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Patatas con sabor a calçot

Los snacks más tradicionales de Patates Palau, en Valls, con tres generaciones a sus espaldas, se abren a nuevos sabores

Alba Tudó

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Eduard Vallverdú, en Valls, con algunas de sus patatas chips. Foto: Pere Ferré

Eduard Vallverdú, en Valls, con algunas de sus patatas chips. Foto: Pere Ferré

Un producto de proximidad, local y cada vez con más variedades. Estamos hablando de patatas con sabor a trufa o de ‘calçot’, las últimas creaciones de Patates Palau, en Valls. Es la tercera generación que sigue con el negocio pero con un paso más adelante. Eduard Vallverdú (40 años), lleva ahora la empresa y es el nieto de Pau Palau, quien fundó la empresa en 1956 junto con su esposa Maria Queralt: «Hemos pasado de la venta al detalle a hacer patatas en una nave industrial»,relata Vallverdú.

En los inicios, el fundador Pau Palau se instaló en una barraca en el centro de Valls. Allí vendía y freía churros y patatas. En 1977 se cambiaron al polígono pero debido a un accidente se incendiaron las instalaciones y, desde 1996 hasta ahora, se encuentran en una fábrica en el polígono de Valls. ¿Cómo captar nuevos clientes? Haciendo patatas tradicionales pero con otros sabores: «es la manera de hacer que se fijen en ti y destacar, ya que tenemos mucha competencia», asegura el nieto Palau. Y es que hace medio año crearon la patata con gusto de trufa y otra patata con limón y pimienta: «Por ahora los productos están teniendo una buena acogida», cuenta Eduard.

Patatas de calçot, de trufa, de limón y pimienta o de chocolate son algunas de las creaciones

La empresa tiene una producción anual de 30 toneladas de patatas, factura 400.000 euros y venden por las comarcas de Tarragona y la Conca de Barberà.

Patatas ‘palla’
La lista de productos hechos con patata es larga: patatas de calçot, patatas de trufa, patatas con sabor a limón y pimienta, patatas de chocolate: «Estamos creciendo poco a poco con nuevas variedades», detalla Eduard.

La ciudad de Valls se caracteriza por los calçots y la empresa creó esta patata tan singular: «la combinación es buena», afirma Vallverdú. Desde agosto de 2016 se comercializa este aperitivo «con un punto de dulzura». Y es que el aditivo natural es el calçot que, tras ser cocido, se deshidrata. ¿Cuáles son los secretos de la empresa? Un producto local y próximo elaborado de forma natural, innovar con las patatas tradicionales creando nuevas combinaciones, y mimar a los clientes de siempre. ¿Y los retos que tienen ante sí? «Poder seguir adelante y buscar nuevos sabores para las patatas», concluye el dueño. Tradición e innovación son el sello de Patates Palau para sorprender día tras día.

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