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Miles de empresas pelean por atender a una demanda muy comprometida

Las compañías y sus clientes replantean el modelo económico actual para lograr un crecimiento inclusivo y mucho más sostenible

EDURNE MARTÍNEZ

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Un voluntario del Banc dels Aliments entrega comida a una persona en riesgo de exclusión social, en Lleida. FOTO: ACN

Un voluntario del Banc dels Aliments entrega comida a una persona en riesgo de exclusión social, en Lleida. FOTO: ACN

La riqueza que logran las empresas podría convertirse en fuente de prosperidad para personas en situación de pobreza. Es el enfoque que buscan cada día más compañías, sobre todo en una crisis sanitaria y económica como la actual. «Nos encontramos ante una crisis que golpea especialmente a los más vulnerables y es imprescindible que las empresas lideren el camino hacia una economía con oportunidades para todos», explican desde Codespa, que han creado el Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo, que une a empresas como BBVA, La Caixa o KPMG.

El crecimiento inclusivo es el crecimiento empresarial cuyos beneficios se distribuyen por toda la sociedad, en busca de una prosperidad más amplia y para todos, que no deje a nadie atrás. Los datos confirman que el 70% de los directivos se siente más conectado con el propósito social tras la crisis sanitaria.

Mónica Gil-Casares, directora de investigación de Codespa, explica que «cada vez son más las que están interesadas en conocer cómo generar un impacto social positivo con su actividad», pero reconoce que aún solo un 20% de las del Ibex-35 fija compromisos «concretos y cuantificables» y solo un 3% de ellas incluye en su memoria acciones de formación en ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la Agenda 2030).

Según el indicador europeo de pobreza y exclusión social (tasa Arope), el porcentaje de españoles que vive en hogares cuya renta total anual está por debajo del umbral de pobreza (menos de 18.909 euros al año en casas con dos adultos y dos niños) es del 26%, lo que se traduce en 12,3 millones de personas.

El informe se pregunta si «las empresas pueden realmente hacer algo por revertir la situación». Jordi Canals, profesor de IESE Business School, contesta que «hoy hay un resurgir de empresas que quieren ser rentables, pero con un componente social muy fuerte, que dan trabajo a personas con discapacidad y de alta vulnerabilidad social, que crean puestos de trabajo para ellas».

La secretaria general de Cáritas, Natalia Peiro, destaca que «es importante integrar en el trabajo a personas de baja empleabilidad» y que «las empresas que lo hagan tienen que ser premiadas o motivadas de alguna manera, porque el rendimiento de muchas de esas personas que contratan, en un primer momento, puede ser menor».

A nivel de compromiso de los consumidores, las cifras revelan la importancia que se le está dando: la venta de productos de comercio justo se han disparado un 354% desde 2014. Y aunque la tendencia de consumo de estos productos se mantiene alcista, es a partir de 2018 cuando se dispara, al crecer un 202% en solo dos años.

«Nos encontramos en un momento muy relevante para producir un cambio de modelo empresarial, y somos más conscientes que nunca de la necesidad que tenemos de generar buenas compañías para construir una buena sociedad», señala el presidente de Fairtrade Ibérica, Roberto Ballester.

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