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Más pobres unos, más ricos otros

El poder de compra de los asalariados sigue cayendo año tras año, mientras las desigualdades continúan aumentando

Rafael Servent

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Más pobres unos, más ricos otros

Más pobres unos, más ricos otros

Más pobres unos, más ricos otros. Pese a llevar ya seis años de crecimiento económico y tres de incrementos salariales, la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados iniciada con el arranque de la Gran Recesión no se ha revertido.

En su último Monitor de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo, Adecco cifraba en 335 euros anuales la pérdida de poder adquisitivo promedio registrada por los asalariados catalanes entre el cuarto trimestre de 2016 y el cuarto trimestre de 2018. Es decir, una caída del 1,6%.

Y eso, a pesar de que el salario medio nominal había aumentado un 2,3% interanual, hasta los 1.764 euros brutos al mes. Mientras tanto, ese 1% de la población mundial que, según datos de Oxfam Intermón, acapara más del 50% de la riqueza global, no ha dejado de enriquecerse. Crecen las desigualdades, y el fenómeno no parece tener freno.

«La forma de recortar desigualdades son salarios que dejen de estar congelados y que suban más allá de la inflación» (Antonio Terceño, URV)

«Entre los años 2008 y 2017 -relata Ignasi Carreras, profesor del departamento de Dirección General y Estrategia de la escuela de negocios Esade, además de presidente de Oxfam Intermón- los beneficios empresariales aumentaron en España un 11,3% y los dividendos subieron un 15,7%, pero en cambio los salarios se redujeron un 4,2%».

«Durante estos años en que la crisis afectó a todo -prosigue Carreras-, lo que más se ha recuperado son los dividendos empresariales. Aquellas personas propietarias de acciones de empresas son las que más han recuperado. Lo segundo que más se ha recuperado han sido los beneficios, después los salarios y, en último lugar, la recaudación por el Impuesto de Sociedades».

Oxfam Intermón  cifra en un 11,3% el aumento de los beneficios empresariales en España entre 2008 y 2017, mientras los salarios se redujeron un 4,2%

Es precisamente en este último apartado en el que Carreras proyecta el mayor potencial de redistribución de riqueza y reequilibrio de las desigualdades. «El gran cambio -señala- debería darse en la fiscalidad de las empresas, que es lo que menos se ha recuperado en estos años. Hoy, un 90% de los ingresos fiscales procede de los ciudadanos, otro 6,6% de las pymes y grandes empresas y, por último, un 3,3% procede de las multinacionales».

Subidas salariales
Combatir la elusión fiscal de las empresas, en especial las de mayor dimensión, que durante los años más intensos de la crisis multiplicaron sus filiales en paraísos fiscales para rebajar sus aportaciones a las arcas públicas españolas, debe estar entre las prioridades si se quiere revertir este incremento imparable de las desigualdades. 

«El gran cambio debería darse en la fiscalidad de las empresas: lo que más se ha recuperado son los dividendos empresariales» (Ignasi Carreras, Esade)

Antonio Terceño, decano de la Facultat d’Economia i Empresa de la Universitat Rovira i Virgili (URV), coincide en que «la crisis, en especial en España pero también en toda Europa, implicó un ajuste en salarios de los cuales no hemos llegado a recuperar los niveles previos, y eso ha provocado sin duda un incremento de la desigualdad, es una obviedad. Qué se puede hacer con esto?».

En su opinión, «una buena opción es la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que es un punto de referencia para los incrementos salariales». Sobre este punto, destaca que, «a pesar de los malos augurios que acompañaron la reciente subida del SMI, no ha habido un efecto adverso: el paro ha bajado y la subida del SMI no ha repercutido en ello».

En el cuarto trimestre de 2018, la pérdida media de poder adquisitivo en Catalunya era de 335 euros al año, según Adecco

Sin duda, algo que ayudará a revertir la dramática situación de lo que Núria Gilgado, secretaria de Política Sindical del sindicato UGT en Catalunya, denomina «la figura del trabajador pobre, que es ese 13,4% de personas en Catalunya que, a pesar de trabajar, están en riesgo de pobreza». En su opinión, la subida del SMI «ha de impactar de manera directa en la capa de la clase trabajadora, pero nos estamos encontrando muchas trampas por parte de las empresas en el momento de aplicarlo».

«Un 13,4% de las personas que trabajan en Catalunya están en riesgo de pobreza» (Núria Gilgado, UGT)

Más allá de los efectos que pueda tener esta reciente subida del SMI sobre las capas de población más desfavorecidas, Antonio Terceño, de la URV, señala que «el salario medio no ha subido, y la patronal empieza a tener claro que sin unos salarios en condiciones no podemos seguir, porque no se puede competir a base de salarios bajos».

Desigualdades
Coincide en ello Núria Gilgado, de la UGT, que cifra en un 6,4% la pérdida de poder adquisitivo en Catalunya entre les años 2008 y 2017 (que llega hasta un 20% en el caso de las personas que perdieron su empleo y encontraron un nuevo trabajo después): «En los últimos tres años -reconoce Gilgado-, los salarios han subido un poco, pero sin ser suficiente como para abordar esa pérdida de poder adquisitivo, porque éste será el sexto año consecutivo en el que la economía crece, pero sin embargo eso no repercute de manera directa en los salarios».

Algo que sigue agrandando las desigualdades. Lo explica Ignasi Carreras, de Esade: «la reducción del poder adquisitivo se da con la reducción de la calidad de los servicios públicos, y quien puede complementarlo tiene mejores opciones de futuro». Cosas como «poder pagar extraescolares de música o inglés, o poder hacer frente al coste de un máster».

La pérdida de poder adquisitivo en Catalunya entre 2008 y 2017 fue del 6,4%, según UGT; un descenso que llegó al 20% entre aquellos que perdieron su empleo y encontraron otro después

Por eso en opinión de Antonio Terceño, de la URV, «el mejor instrumento para reducir las desigualdades es el salarial: la forma de recortar desigualdades son salarios que dejen de estar congelados y que suban más allá de la inflación».

La amenaza de un nuevo ciclo económico negativo, sin embargo,  puede ser el argumento hoy para el inmobilismo en materia salarial. ¿Está justificado? «No estamos ante una nueva recesión -rechaza tajante Terceño-, en todo caso ante una desaceleración, y no en 2020 ni en 2021. En todo caso, prepararse para una crisis no creo que pase por los salarios, porque ya hace varios trimestres que lo que está tirando del crecimiento es la demanda interna».

El salario bruto mensual en Catalunya a principios de 2019 era de 1.764 euros

Antes que una nueva devaluación interna a base de recortes salariales, Terceño tiene claro que el mejor instrumento para afrontarla es una buena política monetaria. Pero ese recurso, con tipos de interés reales en tasas negativas, no está hoy disponible: «Si llegase una crisis de repente -alerta-, no tenemos margen de política monetaria para hacerle frente».

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