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Los plásticos con valor añadido ganan peso en Repsol

La renovada unidad de polietileno de la Pobla de Mafumet estrenada hace apenas un año afianza la plantilla en La Pobla de Mafumet

Rafael Servent

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La remodelada unidad de polietileno metaloceno de Repsol (a la derecha) en La Pobla de Mafumet.

La remodelada unidad de polietileno metaloceno de Repsol (a la derecha) en La Pobla de Mafumet.

En el año 2016, Repsol Química estrenó su remodelada planta de Polietileno de Alta Densidad (PEAD), en la que había invertido 26,8 millones de euros y dos años de trabajo para  convertirla en una planta 'swing' capaz de producir, indistintamente, los clásicos plásticos PEAD y el nuevo polietileno lineal metaloceno de baja densidad (mPEL), con mucho más valor añadido y futuro en el mercado.

Transcurrido su primer año de funcionamiento, Repsol Química confía en cerrar el presente 2017 con 35.000 toneladas del nuevo plástico Resistex, la marca con la que comercializa este polietileno que, hasta hace un año, sólo se producía en una planta de Texas (EEUU) de la empresa Chevron Phillips Chemical, que tiene la patente de esta tecnología y que la ha licenciado a Repsol.

Junto a esta producción de 35.000 toneladas de Resistex, Repsol Química prevé que este año habrá fabricado otras 115.000 toneladas de PEAD, con lo que el plástico que lleva produciendo en esta planta desde su puesta en marcha en 1983 seguirá concentrando todavía el grueso de la producción.

Los planes a corto plazo, sin embargo, son bien distintos. Tras fabricar 15.000 toneladas de Resistex en 2016 y 35.000 toneladas en 2017, confían elevar esa cifra hasta las 50.000 toneladas en 2018 y alcanzar las 75.000 toneladas en 2019, momento en el que la producción de este plástico de alto valor añadido alcanzaría el 50% de la capacidad de esta planta (con 150.000 toneladas al año), en una clara apuesta por ir abandonando un PEAD que cada vez más es una commodity (materia prima sin valor añadido).

Así lo explicaron ayer el director del complejo industrial de Repsol en Tarragona, Josep Francesc Font, y el director de producción de Repsol Química, Ramón Nieto. "Éste es el proceso que hemos de seguir -explicó Font-, con productos de más calidad y valor añadido, y por eso invertimos cuando nadie invertía".

Films más resistentes y transparentes

A ojos inexpertos, las 'bolitas' de polietileno que salen de la nueva planta 'swing' de Repsol Química en La Pobla de Mafumet parecen iguales. A decir de los profesionales, no hay color. Literalmente. Mientras el clásico (y cada vez más vulgar) PEAD muestra un color algo más turbio y unas aplicaciones limitadas (sobre todo, fabricación de botellas), el nuevo polietileno Resistex es todo transparencia, elasticidad y resistencia.

Se trata de una materia prima pensada esencialmente para la fabricación de plásticos en film, para su aplicación al sector alimentario (embalaje de alimentos sin apenas alterar los olores o sabores), industrial (embalajes resistentes, transparentes y flexibles) y agrícola (elasticidad y perdurabilidad en condiciones climatológicas adversas).

La transformación de esta planta y los nuevos mercados que se le abren han tenido, como primer impacto, asegurar el mantenimiento de unos puestos de trabajo (alrededor de un centenar de trabajadores fijos, de los cuales un 50% son personal propio de Repsol) que, de haber seguido con el monocultivo de un PEAD condenado a desaparecer de Europa, habrían quedado seriamente amenazados.

En el complejo de Repsol Química de La Pobla de Mafumet trabajan hoy en día unas 750 personas en plantilla.

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