Pasteles caseros personalizados

Desde Cambrils, Montse Martínez elabora repostería por encargo utilizando para ello solo ingredientes de temporada y sin procesar

Rafael Servent

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Pasteles caseros personalizados

Pasteles caseros personalizados

Umamita es el nombre que Montse Martínez (Tarragona, 35 años) y residente en La Pobla de Mafumet, le dio al local de Cambrils desde el que elabora pasteles caseros personalizados por encargo. En japonés, umami significa ‘sabroso’. Le sigue la palabra ‘mamita’, con la que umami se mezcla, como en toda masa pastelera, hasta dar como resultado Umamita. Cuenta Montse Martínez que ‘mamita’ es ella misma, aunque su hijo le llame mama, y que lo es porque entronca con Panamá, el lugar donde nació su niño y también su vocación pastelera.

  • «Los huevos son de verdad, el aceite es de oliva... como si lo hicieses en tu propia casa»

Allí residió esta tarraconense entre sus 23 y sus 31 años, y desde allí ejerció de modelo internacional, estudió magisterio y periodismo, trabajó en una revista y una escuela... y aprendió pastelería. Desde la distancia, y cuando regresaba de vez en cuando al Camp de Tarragona, seguía la evolución de una pastelería de Cambrils que para ella «era como un sueño». Entre pasteles caseros compartidos en la comunidad de expatriados con la que se relacionaba Montse Martínez en Panamá, fantaseaba con tener algún día una pastelería como aquella.

Montse Martínez, con algunos de los pasteles que elabora por encargo desde Cambrils.
Fotos: Fabián Acidres

Tras su regreso al Camp de Tarragona en 2017, «un día, pasando en bicicleta con una amiga por delante de la pastelería, vi que estaba cerrada. Al día siguiente, volví». Encontró el contacto de la propietaria del local, tiró de ahorros y de horas para recuperar elementos de segunda mano y, el pasado 1 de septiembre, abrió puertas en pleno centro de Cambrils.

La esencia de su negocio: pasteles personalizados

Cuenta que, aunque «siempre tengo algo por si pasa alguien a merendar», con galletas o porciones de pastel al corte, la esencia de su negocio son los pasteles caseros por encargo y personalizados. Muy activa en Instagram, Umamita propone «celebrar las cosas buenas que pasen, con pasteles no demasiado caros y muy buenos». Bodas, cumpleaños, restaurantes o eventos de empresa son el destino de sus creaciones, con ingredientes de temporada y «sin nada procesado», reivindica esta emprendedora.

«No es healthy -reconoce-, pero sí de calidad: los huevos son de verdad, el aceite es de oliva... como si lo hicieses en casa o lo hiciese la abuela». Calabaza, moniato o castañas son algunos de los ingredientes que entran en esta época del año por la puerta del obrador de Umamita, que busca sabores tradicionales como el pastel de limón, de zanahoria, de chocolate o de nata y fresas, siempre en temporada.

«En gustos -explica Montse Martínez-, podemos personalizarlo todo. ¿Que quieres limón y merengue? Pues lo hacemos». Sin lactosa, sin frutos secos, sin azúcar o veganos son encargos que puede asumir. No así en el caso de la pastelería sin gluten, para lo cual necesitaría duplicar obrador y hornos.

Bonito y de calidad

Pero, a diferencia de otras propuestas de pastelería personalizada, aunque es capaz de trabajar con el fondant, prefiere evitarlo: «Yo no te haré un pastel en forma de campo de fútbol o de avión. Puedo hacerlo, pero no lo priorizo. Eso implica colorantes, determinados ingredientes... Quizás el fondant es más creativo, pero para mí no tiene tanta calidad. Yo haré que sea bueno y bonito. Quiero que Umamita sea tradición, algo más sencillo, que vuelva a la esencia de siempre».

En Umamita, una bolita de coco cuesta 40 céntimos. Un pastel personalizado para 12 personas hecho con cerveza negra, 39 euros.

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