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Menjablanc, una crema clásica con la que innovar

El sello centenario reusense se encuentra en una época dorada en la que se abre a mil y una elaboraciones culinarias

Cristina Valls

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Robert y Josep Franquet con las cajas del preparado de Menjablanc en las manos, delante de la Casa Navàs

Robert y Josep Franquet con las cajas del preparado de Menjablanc en las manos, delante de la Casa Navàs

Cerca de 48 años dedicado al mundo de la pastelería, repostería y bombonería, el Maestro Artesano Pastelero Josep Franquet, de la Pastelería Franquet, está de lo más especializado en el sector. Aunque no es hasta el año 2003 que se entrega por entero -con la ayuda de su hijo Robert– a la fabricación en polvo del postre más emblemático de la capital del Baix Camp: el menjablanc. 

Un producto centenario que se puede consumir en cualquier momento del día: al final de una comida, para merendar o desayunar. De hecho, esta elaboración con el sello Menjablanc de Reus S.L. se remonta a muchos años atrás, pues fue propiedad de gran cantidad de familias, entre las que destacó la que regentaba el negocio Queviures Domènech. 

«Al jubilarse, nosotros adquirimos la marca y las patentes. Pensamos que sería un cambio, una nueva aventura con la que lidiar en este sector», recuerda Josep Franquet con una sonrisa. Así pues, hicieron el debido traspaso, que dio lugar a una vivencia comercial llena de logros. «Conseguimos incrementar con los años las ventas y la desestacionalización del producto. Además, hemos conservado la receta antigua y modernizado el envase dejando el símbolo característico de la Prioral de Sant Pere, haciendo un guiño a la ciudad», cuenta Robert

En este aspecto, sacan a relucir la tarea del señor Fargas, quien en el año 1917 creó en Reus el menjablanc natural preparado en polvo y entregado en papelina. De hecho, gracias a dicha forma de hacer, la ciudad tiene un gran parentesco con la crema de almendras. Si bien los orígenes de la elaboración son un tanto difusos, aunque las primeras referencias lo sitúan a principios del siglo XIV, tiempo en el que estaba de lo más extendido en zonas de Catalunya y Europa. 

En el campo de la innovación, la familia pastelera ha realizado numerosos progresos y han sumado bastante presencia en ferias relacionadas con el slow food 

Por lo que respecta al proceso de elaboración, Josep Franquet es el encargado de realizar el peculiar postre, que luego acaba siendo un preparado, apto para elaborar en escasos minutos en casa o en cualquier lugar. El proceso tradicional es laborioso: hay que calentar las almendras, pelarlas y picarlas, extraer su leche y luego guardarlo todo durante doce horas en frío. Luego se cuela la pasta de almendras y se hierve junto a piel de limón y una rama de canela. 

El proceso
«La elaboración del menjablanc necesita su tiempo y todo ello lo realizamos en unas instalaciones que tenemos ubicadas en Ascó, aunque en breve nuestra intención es trasladarlas a Reus. Trabajamos con un producto natural, es decir, sin conservantes, ni colorantes ni otros organismos genéticamente modificados. Se trata de un producto de proximdad y contamos con proveedores del territorio. En términos de envasado, externalizamos el servicio a una empresa de Barcelona», explica Franquet. Y añaden un dato curioso: el producto es también apto para vegetarianos y veganos. «Logramos obtener la etiqueta europea hace unos tres años aproximadamente», presumen los Franquet. En el campo de la innovación, la familia pastelera ha realizado numerosos progresos y han sumado bastante presencia en ferias relacionadas con el slow food. 

Y es que como bien dicen, «con el paso del tiempo, le hemos sacado mucho partido a esta crema, que es de lo más versátil», detallan. Con lo cual, han conseguido maridarla con otros productos dulces como el chocolate e incluso frutas como la naranja. Son ejemplos el milhojas de naranja con Menjablanc de Reus y la copa ecuatorial de Menjablanc de Reus. Ambas recetas se pueden consultar en la web www.menjablancdereus.cat. 

Claves

Los datos que encierra el antiguo sello del producto

  • La producción.  En el terreno de las cantidades, la familia Franquet establece que en un día pueden llegar a producir unos 1.400 kg. En números totales, además, la producción anual del pasado año ha sido de más de 120.000 sobres de Menjablanc de Reus. Por lo que respecta a datos de facturación, no se especifican, aunque aseguran haber aumentado sus beneficios. 
  • El territorio. Su área de influencia no se cierra puertas. Están presentes en diferentes establecimientos de la ciudad, como colmados y tiendas de comestibles, pero también se hacen visibles en pueblos cercanos a la ciudad, el interior, la costa y Catalunya en general. Además,  tienen presencia en ferias.
  • El precio. Una de sus principales premisas ha sido estabilizar los precios. A día de hoy el paquete de 300 sobres de menjablanc en polvo se puede adquirir por unos 3 euros. Su preparación rápida en casa y su durabilidad por su consumo preferente de hasta un año, convierten el preparado en una apuesta fácil y rápida para tener listo un postre ligero. 
  • Retos.  Una de sus apuestas de futuro es seguir innovando en el terreno culinario del producto y abrirse campo también en el mundo digital. Estando más presentes en este otro gran mercado, «Quién sabe si podríamos habilitar un espacio para compras online», vaticinan los Franquet.  

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