42 años) y Luis Díaz (Caracas, 40 años), acaba de impulsar Gam Lab, una cooperativa con sede en Tarragona orientada a «llevar la gamificación a todos los rincones del ámbito educativo, empresarial y social».

Las cajas de aprendizaje que diseñan, fabrican y distribuyen en centros escolares con alumnos de entre 0 y 16 años son solo una de las áreas (aunque la más importante hoy) de este proyecto donde la gamificación está en el centro, y que busca entrar tanto en el aula como en la empresa, con propuestas para formación de trabajadores o lanzamientos de productos. «Sabemos que la gamificación- explica Corbella- aumenta la productividad, y eso se traduce en generar más buenas ideas y tener un beneficio».

La propuesta

«La gamificación aumenta la productividad, y eso genera más buenas ideas»

Alumnas de primaria con una caja de aprendizaje. FOTO: Cedida

En el caso de los centros docentes, ese aumento de productividad se traduce en aprendizaje. Un aprendizaje que se produce «sin parcelar el conocimiento», explica Xavi Corbella, y donde «los usuarios van pensando y reflexionando sobre lo que están haciendo. Se trata -prosigue- de que los niños y niñas no solo hagan, ‘aprendiendo haciendo’ (learn by doing), sino pensando sobre lo que han hecho».

Procedentes de trayectorias profesionales diversas (Xavi Corbella es maestro y formador, Luis Díaz es trabajador social y videocreador, Oriol Montesó es periodista), los tres impulsores de Gam Lab han querido alinearse con el emprendimiento social y de impacto, trabajando, siempre a partir de la gamificación, en proyectos como la alfabetización de menores no acompañados acogidos en centros y pisos tutelados, o en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de la ONU.

Constituidos como cooperativa a mediados del pasado mes de abril y en proceso de acreditación como ‘startup URV’, «intentamos que toda la fabricación de nuestras cajas de aprendizaje sea kilómetro cero», explica Xavi Corbella, con proveedores locales. Con precios de venta de 400 euros por caja (1.500 euros en el caso de adquirir un pack de cinco cajas) y un catálogo de 11 cajas en el mercado (que ampliarán con entre tres y cinco cajas más antes de terminar el año), Gam Lab está presente ya en cuatro escuelas del Camp de Tarragona, todas ellas públicas.

Cada caja viene acompañada de 25 cuadernos de aventura, que son el material individual en el que cada estudiante anota su progreso, junto a un archivo en PDF imprimible. Cuentan que, pese a que muchas de estas cajas incorporan material fungible (barro para elaborar cerámica, cuerdas, piedras...), suele ser de uso común en los centros y fácilmente reemplazable.

A diferencia de otras propuestas editoriales basadas en la rotación de los libros, sus contenidos están diseñados para ser utilizados curso tras curso: «Lo que queremos es que nos sigan comprando nuevas cajas, no materiales fungibles». 

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