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Mermeladas de serie limitada en Santa Coloma de Queralt

Maria Soler elabora y comercializa conservas artesanas con ingredientes de temporada y proximidad

Rafael Servent

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Maria Soler, en su tienda y obrador de Santa Coloma de Queralt, donde elabora conservas artesanas. Foto: Cedida

Maria Soler, en su tienda y obrador de Santa Coloma de Queralt, donde elabora conservas artesanas. Foto: Cedida

Mermeladas de melocotón, de fresas, de higos con pimienta, de cebolla, de calabaza con cítricos... también ketchup artesano, chutney de tomate y vinagre de manzana con pera. Maria Soler (Igualada, 45 años) hizo de su pasión por la elaboración de conservas su principal actividad cuando, recién nacido su segundo hijo, decidió dejar su trabajo como delineante en una empresa de prefabricados de Santa Coloma de Queralt para dedicarse a la crianza de sus hijos y a la elaboración de mermeladas en un pequeño obrador que montó en el altillo de su casa en Guialmons (Conca de Barberà).

Empezaba el año 2008 y la  futura quiebra de Lehman Brothers todavía no había desatado la estampida financiera de septiembre con la que arrancó la Gran Recesión. Dos años después, el nacimiento del tercer hijo de Maria Soler coincidió con la obtención del registro sanitario para la elaboración y comercialización de mermeladas.

Desde entonces, esta emprendedora de la Conca de Barberà ha consolidado una actividad (que comercializa bajo la marca ‘Maria Soler, l’Art de la Conserva’) donde el producto de proximidad y de temporada es su seña de identidad.

Todos los productos, incluidos los mangos de Málaga que utiliza para algunas de sus conservas, tienen una procedencia que busca la mínima huella de carbono. Todas las producciones, en consecuencia, están limitadas a la disponibilidad de materias primas de temporada. Ahora le toca a la mermelada de higos. Más tarde llegarán los cítricos. Hasta que se agoten las unidades. Quien quiera más, tendrá que esperar a que vuelva a ser temporada.

Diez mermeladas dulces, siete saladas y seis vinagres, además de chutneys y jaleas, componen hoy sus referencias de productos, que comercializa directamente en su tienda abierta al público en la Plaça Major de Santa Coloma de Queralt (a donde trasladó también su obrador hace tres años), a través de su comercio online y en tiendas especializadas de toda Catalunya.

Cuenta Maria Soler que, antes de abrir su local al público (donde lleva a cabo también catas y talleres familiares de elaboración de conservas), había asistido a muchas ferias, donde vendía de forma directa sus productos. Esa actividad se ha trasladado ahora a sus redes sociales, con Instagram como principal escaparate y una cuenta de WhatsApp Business como canal de interacción.

«Cuando le compro a un pequeño productor, lo que me gusta es hablar directamente» (Maria Soler)

«Cuando yo le compro a un pequeño productor -explica-, lo que me gusta es poder hablar directamente con él. Lo que me planteo ahora es que la gente me contacte y hable directamente conmigo a través de WhatsApp Business». Aunque mantiene su tienda online, explica, prefiere esta forma de venta directa, mucho más próxima al cliente final.

La Gran Reclusión, tras el estallido de la pandemia global de Covid-19, no supuso, explica esta emprendedora, un aumento significativo de las compras en su tienda online, que quiere redirigir en la medida de lo posible hacia su cuenta profesional de WhatsApp. Un bote de 65 gramos de mermelada tiene un precio final de venta de 2,5 euros, que asciende a 4,5 euros en el caso de los tarros de 125 gramos, mientras que una botella de vinagre de 250 mililitros asciende a 8,5 euros. A partir de una compra de 40 euros, no se cargan los costes de envío.

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