Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

"Lo importante no está en qué tecnología usas, sino en cómo le das valor al dato y lo haces útil"

Entrevista a Carlos Ferraz, cofundador y director de innovación de Hemav

Rafael Servent

Whatsapp
Carlos Ferraz, en la Cambra de Comerç de Tarragona.

Carlos Ferraz, en la Cambra de Comerç de Tarragona.

Carlos Ferraz es cofundador y director de innovación en la empresa Hemav, con sede en Castelldefels, 100 trabajadores, una flota de 70 drones y más de 4 millones de euros de facturación. Ingeniero aeronáutico, Carlos Ferraz (29 años, Graus, Huesca) estuvo en la Cambra de Comerç de Tarragona para hablar de las aplicaciones de los drones en el mundo de la empresa.

Todos les llamamos ‘drones’, pero su nombre es otro...
El nombre oficial es RPAS. Es decir, Remotely Piloted Aircraft Systems. Pero también se les conoce, en español, como VANT (Vehículo Aéreo No Tripulado), y también como UAV (Unnamed Aerial Vehicle), o como UAS (Unnamed Aerial System)... Hay una amalgama increíble de siglas y acrónimos para referirse a esto. Legalmente, tiene que haber alguien que esté pendiente: de ahí lo de remotely piloted. Pero coloquialmente todos le llaman dron.

Le llaman dron hasta a los robots que hacen inspecciones submarinas o que se arrastran por cañerías...
Hay quien lo hace, sí. Aunque yo a eso no le llamo dron.

Pero si al final de lo que se trata es de recopilar datos, ¿no hablamos de lo mismo?
En esencia es lo mismo, porque al final son robots que hacen cosas. Pero los drones vuelan. Dicho lo cual, lo que hacemos nosotros en Hemav no es sólo el vuelo del dron. Eso es sólo la primera fase. El dron recopila información, que se manda a la nube, se procesa y se hace el entregable, que es donde está el valor.

¿Entregable?
Sí. Es algo muy concreto. Por ejemplo, un entregable que llega al móvil del agricultor diciendo a qué olivo concreto le tiene que tirar abono y cuánto, o a la empresa distribuidora de electricidad diciéndole qué torre tiene qué problema, y en qué aislador concreto está localizado.

«Alguien siempre pendiente del dron», dice la ley. ¿Qué más?
Que un dron no puede volar más allá de un radio de 500 metros ni más arriba de 120 metros del piloto, y que tampoco puede volar en las inmediaciones de aeropuertos, entornos urbanos ni grandes aglomeraciones.

"Los drones no destruirán más trabajos que las calculadoras"

¿Por qué tener un piloto cerca, habiendo la tecnología para pilotarlo remotamente, e incluso para que vuele de forma autónoma?
No conozco la razón que se dio para que esta ley fuese así. Como bien dice, es una tecnología madura. Pero, al mismo tiempo, la industria [de los drones] está en los inicios. Por eso ha de dar pasos de una manera muy conservadora, porque si surge cualquier problema en esta fase, te puedes cargar la industria. Pero hay tecnología para hacer vuelos automáticos o remotamente sin estar el piloto en el sitio. 

¿Cómo de remotos?
Hoy, podemos estar pilotando drones en Marruecos, desde el móvil, aquí mismo donde estamos, en Tarragona.

Así funcionan los drones militares...
Cuando hay un dron que despega desde Arabia Saudí, va a Irak y se controla desde Washington, la potencia de esta tecnología es evidente. Pero nosotros queremos demostrar que hay drones y tecnología disponibles para el mundo civil. Cada vez hay más gente que conoce esos usos.

"Queremos demostrar que hay drones y tecnología disponibles para el mundo civil"

¿Van a terminar los drones con negocios como el de la fotografía aérea con avioneta?
El dron es una tecnología muy complementaria con otras. Nosotros hemos utilizado también avionetas, helicópteros... Lo importante no está en qué tecnología usas, sino en cómo le das valor al dato y lo transformas en algo útil en el lenguaje de la persona que lo tiene que utilizar.

¿En qué sectores tiene recorrido el uso de drones?
Nosotros trabajamos sobre todo en el mundo agrícola, en la inspección industrial y en la topografía. También impartimos formación de pilotos de dron, con una demanda al alza. Otros sectores en auge son el mundo de los seguros, donde interesa saber el estado de un activo después de una catástrofe.
Sobrevuelan campos agrícolas, inspeccionan antorchas de petroquímicas, hacen topografías...

¿Qué tipo de datos recaban para sus entregables?
Básicamente, información visual, multiespectral, térmica y de distancias. Después hay otras, como la medición de gases, o los sensores electromagnéticos.

"El dron le dirá al tractor autónomo que abone un determinado árbol"

¿Cuándo se encargará el mismo dron que inspecciona de actuar en ese árbol que necesita abono?
Ya hay drones haciendo trabajos de actuación, como por ejemplo tendiendo cables de un lugar a otro. Lo que no sé es si el dron será el que ponga el abono, aunque con el Internet de las Cosas, lo más probable es que se lo diga a un tractor que va solo, que se encargará de poner ese abono.

¿Cuándo? Para eso, tendrán que autorizar los vehículos autónomos...
Quizás en cinco o diez años. Pero tiene razón. Lo que sí que es autónomo hoy, y no necesita ninguna autorización, es el sistema de riego, que podrá hacer la fertilización de forma autónoma.

¿Cuándo tomarán todas estas decisiones las inteligencias artificiales?
La Inteligencia Artificial entrará cuando se haya demostrado que la fiabilidad es por lo menos tan buena como la de una persona. Es una cosa que a mucha gente le da miedo, porque dicen que nos va a sustituir por completo, pero para eso queda mucho.

"Las personas seguirán siendo imprescindibles por lo menos durante los próximos 20 ó 30 años"

¿Cuánto?
Si tú siempre tienes el mismo campo, no hay que ser creativo para tomar una decisión de abono o de riego. Es una decisión que se toma en términos lógicos. Ahí no hay ninguna sustitución, sino que la persona se dedicará a otra cosa de más valor. Las personas seguirán siendo imprescindibles por lo menos durante los próximos 20 ó 30 años.

Tampoco es tanto tiempo...
Ahora estamos complementando con robots algo que hacían las personas. Como sociedad, llevamos dándole vueltas a lo mismo desde 1800, cuando aparecieron las primeras máquinas. Pero la robotización es algo que a nivel macro no hace destruir empleo. Los drones no destruirán más trabajos que los que destruyeron las calculadoras. 

Un mundo con Internet de las Cosas es el mayor mercado de la historia para los hackers y los ciberataques.
Es un peligro. Todo está basado en la información. Por eso, para nosotros, la ciberseguridad es tan importante como la seguridad de la operación. ¿Es necesaria una concienciación respecto a esto? La respuesta es que sí. La ciberseguridad es una pieza muy crítica de la sociedad, tal y como la tenemos montada hoy en día.

Temas

Comentarios

Lea También