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Los pensionistas recibirán 188 euros de media para compensar la alta inflación

La Seguridad Social tendrá que desembolsar unos 1.900 millones por esta paga extra y otros 3.200 millones más por la nueva subida prevista para 2022

LUCÍA PALACIOS

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El primer Consejo de Ministros tras el parón estival, donde se aprobó el proyecto de ley con las primeras medidas para la reforma del sistema público de pensionesFOTO:FERNANDO CALVO/EFE

El primer Consejo de Ministros tras el parón estival, donde se aprobó el proyecto de ley con las primeras medidas para la reforma del sistema público de pensionesFOTO:FERNANDO CALVO/EFE

La buena marcha de la economía después de la inédita recesión vivida a raíz de la pandemia de la covid-19 se ve amenazada por un enemigo inesperado: la alta inflación. El pasado agosto el IPC tocó máximos de hace nueve años al situarse en el 3,3% por culpa del encarecimiento sin precedentes que está experimentando la factura de la luz. Y esto no es baladí, ya que tiene un impacto directo para todos: pensionistas y trabajadores, que están perdiendo poder adquisitivo al subir los precios más que sus nóminas, y también el Estado, que tendrá que hacer frente a un fuerte desembolso con el que no contaba, con lo que disparará su gasto y engordará el déficit de la Seguridad Social.

Porque el Gobierno está comprometido a abonar a los cerca de nueve millones de pensionistas una paga extra en caso de que la inflación suba este año más de lo que estaba prevista para garantizar el mantenimiento de su poder adquisitivo. Así, si en este 2021 las prestaciones de los mayores se elevaron un 0,9%, en línea con el IPC estimado, esta subida se ha quedado muy corta a la vista de la senda que llevan los precios.

Las nuevas previsiones de los expertos sitúan la inflación media al final del año en el entorno del 2,5%, como así sostiene Funcas.

Este fuerte repunte significa que las pensiones tendrían que elevarse en el entorno del 1,3% adicional para compensar esta desviación (según estimaciones de Funcas, que se basa en la inflación media prevista de diciembre a noviembre), una compensación que les llegará a los mayores en un pago único a principios de año de casi 200 euros.

Concretamente, los pensionistas recibirán unos 188 euros de media para así mantenerles el poder adquisitivo, algo que está garantizado por ley una vez que se ha derogado el índice de revalorización que puso en marcha el Gobierno del PP. Porque deberían haber recibido una prestación casi 15 superior a la que están cobrando, que es de 1.035 euros al mes, para no tener pérdidas. Mayor será la paga que recibirán los jubilados, que tienen en la actualidad una pensión media de 1.192 euros al mes. Así, el nuevo año les traerá 216 euros extra para compensar ese 1,3 puntos de desviación. Las viudas, por su parte, obtendrán un ingreso de unos 134 euros.

La última ‘paguilla’

¿Cuánto supondrá para el Estado este desembolso? La Seguridad Social tendrá que pagar un extra de unos 1.900 millones de euros para hacer frente a lo que se conoce como ‘paguilla’, que será la última de la historia, salvo que la ley vuelva a cambiarse. Es decir, si el gasto en pensiones para este año estaba previsto que se situara en los 145.618 millones, se elevará por encima de los 147.500 millones.

Pero no solo eso, sino que con el nuevo año las pensiones volverán a subir y, en este caso, lo harán con el IPC medio de diciembre pasado a noviembre, pues así consta en la nueva ley de reforma aprobada recientemente por el Gobierno. De esta forma, los jubilados volverán a experimentar un fuerte repunte de sus prestaciones del 2,2%.

Si se tiene en cuenta que cada punto de revalorización supone una partida extra de unos 1.466 millones, según cálculos de Funcas, el desembolso que tendrá que hacer el Estado por la nueva revalorización superará los 3.200 millones. Es decir, que el repunte de la inflación supondrá un gasto extra de más de 5.100 millones.

Eso sí, el próximo año ya no habrá ninguna paga compensatoria, porque con la nueva fórmula las pensiones se revalorizarán de acuerdo al IPC medio del año anterior, de forma que nunca podrá haber pérdida de poder adquisitivo, en todo caso ganancia, puesto que si la inflación resulta negativa se congelarán.

Impacto en los trabajadores

Pero quienes también están perdiendo este año capacidad de compra por la inflación disparada son los trabajadores, y en este caso no tendrán ninguna paga compensatoria. Así, los salarios sujetos a un convenio crecieron en 2021 un 1,5% de media, por lo que su pérdida es de 9 décimas.

Esto supone unos 18,5 euros al mes, 222 euros para un trabajador del sector privado, que gana 2.091 euros brutos al mes de media, según cálculos realizados por CC OO basándose en datos de la EPA.

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