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Las plantas nucleares apuestan por alargar su vida hasta los 60 años

Los propietarios de las centrales inciden que la producción nuclear es clave para afrontar la transición energética

Andreu Caralt

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Imagen del complejo nuclear de Ascó, en la comarca de la Ribera d’Ebre, junto al río Ebre FOTO: Joan Revillas

Imagen del complejo nuclear de Ascó, en la comarca de la Ribera d’Ebre, junto al río Ebre FOTO: Joan Revillas

La eléctrica Endesa, propietaria mayoritaria de las nucleares de Ascó y Vandellòs, ha lanzado una campaña de divulgación para enviar a la sociedad el mensaje de la necesidad de alargar la operatividad de las plantas más allá de los 40 años por los cuales fueron diseñadas.
En el caso de las centrales catalanas el plazo se agota en 2022 para Ascó I, 2025 para Ascó II y 2027 para Vandellòs II. 

Mucho antes, entre 2020 y 2021, caduca la autorización de diez años para la explotación de los dos complejos otorgada en su momento. De esta manera, si el Gobierno central se negase ahora a la petición de renovar los permisos, las nucleares deberían cerrar puertas.
Pero Endesa no sólo aspira a renovar la licencia otra década más sino que apuesta por operar como mínimo hasta los 60 años de vida de las centrales. 

Sustenta este objetivo por dos razones fundamentales. En primer lugar creen que el sistema lo necesita para asegurar y dar estabilidad al suministro eléctrico. En segundo lugar, porque las nucleares casi no emiten dióxido de carbono, se asegura. 
Los objetivos de la Unión Europea para 2050 exigen la reducción de las emisiones de efecto invernadero del orden del 85-90%, es decir, que prácticamente no haya emisiones. 

Endesa opina que la reducción de emisiones obliga a una electrificación de la demanda y el único uso final de la energía que es libre de emisiones, afirman, es la electricidad de origen renovable y la nuclear.

Por contra, organizaciones ecologistas y relevantes partidos políticos piden al Gobierno que descarte nuevas autorizaciones ya que superarían, en todos los casos, la denominada vida útil de unas centrales que definen de envejecidas, peligrosas y contaminantes.

Incremento de la factura
La eléctrica replica que simplemente no es posible el cierre de las centrales nucleares a los 40 años de su vida sin incrementar las emisiones de CO2, sin poner el riesgo la seguridad del suministro y sin incrementar los precios. En este línea, todos los estudios realizados hasta la fecha estiman un incremento de las factura entre el 20 y el 30 %.

Además, Endesa asegura que la cifra mágica de los 40 años procede de Estados Unidos, de cuya tecnología son las centrales de Catalunya. Cuando se aprobaron no había experiencia y se licenciaron por un periodo de 40 años. 

El Director General de Energía Nuclear de Endesa, Juan María Moreno Mellado, afirmaba en una entrevista reciente en el Diari que hoy el 90% de las plantas en Estados Unidos tienen autorización para operar a 60 años, y algunas de ellas han iniciado el camino para ser autorizadas para funcionar a 80 años. 

«La nueva frontera son los 60 años. Tenemos que ver el papel de la nuclear en la transición energética pero pensamos, sin duda, que por lo menos debe llegar a los 50 años, y con bastante probabilidad a los 60 años».

Las administraciones locales y comarcales de las zonas afectadas observan con satisfacción el impacto económico derivado de alargar la vida de las plantas, especialmente si se concreta el nuevo impuesto nuclear impulsado por la Generalitat que destinaría un fondo anual de 12 millones de euros para las áreas de Ascó y Vandellòs.

En este sentido, los operadores nucleares se quejan de forma ostensible por lo que consideran una mochila fiscal inasumible. Afirman que la carga en forma de impuesto supone el 50% de sus costes variables y un 35% del total de sus costes. «No conozco ninguna otra industria con esta carga impositiva. Nació para reducir o eliminar el famoso déficit de tarifa pero hoy no tiene sentido que perviva en el tiempo. La tecnología nuclear es  competitiva y hoy sufre desde el punto de vista económico», relata Moreno Mellado. 

Endesa está abonando el nuevo impuesto de la Generalitat aunque ha mostrado su disconformidad y no descarta recurrirlo ante los tribunales de justicia a corto plazo.

A la espera del ATC
Otro escollo para el desarrollo nuclear en los próximos años es la extrema lentitud con la que se está tramitando la construcción del cementerio nuclear o Almacén Temporal Centralizado (ATC) que debía acoger el combustible nuclear gastado del parque nuclear español. La oposición de ecologistas y el Gobierno autonómico de Castilla-La Mancha al proyecto previsto en el municipio de Villar de Cañas ha puesto en duda su viabilidad. 

Las empresas propietarias de las nucleares han reaccionado con la construcción de almacenes en seco y al aire libre en las mismos complejos nucleares para afrontar las necesidades de almacenamiento. Ascó cuenta con uno de estos almacenes pero Vandellòs aún no.

El factor de las emisiones de CO2

Uno de los principales argumentos de la industria nuclear para mantener en el tiempo su presencia en el mix energético español es su aportación a la mitigación del cambio climático. Foro Nuclear, entidad que agrupa a las empresas del sector, publicó un informe en 2015 con datos contundentes. Asegura que las emisiones de CO2 son insignificantes en todo su ciclo de vida, y nulas considerando su operación, por lo que el parque nuclear español genera más del 33 % de la electricidad libre de emisiones. 

De este modo, cada año se evita la propagación de entre 45 y 55 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, cifra equivalente a la producida por el parque de turismos del estado (22 millones de coches). 

Concluye el informe alertando que el abandono de la nuclear provocaría un incremento de un 24,9 % del CO2 emitido en España. Catalunya se ha comprometido a reducir en un 40 % las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el 2030, respecto a los niveles de 2005. El conjunto de España, por su parte, contribuirá al esfuerzo europeo con una reducción prevista del 25 por ciento durante el mismo periodo.

En Catalunya, las industrias del sector energético generaron para el periodo 1990-2013 aproximadamente el 11,5 % de las emisiones de CO2. El sector más contaminante es el transporte, responsable del 27,2 % de las emisiones, seguido de las industrias de manufactura y construcción, con el 19,7 por ciento del total. El sector energético se sitúa  en tercer lugar.

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