Matamarcianos y coronavirus

Desde Roquetes, Marc Montserrat es un referente en el diseño y venta online de vinilos para máquinas arcade retro: ahora lo es también en vinilos para Covid-19

Rafael Servent

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Marc Montserrat, en su taller de Tortosa, con algunos de los vinilos que diseña, fabrica y comercializa por Internet. Foto: Joan Revillas

Marc Montserrat, en su taller de Tortosa, con algunos de los vinilos que diseña, fabrica y comercializa por Internet. Foto: Joan Revillas

«Con el coronavirus lo he reventado: nunca había vendido tantos vinilos como ahora», explica Marc Montserrat (Roquetes, 47 años), fundador de Ebre Vinil, una propuesta empresarial nacida hace 12 años y dedicada al diseño, fabricación y distribución (a medida y a domicilio) de vinilos decorativos y comerciales.

Un proyecto nativo digital (el taller donde se imprimen los vinilos no está abierto al público y todos los pedidos son online, con entregas a través de operadores logísticos especializados en comercio electrónico), surgido a raíz de la Gran Recesión de 2008.

Ese año, este diseñador gráfico perdió su empleo por cuenta ajena en la empresa donde trabajaba. «Decidí montar una empresa», explica. Y en ese proyecto invirtió su finiquito y la capitalización del paro. «Todo lo metí ahí, para adquirir maquinaria, en un proyecto 100% online con el que tenía menos costes y más facilidad».

Ahí nació Ebre Vinil, con domicilio social en Roquetes y taller en Tortosa. Su experiencia como diseñador de páginas web le llevó a posicionarse rápidamente entre las webs de vinilos a medida más populares del Estado, con un área de especialización y diferenciación que sigue manteniendo y cuidando, y en la que es uno de los líderes en Europa: los vinilos para máquinas recreativas de coleccionistas y nostálgicos.

«A principios de febrero ya empecé a diseñar cosas para el coronavirus» (Marc Montserrat)

Para quienes pasan ya de los 40 años y fueron asiduos de los salones recreativos en los 80 y 90, títulos como Ghosts ‘n Goblins, Out Run, Golden Axe, Bubble Bobble, Mortal Kombat o Street Fighter son más que viejos conocidos. Sin olvidar clásicos como Space Invaders, Asteroids, Pac-Man o Donkey Kong.

Ebre Vinil tiene vinilos para marquesinas, laterales de muebles, botoneras... todo lo que un aficionado a las máquinas arcade o bartop pueda soñar. Hay una explicación: «Soy un fanático de los videojuegos», reconoce Marc Montserrat, que decidió hacer de su pasión una parte esencial de su profesión.

Y todo, «personalizado», cuenta este diseñador. «Adaptar las medidas de un vinilo con uno de los diseños que ya tengo no tiene ningún coste. Si se tiene que hacer un diseño nuevo, entonces hay el coste de diseñarlo: una hora de diseñador son entre 15 y 20 euros».

‘Espere su turno’
Con más de 7.000 diseños y 15 colores posibles para cada uno, además de 10 tamaños, las referencias de producto que maneja Ebre Vinil pasan del millón. Tras las máquinas recreativas de nostalgia, su gran éxito de ventas ha llegado estas últimas semanas, con el coronavirus. Bares, restaurantes y establecimientos comerciales ya formaban parte de su clientela, con vinilos decorativos para ambientar locales o para promocionar ofertas de rebajas y descuentos.

La Covid-19, sin embargo, ha disparado la demanda de vinilos dedicados a la pandemia: desde las líneas de ‘Espere su turno’ que se fijan en el suelo hasta los carteles de ‘Comercio de confianza’, la gama de mensajes y demandas es inabarcable. De nuevo aquí, la habilidad para posicionarse en un entorno digital, donde la venta online ha sido la norma durante estos últimos tres meses, ha permitido a Ebre Vinil trabajar a plena producción.

«Es anticiparte», explica Marc Montserrat. «A principios de febrero ya empecé a diseñar cosas para el coronavirus: eso me permitió posicionarme el primero».

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